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EL HAMLET, VISTO POR LUIS LUKSIC

abril 29, 2008

Para el placer de mis apreciados lectores, una obra de gran calidad

EL HAMLET, VISTO POR LUIS LUKSIC

EL HAMLET, VISTO POR LUIS LUKSIC

 

El Sebucan por Luis Luksic (folklore de Venezuela)

EL HAMLET, VISTO POR LUIS LUKSIC


HAMLET COMO UNA RAMA CRECE DE SU NOMBRE

 

 

 

Ensayo escrito para conmemorar el cuatrocientos aniversario del nacimiento de Shakespeare.

 

 

 

 

Luis Luksic


1964

PRÓLOGO

A modo de presentar este libro podríamos preguntarnos: ¿Es que el fantasma del padre de Hamlet que se hace visible a su hijo y a los amigos de su hijo en traje de guerrero y “no en pantuflas y con bata de dormir” en un lugar impresionante a las doce en punto de la noche, apelando con trucos solemnes, dramáticos y sobrecogedores a la lealtad de esos jóvenes guerreros, a una lealtad política, casi como de hermandad o cofradía secreta. ¿Es que ese guerrero estaría persiguiendo la justicia, la venganza, o el “lavado del honor mancillado”, inspirado en nobles ideales o prototipos de justicia?.

O es que – como nos dice Luis Luksic – ¿no sería que en el fondo esa “alma en pena” estaría buscando la venganza, por celos puros e intensos como los del más viviente de los seres vivientes, llenos de pasiones humanas, cálidas y no frías o no pasiones, como se supone que los muertos tienen o no tienen, porque no sienten más?.

¿Quién nos puede asegurar la existencia o la inexistencia del mundo de los fantasmas, de las reencarnaciones o de Dios y quien nos dice que ese mundo de los fantasmas sea ajeno a las pasiones humanas, a las cosas inconclusas que esos fantasmas estaban viviendo y que tal vez, todavía los hacen vibrar?, y si ocurriera que no hay discontinuidad en la esencia y actitudes del ser, acá o en otras dimensiones, y como todo lo que se aprende, necesita su tiempo para asimilarse y a veces llega la muerte, esa interrupción física, no siempre oportuna, antes de haber asimilado las lecciones de la vida?

Por qué entonces no sería cierto – lo que nos dice Luis Luksic – que algunas de esas almas continúen siendo a veces chismosas, insidiosas o celosas como cuando estaban vivas o tal vez peor, y que debido a esas imperfecciones deben un día volver a alguno de los planetas de las galaxias del universo a completar su aprendizaje?.

Además de la sugerencia de que son unos celos malandrines los que impulsan al fantasma a utilizar a su hijo para lograr su venganza, su satisfacción, su placer o lo que viene a ser lo mismo, “su justicia”, hay muchas cosas más en las que este maravilloso libro nos invita a pensar.

En el proceso creativo una obra de arte de calidad parece que se escribiera o se esculpiera o se pintara por si misma, “utilizando” al autor nada mas que como una herramienta para mostrar su belleza o su grandiosidad, su personalidad propia.

Luis Luksic analiza y comenta con humor, sabiduría pero también con mano recia y fuerte, una cantidad de situaciones que el formidable Shakespeare utiliza para llegar a verdades tan válidas en 1964; que es cuando Luis Luksic escribió este libro en Caracas – Venezuela; como ahora, en tiempos cibernéticos y flujos enormes de información, de globalizaciones y recalentamientos terrestres, de las guerras que nunca nos han faltado, de súper-superpoblaciones, de las vísperas de las visitas a otros planetas, etc. etc. verdades pues tan válidas, inmanentes y sólidas, sutiles o contundentes entonces, como 2005 años o siglos antes de Cristo.

Tomemos al azar una de ellas: Del comentario de Hamlet “palabras, palabras, palabras” nos muestra Luis Luksic que “una de esas palabras puede matar, incendiar países, revelar sortilegios. Tiene ella un poder mágico terrible, increíble, dinámico. Confiar en su fuerza es poseer el secreto más intenso del universo. Dios fue creado con una palabra y la palabra tiene más poder que todos los dioses” y es en eso, en el análisis subjetivo – objetivo, poético de los grandes secretos del drama de Shakespeare donde radica la fuerza de este libro.

Libro también sembrado a todo lo largo de un humor y una ironía exquisitos. La idea de un mundo “chismoso” de los fantasmas es al mismo tiempo irreverente, como Luis Luksic en alto grado lo era, y gracioso indudablemente y eso, para dar un ejemplo de los tantos que se encuentran en las intrigas de esa corte danesa; donde también las intenciones se develan transparentes por un pequeño signo, una palabra o un movimiento. Leyendo este libro se puede aprender muchísimo y sobre todo gozar enormemente.

¿Y quién nos dice que mucho de lo que el hombre hizo hasta ahora, no lo hizo por la búsqueda pura y neta del placer?. Placer de justicia, placeres sensuales, espirituales, literarios, filosóficos, religiosos, anti-religiosos, revolucionarios, etc, placer en todas sus formas y aspectos. ¿No será el placer, el padre de la historia?. A menudo olvidamos que fue también con una porción de placer que se nos engendró. ¡Gozad pues de un libro placentero!.

Luis Luksic nació en la legendaria ciudad minera de Potosí – Bolivia, el 20 de febrero de 1911. Su madre, doña Antonia Luksic’ viuda de Zuanic’ (su nombre de soltera de la ex Yugoslavia, actual Croacia, del registro de la iglesia era Franca-Antica Luksic Imbre nacida el 14 de febrero de 1875 en Sutivan en la Isla de Brach) (información de Hinko Luksic’ sept. 2005), fue una de tres hermanas y cuatro hermanos de aquella familia de siete hermanos. Tres de los hermanos y Antonia, ya viuda entonces y con su hija pequeña Margarita Zuanic’, emigraron en ocasiones diferentes a principios del siglo XX de la pequeña ciudad costera de Sutivan en la isla de Brach en la Costa adriática de la ex-Yugoslavia, con rumbo a Sud América, Bolivia, Chile y probablemente Uruguay.

Antonia con Margarita llegaron a Bolivia y en Potosí, conocería Antonia a Isidoro Betancourt con quien tendría un hijo: Luis Luksic, el autor de este libro. Posteriormente Antonia establecería un almacén o abasto en otra ciudad minera de Bolivia: Oruro.

Isidoro Betancourt, de origen francés, vasco o canario, fue un abogado que ocupó importantes cargos en la Corte Suprema de Justicia de Sucre – Bolivia. Pero sus relaciones con Doña Antonia, terminaron mal, ocasionando que la orgullosa dama, cambie el apellido a su hijo y así a toda su descendencia posterior, haciendo desaparecer el apellido Betancourt, por lo menos para esta parte de la familia. Luis Luksic’ siempre sintió gran cariño por la tierra de su madre, la lejana Yugoslavia que visitaría por vez primera a sus 72 años en 1980.

Pintor, Escritor, Poeta, Cuenta – cuentos, Titiritero, y ser profundamente político, de una pureza prístina, casi ingenua en cuanto a lo político y lo artístico, no puedo, lamentablemente, decir todo lo que quisiera, porque solo conozco partes de esa abundante vida, abundante en vida y en vivencias. Soy uno de los tres hijos que tuvo y llegué en 1987 desde Suecia a Venezuela a mis 45 años, para tratar de conocer un poco más a ese “señor de la sonrisa” y sobre todo de carcajada, sonora, franca, abierta, del que a mucha gente había escuchado hablar, haciendo alusión sea a su rebeldía contra la opresión y las injusticias y tiranías o a su desinterés y desprendimiento inclusive con sus oponentes políticos, y de quien había recibido muchas y muy bellas cartas, desde mis cuatro o cinco años de edad, que es cuando él dejó Bolivia allá por los años 1946 o 1947.

Bolivia, sin disminuir el cariño que le tuvo a Venezuela, fue siempre su querida Patria, que tanto le dolía por la realidad trágica de su historia sin mar, por la explotación del indígena aymara y quechua durante siglos, por las injusticias y las desigualdades de su estructura social a lo largo de su historia, por las repetidas masacres de obreros, mineros o campesinos y por toda injusticia contra la que se rebeló desde muy joven – como se puede observar en su primer libro publicado “Cantos de la ciudad y el mundo”. Incansable luchador, que por mantener sus ideas sufriría cárceles torturas y destierros, no solo en Bolivia, sino en Chile durante el gobierno de Ibáñez del Campo a fines de los años 20 y bastante tiempo después en Venezuela, en los años postreros de la dictadura de Pérez Jiménez, junto al venezolano Aquiles Nazoa entre varios otros.

Bolivia también lo enorgullecería en alto grado por la belleza magnética y telúrica de sus altas montañas, valles y selvas profundas, la sonoridad melancólica de su música de zampoñas que silban con el viento en su “habitat natural”: las alturas de cielo azul añil, por la autenticidad de las costumbres de su gente, por sus Kullawadas, Llameradas, Diabladas, por los colores intensos que hacían vibrar sus fibras de artista y por la enorme personalidad de uno de los países auténticamente más bellos del mundo.

Luis Luksic plasmaría ésa y muchas otras bellezas más, en telas de una gran variedad de técnicas pictóricas, telas y dibujos que él, a menudo repartiría y regalaría de manera generosa y con una carencia casi absoluta de “sentido material”, para quien el dinero era casi una cosa extraña, sin ningun egoismo que a veces le llaman previsión, y por eso mismo pasando hambres y necesidades.

Calculo que estuvo unos diez años en Chile dónde sus actividades políticas lo alejarían de sus estudios de medicina, pero así también se desarrolló todavía más como artista, lo que a él y sus amigos a menudo les ayudaría a sobrevivir. Hizo allá gran amistad con personas como Pablo de Rocka, Rocko Matiasic’. (Matjasic’) Pablo Neruda y varios otros que más tarde se convertirían en la fuerza rebelde y el sentir artístico más significativo de Chile. Ha debido ser al final de la década de los años 30 que L.L. vuelve a Bolivia, perseguido por el régimen del Gral. Ibáñez del Campo.

Su hermana Margarita había muerto muy joven y su madre moriría a principios de 1942. Alrededor de 1940 se casó con Paz Nery Nava, madre del autor de éste prólogo, mujer de gran sensibilidad social, Educadora, Poeta, Asistente Social y Mujer de Letras, Defensora de los Derechos del Niño y de la Mujer en Bolivia, Primera Directora de la Oficina de la Mujer en Bolivia, de quien se publicarán poemas y parte de su biografía en este sitio web. – Cuya actividad, sobre todo en el área educativa – serviría de ejemplo e inspiración a su nieto Iván Davor Luksic Daza, para tratar de llevar adelante desde Suecia, un proyecto de una escuela global por Internet para beneficio de los niños más pobres del mundo, (Ver http://www.titicaco.com). Existe una importante Calle en Alto Obrajes en la ciudad de La Paz y dos escuelas que llevan el nombre de Paz Nery Nava -.El matrimonio con Paz Nery Nava duró unos cuatro o cinco años, luego L.L. se casaría con Gladis Guevara, venezolana, mujer de lucha política y con ella participaría en la política boliviana en las filas del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), con personajes como José (Pepe) Ballón, Alvaro Bedregal José Antonio Arce, Ricardo Anaya, Alfredo Arratia, Joselín Pereira y varios otros.

 

Con Cecilio Guzmán de Rojas, otro gran pintor boliviano, tenía L.L. una buena y vieja amistad que se cultivaría hasta la muerte de Cecilio. Desde muy jóvenes habían trabajado juntos, restaurando cuadros coloniales entre otras cosas.

La década de los años 40, sería, aparentemente, una época de luchas políticas, persecuciones, cárceles, destierros y largos viajes pero también, siempre, de realizaciones artísticas. Entre ellas se cuentan varias exposiciones de gran éxito en las capitales más importantes de Europa (Francia, Italia, Inglaterra). En París por ejemplo, expuso sus cuadros en la prestigiosa “Maison de l’Amérique Latine” patrocinada por la Embajada de Bolivia y su Embajador el ilustre Don Adolfo Costa du Rels, un Embajador de lujo con que contó Bolivia, quien hizo una adecuada y elogiosa presentación de L.L. que se puede ver en este sitio web. Allá hizo amistad entre otros con Pablo Picasso cuya pintura siempre admiró.

Probablemente fue su relación con Gladis Guevara con la que tuvo un hijo: Vladimir, que nació en París, lo que lo llevaría posteriormente a Venezuela donde viviría sus últimos 39 a 40 años.

Volvió a Bolivia de Venezuela unas cuatro veces en ese largo período. En una de esas y escapando de la persecución de la dictadura de Perez Jiménez junto con sus queridos amigos Aquiles Nazoa su esposa María de Nazoa. Un hijo de Aquiles y María nacería en Bolivia. Acá valga mencionar a José (Pepe) Ballón su viejo y buen amigo, tan generoso y noble como él, que siempre solidario, acogió en su casa en La Paz a Aquiles y María,

En uno de sus retornos posteriores, en 1959, tuvo con Josefina Vera, boliviana, una hija de nombre Noida Brígida, quien al igual que Vladimir, viven en Venezuela.

Quiso mucho a Venezuela con un amor bien correspondido, ya que lo más auténtico y representativo de los artistas, escritores e inclusive políticos, así como infinidad de gentes de todas las capas sociales, el mero “bravo pueblo” de Venezuela con el que se hermanó desde el principio, quisieron y admiraron al “Viejo Lucho”, el “señor de las barbas”. Años que fueron, como toda su vida, plenos de actividad creadora y lucha política rodeado siempre de una pléyade de amigos artistas, bohemios y gente interesante, como en todos los lugares en que vivió.

El apartamento en el que vivía estaba siempre lleno de obras de arte en las paredes o en las mesas, allá no brillaba el orden ni el lujo, pero si la belleza, el arte. Nada había allá que fuera ortodoxo o vulgar. Ese ambiente se puede ver en el formidable corto metraje del mejor productor de cine de Venezuela, Oscar Lucien que se presentó durante años en las salas de ese país, antes de la película principal, o mejor dicho la más larga, llamado “Retrato del Poeta Desnudo”, donde L.L.. entre otras cosas lee uno de sus poemas poco convencionales y sarcásticos y hace pintar a los niños en los barrios marginales de Caracas, etc.

Su departamento en “el Chacao” por ejemplo – barrio de Caracas de no muy buena reputación, aunque su Alcaldesa alguna vez fuera una ex Miss Venezuela – era el solaz del desinterés material, un lugar en el que se vivía plenamente, en el que obreros, actores o actrices de teatro o de televisión – como la inolvidable Teresa Selma – filósofos, pintores o escritores, damas de buena, mediana y mala reputación, políticos y diplomáticos, médicos y demás profesiones liberales y no liberales y/o no profesionales, encontraban siempre algo que les satisficiera. La fuente de la sabiduría o de la crítica al sistema, lugar lleno de la carcajada sonora, limpia, simpática y contagiosa de Luis Luksic.

Se encontraban temas pictóricos y libros de escritores del más variado corte, mezclados Rimbaud con la obra de Bolivar, a quien L.L. siempre admiró, o la del Greco con la de Gaugin, o, Van Gogh o los impresionistas, el libro de Jean Cocteu “Opio” o el de Fernando de Rojas “La Celestina” o la biografía de Antonin Artaud o los Cantos de Maldoror de Ducasse o su querido y releído muchas, muchas veces Don Quijote en unas ediciones antiguas y enormes, o Cartas a Theo, que también leía y releía por placer, o se hablaba de la situación en el mundo o del Tao Te Ching de Lao Tse o de cualquier tema, muchos de ellos, con gran erudicción por lo menos de parte de L.L.

Años aquellos de innovación artística no solo en pintura. Luis Luksic también había descubierto y practicado una especie de surrealismo en la literatura y en la poesía, lo que parecía divertirlo mucho y escribía un poema con la velocidad en que hacía un dibujo, en pocos minutos. Se respiraba libertad, amplitud de criterios, inortodoxia.

Si algo lo molestaba era lo convencional, “el realismo o el intento de realismo” artístico en cualquiera de las artes. El libro que aquí tengo el placer de presentar no tiene – sin embargo – nada de surrealista, sino más bien de análisis social y psicológico del sistema de aquella corte danesa que Shakespeare escogió como escenario para el drama de Hamlet, que es un escenario de la vida.

Decía que en Venezuela fue un innovador porque en su vida era un innovador y, así fue también Director de una escuela de Bellas Artes, Profesor de escenografía y de Historia del Arte en una universidad, además de Escritor, Poeta, Pintor, Titiritero, Cuenta Cuentos. Fue Luis Luksic el que empezó a contar cuentos en las calles de Caracas a niños y adultos. Cuentos bellísimos que él escribía con una imaginación muy rica. Así nació en Venezuela el noble oficio del “Cuenta Cuentos” que, no estoy muy seguro que a estas alturas exista en otros países del mundo. Armando Quintero en su “Teatro de la Vaca Azul”, estuvo mucho tiempo interpretando con su elenco y contando exclusivamente los cuentos de Luis Luksic.

Además de Aquiles Nazoa serían grandes amigos con el pintor Jacobo Borges y su esposa Josefina Jordán e hijos, con quienes compartirían experiencias, emociones y vivencias durante varios años.

José Vicente Rangel el actual Vice Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, me mencionaría alguna vez al yo mostrarle su foto al lado de Luis Luksic: “estuvimos en muchas barricadas juntos”.

Para dar una idea de cuan querido era en Venezuela, se presenta al final de este Prólogo, la invitación hecha por unas 200 personas y varias instituciones a sus exequias. Se hace esto también para retratar con nombres, el momento artístico, de esos años en Venezuela ya que se trata de una lista de personas de lo más representativo de Venezuela, especialmente en las letras y las artes, sin olvidar los políticos. A su velorio asistiría el Presidente de la República, representado por Carlos Alberto Consalvi, Ministro de Relaciones Exteriores, que en ese momento funcionaba como Presidente Interino, representando al Presidente Lusinchi que entonces se encontraba en la Isla de Saint Andrews.

Luis Luksic se convertiría en un personaje muy querido y admirado en Venezuela debido tal vez a su generosidad, su sonrisa, su bondad, su alta calidad humana, intelectual y artística, su irreverencia ante los sistemas establecidos y pechoños, su rebeldía permanente y la pureza de su alma de niño.

Luis Carlos Luksic Nava

Caracas, marzo de 1989.
Actualizado en Estocolmo en septiembre de 2005.

Invitación al entierro de Luis Luksic

 

HA MUERTO INESPERADAMENTE EL POETA, PINTOR, ESCRITOR, TITIRITERO, CUENTA CUENTOS Y LUCHADOR SOCIAL:

LUIS LUKSIC

Sus hijos y nietos Luis Carlos, Vladimir, Noida Brígida e Iván Luksic, sus amigos Azucena Correa, Jacobo Borges, Patricia Valdivia, Josefina Jordán, Argelia Laya, Ezequiel y Emiliano Borges Jordán, Salvador y Adriana Prassel, Marcela, Neptalí y Luis García Jordán, María Teresa Castillo, Teresa Selma, Erika Schwab, Elio Arangú, Hector Marcano Coello, Régulo Pérez, Pedro y Luis Guillermo Martinez Laya, Fernando Aranguren, Paco Barnola, Darío Lancini, Arnaldo Acosta Bello, Yorlando Conde, Gloria Benavides, Teodoro Petkoff, Carlos Rodríguez, Pompeyo Márquez, Ligia Oliveri, Armando Córdova, Jesús Sanoja Hernández, Alfredo Chacón, Manuel Caballero, Leon Levy, Oscar Lucien, Jacobo Penzo, Livio Quiróz, Fredy y Lolita Reyna, Pedro García, Fabiana y Mercedes Álvarez, Maria y Claudio Nazoa, Juvencio y Nelly Ochoa, Simón Alberto Consalvi, Mariana y Pavel Rondòn, Carmen Martinez, Viveca Bais, Jesús Enrique Guédez, José María y Rafael Cadenas, Ricardo Antero Manrique, Maricarmen Pérez, Edmundo Vargas, Wolfang Vega, Rafael Arichuna, Elsy García Urbano, Blanca de Caballero, Alba de Jimenez, Anibal y María Lucia Nazoa, Trina Brito, Clara Sosa, Lutecia Adam, Mariú Arreaza, Laura Antillano, Alberto y Josefina Urdaneta, Eduardo Moreno, Arístides Bastidas, Haydeé y Manuel Santana, Margarita y Rodrigo Guerrero, Manuel Espinoza, Denia Rojas, Pepe Ballón, Leni Ballón, Luis Reyes Ortíz Bohorquez, Walter Solón Romero, Perán Erminy, José Vicente Rangel, Humberto Orsini, Ana Brunlick de Maneiro, Franca Donda, Violeta Hulián, Victor Suárez, Ricardo y Nelly León,Pedro Ortega Diáz, Eduardo Gallegos Mancera, Aura Rivas, Paulina, Raquel y Esther Gamus, Rafael Elino Martinez, José Pereira, Wilmer Peraza, Abilio Padrón, Francisco Mieres, Raquel Castro, Germán Ramos, Soledad Bravo, José Matamoros, Rui de Carvalho, Luis Barrios, Victor Manuel Sculpi, Tecla Toffano, Josefina Acevedo, Marta Yadira, Humberto Gómez, Rafael Gomez, Clemencia Lugo, Samantha Jimenez, Marco Chacín, Juan Pedro Posani, Mariuska Rivas, José Antonio Dávila, Carlos Hernandez Guerra, Lixy Miguel, Delia Santa García, Balbino Blanco Sánchez, Nelson Rodriguez, Sergio Antillano, Raul Estevez Laprea, Pedro Laprea, José Leon Tapia, Héctor Malavé Mata, Luis Brito García, Roque Zambrano, Lilia Vera, Alberto y Solange Arvelo, Rafael Angel Barreto, Olga Gamarra, Guillermina Torrealba, Morella Muñoz, Alecia Castillo, Inés y Tirso Pinto, José Francisco Chapman, Antonio José Urbina, Isabel Urbaneja, Ildemaro Torres, Vasco Szinetar, Vinicio Jaén, la AVAP, la ANAC, la AEV, el Ateneo de Caracas, la Asociación de Titiriteros, el INPREC, la ACAT, DANZAHOY y los grupos T-POS: “Guachinango”, “Por un ferrocarril al cielo” y “Porque un día salga el sol sin nubes que lo oscurezcan”; invitan al acto del sepelio que se efectuará hoy domingo 18 de septiembre, a las 9 a.m. partiendo de la Capilla Colonial de la Funeraria Vallés hacia el Cementerio del Este en La Guairita.

 

(Agradezco por el trabajo de copia del manuscrito a Georgina Caviedes Arévalo de Mathy en Bruselas)

EL HAMLET, VISTO POR LUIS LUKSIC

 

 

Ensayo escrito para conmemorar el cuatrocientos aniversario del nacimiento de Shakespeare.

Luis Luksic

1964

Matar dos pájaros de un solo tiro: ¡ Este es un prólogo-dedicatoria !

El poder altamente activo y mágico de las palabras hace estallar la electricidad diabólica del drama.

— o —

 

¿Cuántos hay que desearían que enseñemos a los burros a masticar la grama, a las abejas a libar la miel? …y se olvidan que el camino es el revés pues la Celestina por medio de Fernando de Rojas dice lo siguiente : « La mayor gloria, que el secreto oficio de la abeja se da, a la cual los discretos deben imitar, es que todas las cosas por ella tocadas convierte en mejor de lo que son ». Así pues, lo poco que solemos saber, lo hemos bebido en viejas, tiernas fuentes, colmadas repletas, jugosas. ¿Es qué la humanidad no ha pasado de experiencias ya gozadas por el hombre hace siglos ? ¡todavía vivimos en casas y olvidando la sabiduría de la caverna, no hemos pernoctado aun fuera de los cohetes interplanetarios en un espacio ilimitado, ni hemos ido a cazar los bisontes del cosmos más allá de las galaxias comunes.

La ciencia no ha añadido a nuestra vida corriente cuanto debía añadir. Todavía los mendigos de Babilonia caminan por las calles de nuestras ciudades y el arte no ha dado mas variantes de las que estaban dadas hace siglos: las pinturas de Cro-Magnon tienen un delicioso sabor moderno. Cánones absurdos hacen las veces de afiches de hielo, tapando las fuentes originales de vida… No es pues la gramática la que me ha enseñado a escribir kasa con esa K tan constructiva, tan rústicamente arquitectónica, y no es la preceptiva literaria, ni la estilística las que me han demostrado las relaciones de casa con caza y casados y es que la caza se vuelve casa cuando los seres, de un supuesto cuento, están casados y no cazados, ya que ésta segunda forma solo es utilizable antes de que se casen. Todo y mucho más se podría hablar para referirse a la imaginación donde se estructuran las cosas más inimaginables.

 

Al anotar estas frases recuerdo –muy voluntariamente- a Cervantes o Shakespeare que nos definen, a través de hábiles retruécanos a sus personajes. Pero, ¿qué es un personaje? « Un personaje –dice Pirandello- puede preguntarle a un hombre que es. Porque el personaje tiene una vida verdaderamente suya, con carácter propio, por lo cual es siempre alguien. En tanto que un hombre puede ser nadie ».Para poder ser un personaje, de una hermosa leyenda sin control, me podría transformar en un burro de nacimiento y sería divertido que la gramática, la estilística o la estética me descubran el sistema para dar acceso a esos mundos con gravitación propia, ambiente definido, temperatura, biología y geología inventados que rodean a Sancho, Croniamantal, Hamlet o Macbeth. Ni los « Cantos de Maldoror », ni la « Estada en el Infierno », ni el « Cantar de los Cantares » se someten a los adocenamientos clasificadores.

 

Quien quiera limitar o restringir a fórmulas hechas el espíritu creador, tendrá que aprender de algún modo, que la lectura original de las grandes obras maestras puede curar como un remedio inusitado los males mas temibles que nos aquejan, los cánceres, los dolores, las angustias. Puede hacer crecer la hierba, traer consigo la brisa.¡ Fuente de energía vital, permanente, es la obra de Shakespeare!.

¿Fue este gran escritor una invención escenográfica, o fue él mismo un personaje creado por él mismo para inventar sus personajes y aun su propia persona?… Vivió como un actor de su propia vida y sabemos tanto o tan poco de su existencia, como Guillermo, uno de los vasallos de Claudio que él sabía que estaba encargado de vigilarle. En el diálogo Hamlet alcanzando una flauta a Guillermo le pide que saque de ella música:

Guillermo.- No puedo señor.
Hamlet.- Vamos.
Guillermo.- De veras no puedo.
Hamlet.- Yo te lo suplico.
Guillermo.- Pero si no se nada de eso …
Hamlet.- Más fácil es que tenderse a la larga. Mira, pon el pulgar y los demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? Éstos son los puntos.
Guillermo.- Bien pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan armonía. Como ignoro el arte …
Hamlet.- Pues mira tú en que opinión tan baja me tienes. Tu me quieres tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo de mis tonos; y vé aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y de dar armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe a mí con más facilidad que a una flauta?. No, dame el nombre del instrumento que quieras; por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás hacerle producir el menor sonido.
(Traduccón de Leandro Fernández Moratín)


¿Cómo y por qué, yo, que no soy nadie, voy a poder escribir acerca de Hamlet, sabré hacerle producir el menor sonido?. Es un algo que no he podido ni sabré contestar. No creo que me interese ni un afán interpretativo, ni una intención de búsqueda. No es para mí, Hamlet, un instrumento al que yo pudiese hacer cantar sus secretos como a una flauta … Pero hay en él, algo que tiene parecido con una fuente, a la que me acerco para ver su fondo cambiante, extraño, misterioso donde se copian facetas de acontecimientos que me parece haber visto en alguna parte, sin que nunca pueda precisar donde, ni a qué hora, ni por qué.
Ese no sé qué, siempre novedoso, siempre inédito, siempre nuevo que siento con la vida (en peligro) de los actores en el teatro, lo que no me dará nunca la máquina del proyector de cine, las máquinas de la televisión o de la radio : la presencia física, biológica de alguien mirándome entre las letras, sintiendo mi respiración tan cerca a la de él, una presencia cordial, humana fraterna. Ha cumplido 400 años, pues el 23 de abril de 1964 fue el cúatricentenario aniversario del nacimiento de William Shakespeare y sin embargo su Hamlet, al igual que sus otras obras no han envejecido un día y, casualmente, en estos días, es cuando casi con tono de confidencia, le quisiéramos preguntar, ¿en qué se parece el ser humano a sí mismo? ¿No será que, alguna vez, en vez de ojos tenga luciérnagas, que en vez de boca tenga un volcán y en vez de corazón un aeroplano que vuele en la noche sobre el océano? ¿Por qué el ser humano se parece a mí mismo?.

 

Desde luego, si viniese de otro planeta, alguien que quisiese saber algo del hombre, y que, quisiese ese alguien, saber si él mismo, se pareciese a nosotros, es posible que no podríamos ofrecerle una imagen del ser humano, más universal, que la de Hamlet, compulsando todas las épocas. Y esto decimos porque el Quijote a pesar de su universalidad se lo siente español al igual que los personajes de Quevedo, así como son griegos-universales los de Sóflocles y son franceses-universales Pantagruel y Gargantúa. ¡Quizás solo en las figuras admirables que Chaplin ha hecho correr por la pantalla hay tanta universalidad como en Hamlet!.Hamlet no tiene patria, es un desamparado, sin hogar de residencia o de nacimiento, que quiere agarrarse a una bandera sin mástil y sin bandera. « Dinamarca es una cárcel », Inglaterra puede ser no solo su tumba, sino donde lo asesinen ciegamente con órdenes extranjeras si no sabe cuidarse. Por no saber tener cautela y astucia morirán Guildestern y Rosencrantz, morirán sin juicio de ninguna clase, sin que se averigüe su culpabilidad o su inocencia. Por estas razones y además por muchísimas otras, como la de tener que calumniarse a sí mismo fingiéndose loco, sacrificando su amor por la carne mancillada de su padre, porque lo tortura la urgencia de esa dignidad de no ser más que nadie ni menos que nadie, porque le quieren quitar a su madre y ponerla contra él, porque no tiene hogar debido a que su familia está contra él, por esto y otras cosas más es que en Hamlet, se plantean la mayor parte de los interrogantes acerca del ser humano.


Sentimos en esta obra un hálito tan mundial que se cuelan por las rendijas sugerencias que parecerían tener origen japonés, Maya, Chino, Azteca, y, a veces, olvidando que es inglés, nos da la idea de que es nórdico, ruso, hasta español. ¿Qué la hace tan universal ? Es que hay una pregunta, ( ¡Sobre todo una pregunta! …. ) acerca del hombre ante el infinito?. ¿Tiene el ser humano derecho, al « culto de la personalidad »?, ¿Quién es el ser humano? Una temperatura de bloque de hielo envuelto en ternura, atraviesa las escenas. Una soledad, parecida a la que sentirán los cosmonautas del futuro, en las naves interplanetarias, recordando con extraña nostalgia la vida multitudinaria y polifacética de la tierra a la que buscan en la noche sin noche del espacio.

Pero puede ocurrir otra cosa, muy diferente, digamos que por ejemplo, uno dejase de ser una persona humana y se volviese un chinche, como un empleado que se transforma en ese animal, en la Metamorfosis de Kafka. En ese caso tan alucinante, que no es imposible ¿no se podría buscar una ruta para perderse más dentro de las especies con un vago recuerdo de humanidad ?. Como precaución ¿no sería útil llevar un ejemplar del Hamlet que al igual que el norte de la aguja imantada nos muestra sin mostrarnos una parte de un material, quizás intestinal, quizás cerebral, a través del cual podríamos volver a sentir el ajetreo de los puertos como el marinero que volviese de la lejana alta mar? ¡Las sirenas de los barcos, las luces humaredosas de los bares!, ¿No acuchillarían otra vez nuestra retina?

Y cual es el material más duro que el mármol, más firme que el acero y más fresco que una flor, que en vez de envejecer rejuvenece, el material con el que está construido el Hamlet, ¿cuál es ?. El mismo nos responde cuando Polonio le pregunta : qué lee, haciendo alusión a un libro que lleva en la mano y él contesta : « Palabras, palabras, palabras. » Una de ellas, una de esas palabras, puede matar, incendiar países, revelar sortilegios. Tiene ella un poder mágico terrible, increíble, dinámico. Confiar en la fuerza de las palabras es poseer el secreto más intenso del Universo. Dios fue creado con una palabra y la palabra tiene mas poder que todos los dioses. Cualquier mentira se puede volver verdad, cualquier ficción se puede transformar en realidad según la fuerza e intención de las palabras, con ellas se construye la imagen poética y también la imagen dramática, cada una de ellas da margen a miles, millones de enlaces, de conexiones inesperadas son como aerolitos sueltos en el espacio, como cometas que podrían incorporar a su órbita astros quietos y moribundos y transformarlos en llamaradas transparentes, donde, reacciones en cadena encendiesen incandescencias descontroladas, conectándose con nuevos vocablos, desconocidos, inesperados. Pero nunca, nunca, la imagen es un banal juego de artificio, sin emoción, como relojería sin ojos.

La verdadera poesía no se escribe sin que ésta implique hondas transformaciones en la vida y el lenguaje. La imagen poética da innumerables saltos mortales sobre las capitales del mundo. La mente vive metiéndose dentro de cada palabra y se transforma junto con todo el ser en la viajera de un viaje jamás sospechado, pero la palabra en que estamos viajando, busca otra palabra que, a veces, nada tiene que ver con ella y entonces se humaniza y se deshumaniza a la vez, se vuelve descabelladamente lógica e ilógica a la vez, autoritariamente formal e informal, dialéctica y antidialéctica, resbala y cae cuando no ha resbalado ni ha caido. Parece que todo el Universo girase en torno a ella y sin embargo a pesar de todo esto, las imágenes poéticas tienen una vida de algo así que parecen ser dos dimensiones, se doblan en un papel, se las guarda en el bolsillo.

En cambio hay otro tipo de imágenes que no se dejan doblar, que se salen del papel son las imágenes dramáticas, las palabras adquieren un poder y una acción que pueden aun transformase en absolutamente incontrolables, aunque a veces tengan un nombre y la vida de un personaje. El personaje se maquilla con palabras, con ellas se dibuja el perfil, crea el rumor que lo rodea, construye la escenografía, de tal modo que si una imagen poética cualquiera, bidimensional, cae en la boca de un personaje, ésta, inmediatamente pierde su bidimensionalidad y adquiere no solo las cuatro dimensiones del espacio-tiempo, sino otras insondables, de ese océano mas profundo, del alma humana, con capacidad de contraer o dilatar el espacio-tiempo en rigor de las más inéditas transformaciones.

Cuando Cleopatra dice de Marco Antonio: «Sus piernas cabalgaban a horcajadas el océano. Su brazo levantado, tocaba la frente del mundo», no solo está haciendo bellas hipérboles e imágenes poéticas, sino que Cleopatra se está definiendo a ella misma como personaje, y cada una de las letras de esas palabras, miden la tensión de tristeza dramática para quien, en cada segundo, en cada milésima de segundo, siente un grano de tiempo, de ritmo cardíaco, y teatral, de lágrimas crepitantes, donde la imagen poética ahonda el infinito de la nostalgia que produce en ella el que Antonio esté muerto y el suceder, el acontecer es como arena que la lleva al suicidio, ¡el suicidio!…está, mezclándose en las imágenes, dándoles materialidad táctil en cada partícula de su carne, volviéndose carne, carne y palabra a la vez palpitando, con muerte y vida, como vidrio molido y sangre circulando.

La imagen poética corriente, no necesita un actor, la imagen dramática crea una persona y con la persona, que es una especie de altoparlante, logra que ésta inicie un diálogo y éste diálogo existe aunque el personaje o la persona, se quede muda, existe, porque es motivo de atracción, de expectación : es un espectáculo. No importa que el espectador sea un hombre, cien mil mujeres o una hormiga. ¡No importa el número, la cantidad, el tamaño o la especie de los espectadores, tampoco importa la amplitud del escenario, ni siquiera importa que el espectador tenga ojos ; por el oído, por el olfato, por el gusto y aun quizás por otros sentidos el personaje puede abstraer, detener la atención, originar el diálogo :

Subyugar, suscitar reacciones, conmover, estremecer, sin llegar a hipnotizar, abstraer, sin hacer dormir, hacer soñar despierto:Mientras existe el diálogo dura el espectáculo, la calidad, la fuerza de él reside en la riqueza, en la intensidad de este encuentro. El espectador, aun inmóvil e inactivo, es un actor, uno sin otro no existen.


Además, el personaje, es un instrumento movilizado por alguien que lo motoriza y ese alguien es la palabra. La palabra se sale de ella misma, sin salirse, buscando otras palabras, pero, originando arquitecturas que crecen al cuadrado, al cubo; situaciones psicológicas insospechables, las arquitecturas o las estructuras pueden achicarse, desmoronarse; el tiempo puede ir a derecha o izquierda o entrarse dentro de él mismo, controlar infinitos imposibles de controlar y el universo se puede transformar en una cosa, en un objeto, al que se le pueden imponer las más antojadizas probabilidades: juegos de tensión y distensión, juegos con fuego, peligrosos, «terribles o halagüeños”:

Lo que importa es mantener el espectáculo, lo que importa es que la palabra, o la no-palabra – que es un aspecto de la palabra – mantenga el suspenso, el suspenso es un diálogo entre palabras y no palabras, acciones y no acciones. Si es un muñeco de madera el que habla, la extraña rigidez de la madera contrasta, en forma risible, con la vida que adquiere, parece ajustarse un algo postizo, que se niega a ser postizo porque adquiere un dinamismo inerte, un simulacro de algo que quiere y parece moverse, sin darnos tiempo, suspendiéndonos la respiración, tomándonos de sorpresa. Igual cosa sucede con el actor que personifica en un papel una vida, que no es la de él, y que, se parece o podría parecerse a la de él y ser, sin embargo diferente. Maravillosa descripción de esto da Hamlet :

« ¿No es cosa monstruosa que este histrión pueda llevar en un sueño de apasionamiento, en un momento fingido, su alma hasta dejarla tan dominada por la imaginación que le palidezca el semblante, le salten lágrimas a los ojos que se le inquiete el ánimo, la voz se le corte y su aspecto se subordine a ese pensamiento? y todo por nada ¡por Hécuba! ¿Qué es Hécuba para él, o él para Hécuba que llore así por ella?. ¿Qué habría hecho si tuviera los motivos para el apasionamiento que a mi me impulsan?. Ahogaría con lágrimas el tablado, desgarraría los oídos del auditorio con terribles imprecaciones, enloquecería al culpable y pondría pavor al inocente, confundiría al ignorante y ciertamente llenaría de asombro los sentidos de la vista y del oído.»

(Traducción de Luis Astrana Marín)Ahora bien estas palabras no son de Shakespeare, aunque él las escribió, son las de un personaje creado por él: Hamlet.


El creador de un personaje parece que hablase por él pero es el personaje que hace hablar al autor.En los grandes actores, hay algo de muñeco de títeres, o de un objeto que podría cumplir funciones de personaje: vida que muere y renace permanentemente. Es un algo así, como la intermitencia, que, rítmicamente, transforma por virtud de la electricidad a un alambre metálico en luz, como el chorrito de agua que se forma por la sucesión ininterrumpida de las gotas. El actor es una especie de máquina –que no es máquina que lucha por no ser máquina, el personaje que encarna lo puede ayudar a no ser máquina, gracias, a la fuerza de la imagen dramática, a la riqueza de las palabras, la cual, puede despertar las emociones más desesperantes y más tiernas; repitiéndose como eco en otras palabras, multiplicándose hasta el infinito sin tregua. La imagen teatral puede revolcar la criatura humana en una especie de material subconsciente, algo así como el barro primigenio, de donde salieron todas las especies y, hacer volar la imaginación, a la velocidad del águila mas perfecta, del cohete interplanetario más veloz.


La palabra en la imagen dramática es como algo que inventase una onda de aire o de agua sin que hubiese aire ni agua, las ondas se suceden concéntricas, la palabra ha inventado el líquido, el recipiente que la contiene, o el lecho del lago, del mar o del océano, las orillas que lo rodean, los peces que viven bajo las ondas de las palabras que se van asociando sin control, las plantas, los barcos que navegan, las gentes que duermen a la orilla, los astros que se reflejan, las colas de los cometas, los aerolitos, las ciudades bajo los aerolitos, los avisos luminosos, el grito de los niños, la hora de los relojes, de repente el tiempo se detiene, la palabra quiere borrar todo aun la onda que produjo antes de que hubiese nada, la palabra puede borrar la nada. Universos concéntricos desconcentrándose, espejos repitiéndose, ilusiones, juegos de artificios, la nada borracha de nada jugando con el todo borracho de todo. Pequeñas cajitas dentro de otras cajitas pero cajitas personificadas hablando por los cuatro costados o dejando de hablar por alguno, donde pasa un río que tiene dentro otro río pequeñito, como mujer embarazada, pero el río pequeñito tiene otro río dentro con un caimán y éste, otro caimán y este otro, otro caimán y ese, otro caimán diminuto que se tragó el río grande y al pequeñito pero al pequeñito le quedó un poco afuera y parecía cola de caimán saliendo de la boca del río, pero no era, porque era : ala de mosca, lente para mirar el día de las abejas recién desposadas con alguien ajeno a su especie : un sapo gruñón que duerme en los ejes desengrasados. Pero todo : la onda, el río, el caimán, todo, está sometido a una especie de maleficio, de juego sugestivo, de hipnosis, una magia descarada y descarnada, « los comediantes » -dice Hamlet- « no pueden guardar secretos, lo cuentan todo » y el espectador sabe de ellos lo que ellos no saben de ellos mismos sin embargo las palabras saben de los hombres y de los espectadores, cosas que ellos no saben acerca de ellos mismos.

Allí en ese poder de la palabra creando la imagen dramática reside el peligro para las gentes tímidas que temen cualquier transformación. Un puritano Henry Croce, nos demuestra esto. Este señor escribía en 1603 acerca de la compañía en la que Shakespeare era actor y autor de comedias y dramas que se representaban :

« No sólo pueblan el aire de dulces y bien compuestas frases y la vista de múltiples deleites, sino que además presentan con gran presteza, en el breve espacio de dos horas, los acontecimientos de muchos años, galopando de un país a otro, con lo cual la mente se desvive por saber el desenlace y es llevada de una cosa a otra… al contrario de lo que sucede en una plática o devoción piadosa, en que todos los sentidos son mortificados y dominados por una especie de somnolencia, la cual demuestra la corrupción de nuestra naturaleza ».

Este mecanismo « diabólico » que reside en las palabras que construyen la imagen dramática es tan útil a la formación del actor que Stanislavski hace girar gran parte de su famoso libro, « la formación del actor » en torno a dos palabras de Shakespeare, cuya tensión dramática es tan fuerte que es casi indescriptible, las dice Otelo : « Sangre Yago ». El mismo Stanislavski, aconseja a los actores representar un fragmento cualquiera de Hamlet como un medio útil para purificar cualquier, dolosa crisis, que hubiese en la vida de un actor que se sienta desanimado o decaído.

Es una atrevidísima teoría sobre el carácter terapéutico de la palabra y, ningún arte como el teatro, realiza tan completamente esta labor y es que, todas las artes, resultan algo así como de dos dimensiones, al igual que la imagen poética, con relación al teatro. La pintura, la escultura, la acrobacia circence, el cine la televisión, la música, la historia, la danza, la novela en boca de un personaje, relacionados con él, multiplican sus dimensiones adquieren mayores estructuras, la arquitectura o la pintura se suman a la palabra y los ambientes psicológicos se ahondan, los colores no son solo colores, son estados de ánimo, situaciones; los planos, los volúmenes, no son solo planos y volúmenes corrientes, se asocian a tantos inesperados cambios, producidos, por las palabras. Palabras pronunciadas mientras se realiza un salto acrobático, pueden lograr un acento dramático alucinante, un malabarismo con un bastón, una mesa o una silla pueden reflejar estados psicológicos nunca sospechados.

El más genial de los acróbatas, o el más genial de los malabaristas no nos dirían nada más que lo que nos dice su habilidad, en sus corrientes acrobacias o malabarismos, pero si los vemos, mezclados a una trama dramática, la dimensión en su habilidad crece « infernalmente », en poesía y drama, superiores a todo cálculo. Y lo mismo sucede, con la proyección cinematográfica y la televisión dentro del teatro, que pueden suscitar diálogos, de afecto conmovedor con las personas, desdoblamientos, jamás logrados por el cine o la televisión porque el público, en ellos, no lo añade a la pantalla si llora, o grita, pero, en el caso del teatro puede transformar el espectáculo en algo más intenso y maravilloso porque el espectador en el teatro, es otro personaje, del que el autor ha escrito con, no palabras, el papel que le toca.

Es corriente que los asistentes a un teatro de títeres vean ¡cómo se le salen a los muñecos los ojos, que, los tienen pegados o hundidos, es verdad que el color, o la luz, ayudan a ver movimientos en labios inmóviles e incluso, a veces se escuchan palabras que no se dicen. El teatro cuenta y juega con la imaginación del espectador, en forma, como no hace ningún otro arte. La imaginación misma no solo del actor sino del espectador adquiere otras dimensiones.

Ben Jonson se podrá desgañitar analizando los « errores » de Shakespeare, como cuando, no le podía perdonar, el que, hubiese presentado a Bohemia con costa de mar. Los doctos académicos podrán hablarnos miles de horas sobre la incorrección gramatical del lenguaje shakespereano, sin embargo el deleite nos lo seguirá produciendo la obra de arte demostrada ella « la corrupción de nuestra naturaleza » a la que se refería Henry Croce. Y es que, hablando en verdad, a calzón quitado, como se suele decir ; ¿acaso un país que se llama Bohemia no tiene derecho, no solo a tener mar, sino a tener todos los mares del mundo? Qué hay en esas tres sílabas, repentinamente unidas con una e al medio tan natural, que hace de la palabra una no se qué, una tal por la cual, tan marina, tan portuaria, tan llena de banderas de barcos, flameando al son de las guitarras, esas guitarras que suenan en el intestino y, salen por los ojos, en forma de mirada o más bien de música visual inventando, colinas floridas, donde pastores marinos apacientan sus ovejas como si fuesen botes veleros?

 


Un personaje con granadas en sus vísceras de humo.

 


Alguien nos ha puesto a la orilla de Hamlet. Sin embargo nadie va a correr el telón. Subimos al escenario, ¿podremos descubrir una especie de tramoya que sostienen la obra ? William Shakespeare, hombre atlético, actor, autor y semiempresario, trabaja a la luz del día. Son las dos de la tarde. Los espectadores de, “a penique”, compran cerveza y comida en el patio de donde mirarán la obra de pie, o sentados en el suelo. Vamos a entrar más adentro, veamos quien es el principal personaje. Pesemos las palabras en una balanza, sintiendo su peso justo, como nos las hace mirar Shakespeare, como diamantes que tuviesen en su centro explosivos y, ellos nos revelan un secreto :

En Hamlet, el principal papel lo desempeña, sin desempeñarlo, alguien que parece no tener papel y que es el motor de la obra y sin embargo no la puede motorizar porque carece de poder para actuar. El parlamento que caracteriza a este personaje es posiblemente la décima parte, en extensión, y la vigésima aun, de todos los principales papeles, aun los cómicos tienen un parlamento más extenso, sin embargo, a pesar de la enorme riqueza de todos, éste es la personificación despersonificada de las formas de belleza más intensa. Es tan notable, su fuerza poética, que constituye, el nudo central, de la composición y, sin él, la obra se desmoronaría, Hamlet no existiría, y, sin embargo, es el único al que no se le llama por su nombre ; se lo designa por su estado civil, que es a la vez, su estructura. En el DRAMATE PERSONAE se ha disimulado tan hábilmente su presencia que se lo cita al final. El primer gran atributo que tiene, es, que no existe y Shakespeare, nos convence de que no existe, a pesar de que hace rechinar las tablas del escenario, pero, nos lo presenta como a un muerto, sin embargo es un muerto con una vida intensa, tan intensa que cada uno, de los vocablos, que profiere son, la quinta esencia de las mejores tradiciones teatrales.

Este personaje es el fantasma del padre de Hamlet…Su primera situación dramática es estar muerto, menoscabado, ofendido y por ello no querer estar muerto, no poder volver a ser lo que fue y sentir esto con más amargura que un ser vivo, por ello la muerte, es, en el caso de él, más trágica, más angustiosa, más triste. Es el único que se esfuerza por hacerse visible y lo logra con algunos, pero los que lo ven desconfían de él, de su veracidad, de su autenticidad. Sin embargo, en ese querer hacerse presente y no poder, logra una especie de poder, tan vital, que parece estar, más vivo que los vivos y transforma a todos sus amigos y partidarios, en actores que obedecen, a veces enceguecidos por la angustia, bajo los mandatos de un personaje : él. Y la acción, se suscita, por el impulso que él le da y, el freno que otros personajes logran solo es momentáneo. Es el caso especial de Hamlet, sin embargo, este freno, es, otra forma de acción y, por eso, tiene efectos breves, aunque renovados continuamente, se tornan intermitentes, parecen ahogados alaridos de angustia, porque, el impulso fantasmal, se mantiene y arrastra a todos los personajes a un vértigo, al vértigo de la acción, donde, no se dan cuenta que han perdido la vista que los hacia ver el freno. ¡Gran torbellino de tragedia pura girando sobre los goznes de un fantasma adolorido, triste, silencioso y solemne pero, con la terrible vivacidad de una vida que parece imposible en él.

Desde luego al fantasma del padre de Hamlet, lo llaman también Hamlet, y él logra, por este recuerdo, esconderse a la sombra de su nombre, como el que se esconde tras un árbol, pero se esconde en circunstancias de que no quiere esconderse y de que, casi no tiene el nombre de Hamlet, sino el de fantasma, que es una especie de estado civil, distinto al de los casados, de los viudos o de los muertos y obtiene, de este modo, hacernos olvidar que es personaje.

Pero además hay en el hecho de que el fantasma lleve el mismo nombre, de pila y no de estado, de su hijo ; un curioso juego dramático con la personalidad, es un algo así como la mano, que se metiese dentro de un muñeco de guiñol y, que, el muñeco fuese llamado mano y la mano, quisiese trasmitirle, en su actuación, a la cara del muñeco, y al cuerpo, una característica de : cara de mano y cuerpo de mano, repitiéndose este conflicto con las manos y los gestos del muñeco que querrían ser : manos de manos y gestos de manos. Este curiosísimo recurso tiene en Shakespeare antecedentes, en sus comedias, como, la « Comedia de las equivocaciones », y en, « Noche de Epifania o lo que queráis » y ha influenciado en todas las épocas y de tal modo en el teatro moderno que Pirandello hacer decir, en « Así es (si os parece) », a uno de sus personajes lo siguiente : « Laudisi : (Se pasea un poco por el estudio, sonriendo burlonamente para sí y meneando la cabeza. Luego se detiene delante del gran espejo que está sobre la repisa de la chimenea, mira su propia imagen y le habla) ¡Oh ! ¡Hete aquí ! (Lo saluda con dos dedos, guiñando picarescamente un ojo y ríe a carcajadas.) ¿Y, querido? ¿Quién de nosotros es el loco? (Alza una mano con el índice dirigido hacia su imagen, la que a su vez, dirige el índice contra él. Otra vez sonríe con burla ; luego ) ¡Eh ! Lo sé. Yo digo « tú » y tú con el dedo me señalas a mi… Sal de ahí, que tanto de tu parte como de la mía, nos conocemos bien los dos. El problema es que los demás no te ven como te veo yo. ¿Y entonces, amigo mío, en qué te conviertes? Me digo que aquí, enfrente de tí, me veo y me toco… tú… según te ven los otros… ¿qué te vuelves? …. ¡Un fantasma, querido, un fantasma !…. Sin embargo ¿ves a estos locos? Sin prestar atención al fantasma que cada uno lleva en sí mismo, van corriendo, llenos de curiosidad, detrás del fantasma ajeno. Y creen que es un cosa distinta ».

Algunos hechos complican y llenan de novedad y misterio a este problema. Desde luego, dice André Maurois : « La Inglaterra de 1588 había sido exaltada por un sentimiento de triunfo patriótico fácilmente perceptible en el teatro histórico de Shakespeare”; … “en cambio, cuando un ejército inglés fue derrotado por los irlandeses rebeldes, y España ocupó los puertos de la Mancha, el pesimismo se difundió rápidamente. Así los dramas de Shakespeare reflejaron las pasiones de los espectadores, y la melancolía de Hamlet fue, a fines del siglo XVI, un sentimiento más común entre los ingleses de lo que en general se cree”.

Y ese fantasma melancólico del padre de Hamlet, casi diabólicamente melancólico, jugando con su doloroso yo, no existente ¿tiene que ver con estos sucesos históricos, o con otros, individuales? a veces los acontecimientos, o las desgracias individuales, parecen coincidir con las nacionales, como si el ambiente quisiese poner música de fondo, para acompañar nuestra tristeza, o como si nuestra tristeza, eligiese esos momentos para expresarse y, entonces, ¿se reflejan de algún modo en la obra de arte?….. Junto a esa melancolía, de la Inglaterra de ese entonces, le ocurre un algo que debió afligir bastante a Shakespeare : en Stratford muere su hijo el año 1596. Es posible que Hamlet fuese escrito en ese año o en los siguientes. Su hijo tenía por nombre : Hamnet. Parecería que la pesadumbre, que produjo en Shakespeare la muerte de su único hijo varón, se reflejase, aun mucho tiempo después, en el carácter de su testamento, donde se nota un designio claro, insistente y dominante : dejar toda su herencia a un descendiente varón sea que éste naciese de su hija Susana o Judith especificándose hasta el « quinto, sexto o séptimo de sus hijos, varones, legalmente habidos ». La muerte del hijo de Shakespeare, la muerte de Hamnet, ¿produce ese viraje en su producción que, pasa de la comedia a la tragedia? ¿Hay en el personaje del fantasma del padre de Hamlet, algo que se relaciona con la vida, con los problemas íntimos del hogar, tan largamente abandonado por Shakespeare, James Joyce parecería referirse a problemas con Ana Hathaway, la esposa de Shakespeare, pero además escribe Joyce :

« Hamlet, soy el espíritu de tu padre ».

« Ordenándole escuchar. Es un hijo al que habla, el hijo de su alma, el príncipe, el joven Hamlet, y al hijo de su cuerpo, Hamnet Shakespeare, que ha muerto en Stratford para que su homónimo pueda vivir para siempre. »

« Es posible que ese actor Shakespeare, espíritu por la ausencia, y en las vestiduras del Danés enterrado, espíritu por muerte, diciendo su propias palabras al nombre de su hijo (si Hamnet Shakespeare hubiera vivido habría sido el mellizo del príncipe Hamlet) ; es posible, quiero saber, o probable que no haya deducido o previsto la conclusión lógica de esas premisas : tú eres el hijo desposeído : yo soy el padre asesinado : tu madre es la reina culpable, Ana Shakespeare, nacida de soltera Hathaway ? »

¿Hay en el personaje del fantasma del padre Hamlet algo que se relaciona con la vida, con los problemas de Shakespeare? –Repetimos esta pregunta que hicimos antes de citar a Joyce – No lo sabemos, pero estos datos, acerca de los cuales existe documentación precisa, aumentan la sugerencia y el misterio que rodean a estos dos personajes. ¿Es Shakespeare Hamlet padre adquiriendo vida a pesar de haber muerto y su hijo Hamnet es Hamlet – hijo?. La preferencia que parece que tenía por su hija menor, melliza de Hamnet, ¿tiene que ver algo, con la maravillosa figura de Cordelia, en el Rey Lear? y en Hamlet, los otros personajes reflejan algo de la vida de Shakespeare? Dejamos esos problemas a los investigadores, buscadores de documentos. Lo que sospechamos en todo esto, es lo inquietante, de la imagen dramática, metiéndose en los resquicios de la personalidad, abriendo mares de enigmas, en un algo, que no parece enigmático : el yo, ese yo que le hace decir al fantasma :

« Yo soy el alma de tu padre, condenado por cierto tiempo a andar errante de noche y alimentar el fuego durante el día, hasta que estén extinguidos y purgados los torpes crímenes que en vida cometí »…Hay en esta auto presentación : lo diabólico –endemoniado – dionisiaco del lenguaje, como si cada palabra tuviese sangre de granadas, pólvora viva, circulando tumultuosamente, afirmativa sin querer permitir que se dude quien es. Se siente la tradición del lenguaje popular medieval y, hace recuerdo, al teatro de esa época de las « moralidades » donde los personajes se presentaban a sí mismos de ese modo. Pero aprovecha muy bien los instantes porque, a pesar de lo mucho que tiene que decir, su paso por el escenario debe ser el de una ráfaga, pues que esto es necesario para definir su carácter de fantasma, y por ello cada vocablo debe acentuar, más y más, a un ente admirablemente teatral, tan admirablemente teatral que, nos sugiere la escenografía y los colores de la luz de toda la obra. Sigue pues así :

« De no estarme prohibido descubrir los secretos de mi prisión podría hacerte un relato cuya más insignificante palabra horrorizaría tu alma, helaría tu sangre joven, haría como estrellas saltar tus ojos de tus órbitas y separaría, tus compactos y enroscados bucles, poniendo de punta cada uno de tus cabellos, como las púas del irritado puercoespín ».

Al leer estas líneas parece que estuviésemos viendo un cuadro pintado por Dick Bouts en colaboración con Gerónimo Bosch, pero además hay una conmoción de mecánica teatral como la de un muñeco de ventrílocuo que con una cuerda o un mecanismo perfecto de relojería pudiese hacer saltar ojos o pelos. En la época de Shakespeare se hacían sirenas y delfines de 6 a 10 metros, construidos con metal, madera, tela, accionados por ingeniosos sistemas de movimiento y que se utilizaban en juegos acuáticos llamativos ; ¡precursores de los submarinos, sirenas y delfines que movían los ojos, la cabeza, la cola!. En el teatro mismo el público londinense esperaba ver muertes sangrientas, mutilaciones debidas a trucos habilísimos como aquel que Cervantes nos relata cuando « Basilio el pobre » se hunde una espada y, empapado en sangre, simulando la agonía, logra que Quinteria se case con él y no con Camacho el rico ; mostrando después que la sangre saltó, gracias a un ingenioso ardid, porque esa sangre, no era de Basilio sino una de oveja o de cochino, puesta en un tubo, disimulado bajo su camisa, donde introdujo la espada.

Cosas parecidas, se hacían, en los teatros donde Shakespeare, Burbaje, Heminges o Candell trabajaban. En la obra Tito Andrónico le cortaban a Tito, una mano, a la vista del público, aunque, el actor aparecía en otra obra, al día siguiente, con sus manos ágiles luchando en una perfectísima batalla de esgrima. Gloster en el rey Lear perdía la vista, con taconazos, que Cornualla le daba en cada uno de los ojos y, todo esto, realizado con tanta habilidad o ingenio que, los espectadores, no descubrían la trampa aunque permanecían a un metro o dos de los actores y si descubrían el mecanismo se armaba una trifulca. A pesar de estas cosas de maravilloso naturalismo, ese mismo público, veía luz de luna a las tres de la tarde, a pleno sol, en un teatro sin techo, cuando en una obra ocurrían escenas nocturnas que se hacían reales, solamente, gracias a la fantasía del espectador. Para ello el lenguaje debía tener una fuerza tal que le permita al actor hacer vivir esa fantasía de los espectadores.

El fantasma del padre de Hamlet se presentaba de día pero las gentes veían la noche en el día y como, el relato que hace en el párrafo que comentamos, no se refería a seres vivos, se contaba con la imaginación asociativa, para que por recuerdo de las obras escenas vivas de seres con vida sometida al sortilegio prestidigitador de la magia, se transportaran con la imaginación a todo lo pavoroso, dramático que sería aquello : « Pero estos misterios de la eternidad no son para oídos de carne y hueso », dice el padre de Hamlet, debido especialmente a la necesidad de que el fantasma fuese visto con todo su carácter de fantasma evitándose, de este modo recurrir a la prestidigitación pero haciendo estremecer la fantasía. La dificultad para el actor está en la gradual violencia expresiva que irá adquiriendo el fantasma. El secreto de la acertada actuación, para este caso, como dice Gordon Graig, está en que el fantasma sea representado realmente como un fantasma. La documentación existente parece probar que a William Shakespeare le agradaba caracterizarse en este papel. Y esto porque ese papel es el que requiere mayor imaginación y además porque es el que bien realizado despierta más, la fantasía creadora, y en el mismo momento de actuar se siente el acicate para otras formas de creación.

Hay un nuevo aspecto del problema que complica más la situación y es el siguiente : Hamlet –padre estaba durmiendo cuando lo asesinaron, por tanto, no podía haber visto a su hermano Claudio acercársele para echarle veneno en la oreja. Sin embargo el fantasma sabe que fue así. ¿quién se lo dijo? El no habló con nadie después de muerto y si algún vivo hubiese visto lo que sucedió, habría preferido contárselo a Hamlet hijo o a cualquier otro ser vivo, y no a un muerto. Por ello es de suponer que las otras sombras del más allá, quizás otros fantasmas, o los « ojos de lo eterno » vieron, de algún modo, lo ocurrido y ellos deben haberle contado y quizás hayan representado una pantomima, igual a la que después los actores mostraron ante la corte del rey Claudio sobre el asesinato de Gonzago. Si esto fuese así, quiere decir que no solo el fantasma sino también las otras sombras del más allá tienen algunos atributos iguales a los de los seres vivos, tienen una vida mezclada a la vida corriente pero las otras sombras son además intrigantes, lleva cuentos y llenan el espíritu del « pobre fantasma » de terribles deseos de venganza. Aquí las sombras realizan, sin llegar a ser personajes un papel tan tremendo o más tremendo que el de Yago en Otelo.

Y cuando dice el fantasma que está condenado a vagar ¿no estará mintiendo, no será que, en vez de que lo hayan condenado, es él que ha violentado el sepulcro, que él se ha salido de su tumba por angustia, por inquietud, por amargura, por sentirse ofendido, menoscabado ante las otras sombras que saben la verdad y que quizás lleguen al extremo de burlársele?

El lenguaje que utiliza la sombra es uno de los más notables ejemplos de contraste : está muerto, luego no tiene nada y sin embargo es el más ardiente defensor de la propiedad privada, del « derecho » de propiedad privada sobre su mujer y aunque es una sombra en la que se supone la famosa « quietud de los muertos », utiliza un lenguaje de hombre inquieto por los celos, a punto de decir groserías contra su hermano, pero además este fantasma al hablar de sí mismo, lo hace con una intensa ternura y auto-amor, con un orgulloso narcisismo. En los subrayados, se notará todo esto :

« Si ese incestuoso, esa adúltera bestia, con el hechizo de su ingenio, con sus pérfidas mañas (Oh maldito ingenio y mañas malditas que tienen tal poder de seducir ) ¡rindió a su vergonzosa lascivia la voluntad de la que parecía mi muy casta reina !…. ¡De mi cuyo amor fue aquella excelsitud que ensalzaba para siempre las manos con juramentos que le hice en el desposario. Y rebajarse hasta un canalla cuyas prendas naturales eran tan inferiores comparadas con las mías ! Pero así como la virtud será siempre incorruptible aunque la tiene la lujuria bajo una forma celestial, así también la incontinencia, aunque está enlazada a un radiante serafín, se hastiará en un tálamo divino e irá a cebarse en la basura ….. Pero hasta me parece sentir el aura matutina. Permíteme sea breve. Durmiendo pues en mi jardín, según mi costumbre, después del mediodía, en esta hora de quietud, entró tu tío furtivamente con un pomo de maldito zumo beleño y en hueco de mi oído vertió la leprifica destilación cuyo efecto es tan contrario a la sangre humana, que rápido como el azogue, corre por las vías naturales y conductos del cuerpo y con repentino vigor cuaja y corta, como gotas ácidas vertidas en la leche, la sangre sana y fluida. Tal aconteció con la mía y he aquí de improviso una lepra vil mordía mi carne delicada cubriéndola por completo de una infecta costra. Así fue como, estando durmiendo, perdí a la vez, a manos de mi hermano, mi vida, mi esposa y mi corona ; segando en plena flor de mis pecados, sin viático, oleos ni preparación, mis cuentas por hacer y enviando a juicio con todas las imperfecciones sobre mi cabeza ¡Oh, horrible ! ¡Oh horrible, demasiado horrible ! ¡Si tienes corazón, no lo soportes ! ¡No consientas que el tálamo real de Dinamarca sea un lecho de lujuria y criminal incesto ! Pero de cualquier modo que realices la empresa, no contamines tu espíritu ni dejes que tu alma intente daño alguno contra tu madre. Abandónala al cielo y aquellas espinas que anidan en su pecho para herirla y punzarla ». ¡ Adiós de una vez ! ya la luciérnaga anuncia la proximidad del alba y comienza a palidecer su intenso fulgor ¡Adiós ! ¡Adiós ! ¡Acuérdate de mí !

Traducción de Luis Astrana Marín.

Este fragmento revela más que ningún otro el admirable mecanismo de la imagen dramática en la poesía de Shakespeare. Es casi el total del parlamento del fantasma, después en el acto tercero ; aparece más brevemente aún.

La primera vez que leí Hamlet, al notar la admirable riqueza verbal del papel del fantasma, sentí la misma emoción que me hacía reír a carcajadas, ante algunos cuadros de Picasso en el Museo de Arte Moderno de París. Porque las más grandes obras de arte tienen ese contraste extraordinario que produce comicidad y a la vez emoción hasta hacer llorar y reír a la vez de angustia, de alegría y de millones de cosas indefinidas ; es un fenómeno curioso, es lo cómico cósmico-emocionado de la belleza. En este caso me impresionó la claridad del mecanismo empleado. Se trata de un muerto que, a sí mismo, se pinta, como muy angelical y puro, callando unos pecados y dando a éstos, menos importancia que a los pecados de otros, un muerto que por muerto se supone que es inactivo, inocuo, e inoperante, pero a través de sus palabras es todo lo contrario : tiene un intenso odio a su hermano, un odio que lo revela a través de un violento lenguaje como « vergonzosa lascivia », « pérfidas mañas », bestia adúltera » etc.

No es un fantasma simplemente gruñón, es más bien muy pagado de si mismo, se cree muy bello y está muy orgulloso de su persona pues su tálamo es «divino» su carne es «delicada» y la reina se ha rebajado, hasta un canalla, cuyas prendas naturales eran tan inferiores comparadas con las mías», aun el veneno es «maldito» y la descripción de sus efectos es riquísima en términos de una precisión casi clínica como la de un médico hablando, lleno de vitalidad, en el lenguaje : «como el azogue corre por las vías naturales», «cuaja y corta como gotas ácidas vertidas en leche».

Así Shakespeare logra un contraste maravilloso donde ha cuidado que el fantasma tenga una pálida, sútil transparencia de sombra gris, casi blanca, como un humo templador, pero que, quizás para ser terrorífico hace reventar como granadas, palabras casi obscenas, vigorosas, y vitales de angustia, viriles; pidiendo sin súplica, autoritarias sin voz de mando, mayestáticas, solemnes y tan tristes que casi llegan a ser cómicas, que producen esa risa emocionada que se siente ante un ser inmaterial, angelical y: celoso ardiendo en celos como si los celos fueses las llamas del infierno, una especie de ángel al que quiere achicharrar el infierno de los celos, celos que a pesar de estar muerto quisieran encenderlo tanto que pudiese recobrar la vida para volver a conquistar a su reina, a la que nunca considera ex-esposa a pesar de que lo haya traicionado y cree que en el corazón de ella el remordimiento le haga volver los ojos tiernos hacia él, pues dice: «abandónala al cielo y aquellas espinas que anidan en su pecho para herirla y punzarla». Aparte de lo que los psicoanalistas pueden decir acerca de : punzarla, es notorio que el fantasma está dispuesto a utilizar al cielo en su favor, será para que el sea nuevamente amado y que vuelva a gozar del «lecho real de Dinamarca» que entonces ya no sería «un lecho de lujuria” –supongo – y es que la lujuria de un fantasma seguramente, ya no será lujuria y quizás adquiriría un nombre divino como el de amor celestial?

Errado está quien crea que estos son deslices o errores de Shakespeare, que imagine que no quiso pintar al fantasma con estos atributos, él gozó tanto con la creación de este personaje que le expresó a través de Hamlet hijo su ternura, que no es precisamente la ternura filial sino el cariño a un ser admirablemente creado, algo así como cuando uno modela un maniquí o un muñeco de títeres, con tanta pasión que uno se enamora de él, al igual que la historia de aquel carpintero que talló a Pinocho y lo quería, a pesar de ser de madera, tanto o más que aun hijo y justamente ese, amor lo humanizó y le dio vida de niño.

Esta ternura de Shakespeare a su personaje, el fantasma, se expresa en Hamlet hijo cuando le dice « ¡Oh pobre espectro », – No me compadezcas – le contesta el fantasma, pero en la respuesta sabe el fantasma que las palabras fueron de cariño, a la admirable personificación y al perfecto maquillaje logrado con palabras. Y después de la entrevista, en la explanada del castillo, con Hamlet – hijo, cuando el fantasma habla bajo tierra, la ternura es mayor y el hijo le dice con familiaridad : «¡Hola, hola! ¿eso mandas? (se refiere al juramento que exige el fantasma) – ¿Estás allí buen amigo ? y a poco rato vuelve a decir Hamlet : ¡Bien dicho, viejo topo! Puedes moverte tan de prisa bajo tierra de un lugar a otro? ¡Esclarecido zapador !» Estos movimientos bajo tierra del fantasma son el toque de gracia que le da Shakespeare a su personaje : ¡gran perforador de materia subterránea que rasga la roca sin rasgarse y sin rayarla ! 

El fantasma no es un ser inofensivo, desea inducir, convencer, motorizar el alma de su hijo a la venganza y le da a entender que aun el asesinato o cualquier cosa peor, puede estar dentro de esta venganza, pues le dice: «de cualquier modo que realices la empresa»…dejando sin decir la forma de la venganza para que su hijo imagine las peores formas posibles. Es de suponer que entre éstas, puede estar la muerte de Claudio, entonces, en el más allá un fantasma tan celoso, ¿se las entenderá con la «adúltera bestia» de su hermano y se hará ayudar con el cielo para hundirlo en el infierno? ¿Permitirá cuando muera Gertrudis, que se vaya también al infierno donde estará Claudio esperándola?…. ¡No, por cierto que no!…. Rogará a Dios y lo conseguirá posiblemente, que Gertrudis, sea perdonada y viva con él en el cielo. ¡Un amor lleno de vida, mucho amor, lleno de vida, para un muerto!: un amor exacerbado, característico de los celos.

La venganza es un placer de seres vivos, pero aquí el fantasma es quien posee el deseo de venganza y no se detiene en las consideraciones morales de quienes inventaron el cielo, es desaprensivo y está dispuesto a violar los mandamientos, se enceguece tanto, y en su furia, se olvida de ellos y está dispuesto a ser más pecador, mucho más pecador que en vida, puesto que desea mover la mano y el cerebro de su hijo para matar y, así, el autor intelectual de las muertes de Polonio, Rosencrantz, Guildenstern, Laertes y Claudio es el fantasma. Podía haber parado la mano de Hamlet para evitar que mate a Polonio, podía haberle dicho a su hijo que no escriba esa carta a los ingleses para que estos maten a Guildenstern y Rosencrantz. ¿Por qué no lo hizo? ¿Era porque veía en éstos, obstáculos para la venganza?, ¿Era porque dificultaban el objetivo? ¿Era porque fueron su enemigos?. «De cualquier modo que realices la empresa », es : una orden dada por el fantasma a Hamlet que contiene todas estas muertes y otras mayores, si las dificultades hubiesen sido mayores.

Pero ¿No podría haber hecho él directamente algo de esta labor? ¿No podría presentarse en forma de fantasma a Gertrudis, su ex-mujer (perdón fantasma que diga ex-mujer) y a Claudio, su hermano, en vez de aparecérsele a su hijo? ¿O es que le acontece esa cosa tan terrible, que nos ocurre a veces en las pesadillas, que no podemos mover una mano para tendernos? ¿Le sucede que para él, peor que estar en el infierno es presenciar todas las caricias, todos los deleites maravillosos que sienten los amantes adúlteros y que « el incestuoso », « pellizque lascivo las mejillas » de la reina, la « llame su pichona » y le dé « un par de inmundos besos » y todo eso en su propio lecho, oyéndolos sin poder interrumpirlos, sin que el pueda hacer nada contra ellos, ni siquiera hacerse ver para hacerlos temblar de susto. El comediante reina, en la representación del asesinato de Gonzago hecho ante Gertrudis y Claudio dice : « por segunda vez matamos al esposo muerto cuando el segundo marido nos besa en el tálamo ».

El « pobre fantasma » puede hacerse ver con Hamlet, su hijo, pero hay algo que le impide hacerse ver con los adúlteros, ¿qué es ese algo? ¿Es el odio a Claudio?…… O más bien ¿es el amor a Gertrudis?; ¿El amor le quita ese poder de hacerse visible que debe ser un poder altamente mágico entre los muertos, un poder que da a la inmaterialidad algún poder material como el del humo para retener la mirada en la forma de una figura humana? ¡El amor debe ser, el amor a su Gertrudis, el amor ardoroso, tierno que se refleja en estas palabras » : ¡Alejarse de mí, que puse en mi amor tanta dignidad ; que iba de la mano con la promesa que hice en el matrimonio ». Y es posible que sea el amor por que el amor significa calor, un calor distinto al de las llamas del infierno, el calor de la ternura, el calor que ahora no siente Gertrudis por él y que lo siente Hamlet –hijo, calor que irradia su hijo y que para él fantasma, que es casi un fluido mineral, es como un imán. Y Hamlet hijo siente el amor como un imán – recordemos que cuando su madre le dice : « venid aquí, mi amado Hamlet, sentaos a mi lado», le contesta, acercándose a Ofelia : “No querida madre, « este imán me atrae más» – Hay algo de terriblemente angustioso, desesperante, en este amor sin correspondencia que no encuentra el imán de Gertrudis porque este imán está ocupado, activo hacia Claudio. Es un tipo de amor no correspondido que aun cuatro siglos después sigue provocando suicidios en gente de todas las edades, pero en el caso del fantasma, ¿qué suicidio, o qué forma de protesta va a provocar cuando es un muerto que no se puede suicidar ? y por otra parte su amor, precisamente su amor, debe ser un obstáculo para hacerse visible porque el amor de los muertos es tan frío que siempre ha hecho temblar de miedo, es la reacción de la vida ante el frío de los muertos.

Una de las formas del miedo es sentir en la piel, la mano helada de un muerto y el fantasma no quiere producir, en Gertrudis este miedo y este frío, precisamente, porque el amor se lo impide, sabe muy bien que el miedo y sobre todo el miedo terrorífico no es el recurso ideal para despertar amor, quizás piense que a causa de aterrorizarla hará que el imán, se adhiera más a Claudio, en busca de compañía, porque el miedo entre dos, ya no es miedo y puede fortalecer la fraternidad, u otras cosas más cariñosas, entre los que sienten miedo. Por otra parte, aumenta la fuerza del imán de Claudio el que ha hecho suya la superstición de la inviolabilidad del poder. Y es el mismo Claudio que dice que los reyes se hallan protegidos por la misma investidura que tienen.

El odio del fantasma es angustioso. Odiar y no poder vengarse es humillante y terrible para un ser vivo. ¡Cuanto más será para un muerto! La muerte con este muerto es cruel le deja romper algunos de sus reglamentos como aquel de que los muertos debieran quedarse en sus ataúdes esperando la trompeta del juicio final, pero precisamente, en esa violación de este punto del reglamento de la muerte está la tortura del fantasma, con sus celos impotentes de venganza, no solo de venganza ni siquiera de directa imputación, pues, no tiene éste fantasma del padre de Hamlet la capacidad del fantasma de Banquo que se le puede aparecer a Macbeth para acusarlo ; su amor, ¡el amor que engalana de crestas rojas a los animales, que hace colorear los campos con flores !, el amor que no debería sentir un muerto y, sobre todo, esa variante horrible del amor : los celos. 

Pero la misma tortura, tan desesperante que tiene el fantasma lo hace adquirir más vida, mucho más vida que un tigre, pues tienen, la vitalidad de un cazador de tigres. Y como buen cazador utiliza trampas . Así pues ya que no puede hacerse ver con los adúlteros aprovecha el que le pueda ver su hijo para que éste le sirva de trampa, con él cazará a la « adúltera bestia », a su incestuoso hermano Claudio, utilizará a su hijo para encontrar el remordimiento y si es posible reavivar el amor de Gertrudis, a su Gertrudis a la que cuida y a quien no quiere que le pase nada malo. 

Pero para que su hijo le sirva de trampa tiene que hacerlo caer a él también en otra trampa y la trampa, en este caso tiene que tener una carnada : ¡debe haber queso para el ratón ! ¿Y cuál es el queso, la carnada ? ¿que carnada puede ofrecer un muerto a un vivo? Podrá sacar del infierno o del cielo los mas ricos tesoros, revelar lo que le está prohibido revelar? Pero con eso, logrará su objetivo? ¿No será que después de poseer esos tesoros Hamlet hijo se olvide de lo que para él, para el fantasma, es urgente?: la venganza. En una tragedia escrita después de Hamlet, en el rey Lear, el rey da todos sus tesoros a sus dos hijas mayores y les reparte el poder, pero en breve tiempo sus hijas se transforman en sus enemigas. No podrá pasar con Hamlet una cosa parecida si es que él roba para su hijo algún tesoro de los cielos o del infierno, algún tesoro como el que robó Prometeo para los seres humanos. ¿Es una amenaza velada de muerte la que le hace a Hamlet al decirle que si le contase los secretos del más allá se le helaría su sangre joven? Le dice esto el fantasma porque teme que su hijo a cambio de la venganza le pida el secreto del elixir de larga vida o la piedra filosofal que aun no habían sido descubiertas; ¡Solo en nuestro siglo se ha encontrado el modo de transformar el mercurio en oro y la endocrinología está abriendo el tapón cerrado del elixir de larga vida que beberá el hombre del futuro: Y, en el más allá, seguramente no tenían esos secretos.

Por otra parte el fantasma tiene otros objetivos distintos a los de Prometeo. El rival de Prometeo es Júpiter y Prometeo quiere sublevar al género humano contra el Dios de todos los dioses, un algo así como la conquista total del Universo por el hombre, un sueño que a pesar de los primeros ensayos de viajes en el espacio le pertenece todavía a un futuro quizás de aquí a cuarenta o cincuenta años. En cambio el rival del fantasma es un ser humano, es Claudio y su rivalidad es por amor y por celos, por los celos del fantasma que además de ser celos de amor mancillado, son también celos por el poder, el poder que ya no puede ejercer. ¡El poder es para los vivos! ¡Ni en el Egipto el poder estaba en manos de los muertos! La carne mancillada de la que no le queda más que su imagen temblorosa y el sufrimiento por la dolorosa ofensa; recibiéndola en el lecho, repetida ahora a diario, el volver a ser asesinado, cada día y cada noche, sobre todo de noche, he ahí la diferencia de él con Prometeo a quien Zeus le manda un águila para que le coma permanentemente las entrañas, en el caso del fantasma es el águila de los celos que lo tortura implacable. ¿Cuál entonces la urgente carnada que le va a ofrecer a su hijo? El fantasma no es un soñador como Prometeo que sueñe con la era de los futuros cosmonautas viajando por universos, lejanos a nuestro universo, desconocidos aun e invisibles por los más potentes telescopios actuales. 

Aunque sueñe con su reina no puede recurrir a procedimientos poco prácticos : Es inglés, no es griego, son veintiún siglos, casi veintidós, de diferencia en todo ese tiempo el hombre ha tenido la oportunidad de ¡no soñar ! en el poder celestial que le ha dado pruebas de ineficacia y, el Cristianismo, con toda su corte de ángeles y, santos, no ha logrado dar más prestigio a ese poder celestial, al contrario, ese prestigio se ha ido desmoronando poco a poco y los puritanos ingleses, son una demostración, de que es necesario usar la violencia para creer en ese poder celestial.

El fantasma forma parte del pueblo que hará después la revolución industrial inglesa : se está preparando para ello. El fantasma es isabelino contemporáneo de otra reina que fue socia comercial del gran pirata Francisco Drake. Los piratas eran en el mundo como fantasmas tendiendo trampas para que cayera en manos inglesas el producto de las minas explotadas por los españoles, el fantasma no era un Quijote, que acometiese grandes empresas, como atacar a los molinos de viento, que no eran caballeros, ni reyes con imperios de viento, no era tampoco, el fantasma, un aventurero capaz de hazañas inútiles, aunque encantadoras, en un mundo dilatado, no tenía ni siquiera la carne flaca de don Quijote que podía recibir golpes, él tenía la carne mancillada, pero sin carne, y fue traicionado sin que saliera de su casa, mientras estaba durmiendo en su propio lecho. ¡De la casa, del hogar, lo más intimo es el lecho! Y su hermano se acuesta con su hermana que es su mujer, su viuda. ¿Cuál pues entonces la carnada para cazar a su hijo y emplearlo como instrumento para vengarlo?

El público que iba a ver al fantasma tenía hondas inquietudes políticas, asistía al teatro a aprender historia, quería saber los secretos de la lucha por el poder. Entre ese público estaban los futuros soldados del Cronwell ¿No podría preguntarle al público de dónde sacar la carnada? ¿No podría suceder que alguien o todos los espectadores le hubiesen dado la respuesta? Era un público muy ingenioso, muy popular, muy habililidoso sin embargo el fantasma no le preguntó al público, la respuesta la halló en quien menos se podía esperar, en su enemigo, en Claudio. Podría ser que la encontrase leyendo en Maquiavelo aquel párrafo que debía tenerle subrayado y que dice así : « Cuando el otro Sforza, padre de Francisco ; estaba a sueldo de la reina de Nápoles, la abandonó de repente, y ella quedó tan desarmada, que para no perder su trono, se vio precisada a echarse en los brazos del monarca de Aragón». Quizás el fantasma era capaz de leer el futuro y leyó la nota que acerca de este escribió Napoleón y que dice así : «En cualquiera brazos que caigamos y aunque ellos colmen nuestro principal deseo nos harán a la postre más mal que bien».

El fantasma no necesita encontrar a la «adúltera bestia» de su hermano leyendo su secreto ejemplar de «El Príncipe», le bastaba recordar lo que le contaron las sombras del más allá con respecto a su hermano : ¡que tenía una ambición de poder, más fuerte que el amor fraternal ! Su misma Gertrudis se echó en los brazos de su hermano para no perder el poder. Si eso ha pasado con dos miembros de su familia ¿por qué no puede pasar con su hijo y que, éste, a base de la carnada del poder se rebele contra su tío y contra su madre? Esta es la solución práctica que le da el fantasma a su problema : Despertar en su hijo la ambición de poder : ¡Induciéndolo a matar a Claudio ! De ese modo, junto con coger la carnada, Hamlet, simultáneamente, se producirá la tan ansiada venganza, que es el gran objetivo del fantasma. ¡Matar dos pájaros de un solo tiro, eh aquí el secreto de la trampa perfecta del cazador!.

Por otra parte en el mismo Hamlet debe haber, como en todo ser humano, alguna aspiración, algún deseo de ser algo más de lo que es, y en el caso de un príncipe que tiene la profesión de príncipe de nacimiento este germen de ambición puede haber sido exaltado con la lectura de « El Príncipe » y es posible que el fantasma lo haya visto a hurtadillas sin hacerse ver. Es muy ingenioso el fantasma y para que no descubra sus trampas no le nombra a Hamlet para nada el poder, pero ambos saben y lo dan por obvio que al hablar de venganza hay un trofeo para el que la ejecute : ¡El poder ! 

El fantasma, antes de su primera entrevista con su hijo, descubre, puesto que debe estar oyendo la segunda escena del primer acto, que su hijo tiene hondas inquietudes políticas. Su conversación con la reina y el rey, la primera que escuchamos a Hamlet no solo revela tristeza sino una ironía combatiente e intencionada; magnífico material abonado para que el poder sea el queso en la trampa para que caiga. 

El monólogo que sigue a este diálogo y que es el primero de los siete que hay en toda la obra, podría ser un comentario a las líneas que citamos anteriormente de Maquiavelo, pero un comentario más dolorido, más angustioso que el de Napoleón y es que Hamlet tiene el problema que nunca tuvo Napoleón, el de luchar por el poder contra su madre y contra su tío : Casi su padre, el hermano de su padre de quien Gertrudis le dice en un momento de crueldad demagógica, como para darle a entender que sus amores con Claudio son tan antiguos como la vida de Hamlet: «Tienes muy ofendido a tu padre». « Como si quisiera decirle: «El que crees que era tu padre no era tu padre sino tu tío y tu tío es tu verdadero padre ». El fantasma que sabe la verdad ahora que está muerto, sabe con seguridad que Hamlet es su hijo y es esta una cosa muy importante en el desarrollo de la tragedia. Solo a base de que Hamlet sea hijo realmente de Hamlet padre es que ella puede desarrollarse con la fuerza con que se desarrolló. 

Ese primer monólogo de Hamlet le hace ver al fantasma que puede poner a funcionar su plan de venganza puesto que su hijo no toma a Claudio como a su segundo padre, ni como a su padre como desearía Gertrudis, aunque Hamlet –hijo – tiene como aguijón de doble filo la pregunta de si tiene derecho al culto de la personalidad y al poder mismo y todo eso a costa de la muerte de su tío al que considera « mala hierba sin extirpar », antes de eso preferiría el suicidio pero … ¿Es ese el camino ?: La evasión de la lucha ¿Va a huir antes de pelear? Es el mismo problema que se plantea la juventud de todos los tiempos : Tomar las armas o ¿Ser un cómplice por el silencio, de todos los crímenes que desde el poder se cometen ? El monólogo comienza así – « ¡Oh, que esta carne tan firme y maciza puede ablandarse y disolverse en humedad ! ¡Si no tuviera el eterno dispuesto su castigo contra el suicidio! ¡Oh Dios, mi Dios, que anticuadas, molestas, inútiles y vanas me parecen todas las costumbres de este mundo ! ¡Cuanta vergüenza! Esta vida es un jardín lleno de mala hierba sin extirpar y que crece hasta rendir semilla y así ocupan elementos de la naturaleza basta y grosera. 

(Traducción de M. J. Barroso Bonzón)Palabras que deben haber hecho estremecer de emoción el corazón del fantasma. Palabras que asociadas a las siguientes forman parte del famoso monólogo del tercer acto y revelan la intensa preocupación política de Hamlet (Parecen las de un agitador) « Quien soportaría los latigazos y las burlas del tiempo, el daño del opresor, el baldón del vanidoso, las tristezas del amor desdeñado, la dilación con que la justicia actúa, el abuso del poder y los desprecios que el mérito sobrelleva pacientemente de los hombres ensoberbecidos».

 

La responsabilidad social y política de Hamlet está clara en estos párrafos que hacen un notable paralelo con las siguientes palabras de Picasso : 

« ¿Qué cree usted que es un artista? ¿Un anormal que solo tiene ojos, si es pintor; solo oídos, si es músico, o un conjunto de instrumentos con todas las notas del corazón, si es un poeta? Todo lo contrario : El artista es siempre y al mismo tiempo, un ser político que experimenta en si mismo, de manera constante, todos los acontecimientos revolucionarios, amenazadores o halagüeños ; un ser que lo configura todo a su imagen y semejanza. Es imposible que permanezca indiferente a la suerte de los semejantes y que se cierre en una existencia cuya variada riqueza constituyen justamente tales semejantes. 

A esta sensibilidad política que Shakespeare le comunicó a su personaje Hamlet es a la que recurrirá el fantasma para vengarse, para el fantasma, tan amargado y afligido, hubiera sido muy agradable y grato leer el Quijote, porque habría descubierto en él, que la carnada del poder, que utiliza él con su hijo Hamlet, la empleo también don Quijote prometiéndole a Sancho el poder de una ínsula, reino o lo que sea ; y de este modo lo transforma en el mejor escudero del universo, evolucionando en su lenguaje, enriqueciéndose de mundo y de admirables experiencias. 

Si el fantasma hubiese leído el Quijote habría empleado, para poner, como comentario marginal, estas palabras de su hijo Hamlet :
« ¡Que obra maestra es el hombre!. ¡Cuán noble por su razón ! ¡Cuán infinito en facultades! En su forma y movimientos ¡Cuán expresivo y maravilloso! En sus acciones, ¡que parecido a un ángel ! En su inteligencia, ¡Que semejante a un Dios ! ¡La maravilla del mundo ! ¡El arquetipo de los seres ! » 

El fantasma del padre de Hamlet tiene pues en sus manos la trampa más hábil para cazar a su hermano ; ¡es Hamlet, un Hamlet político!, en el cual ha exacerbado la ambición de poder, sus celos, los celos del fantasma, se pueden encubrir demagógicamente tras la ideología de la venganza. He aquí el primer éxito : Su hijo es un ser normal, magníficamente dotado ; tan sensible a los sentimientos de fraternidad y justicia social como un artista de la más alta calidad humana, polémica, combatiente. ¡hay el terreno abonado : es necesario echar la semilla ! Ahora el problema es actuar con la cautela necesaria.

El fantasma para ello necesita la amistad y lealtad de jóvenes serios, insobornables como Marcelo, Bernardo y Horacio que ayuden a su hijo. Hamlet puede caer en la trampa, pero aun no ha caído : ¡hay que cuidar que no se escape, sobre todo si ha expresado tendencias al suicidio ! Por ello, el fantasma se hace visible para estos jóvenes, el que sean hombres humildes, – no son adinerados, son desprendidos, generosos y de origen popular, – hace que el imán de ellos tenga calor y ternura es el imán de la juventud rebelde hacia el noble guerrero que era el fantasma. Los preocupa al hacérseles visible, los llena de preguntas sin hablarles y sin contestarles, su presencia se transforma en una orden sin palabras : ¡busquen a mi hijo y tráiganlo aquí : a él sí, le puedo hablar ! Y ellos obedecen lo cual es prueba de que ha reclutado a los primeros militantes de su partido político. Para coaccionar y ganar a su hijo necesita de la complicidad de los amigos de su hijo, sobre todo la de Horacio que es más leal, el más apreciado de sus compañeros de estudios : un joven universitario. (Personaje que por esta condición de universitario, al igual que Hamlet, no se atreven a definir característicamente los autores de teatro de esos y otros tiempos : un estudioso). 

El fantasma necesita de la presencia de estos jóvenes, de otro modo se le hubiese presentado a su hijo en la soledad de su cuarto, pero el problema no es individual, es de Estado y el fantasma con la muerte y el asesinato de que ha sido víctima, ha adquirido instinto, experiencia política y, sabe, el valor que tiene el teatro en la vida social y por ello prepara cuidadosamente la primera entrevista en un lugar impresionante donde : « ¡El aire muerde furiosamente ! ¡Hace mucho frío ! » son las doce o más de la noche. 

La solemnidad del instante está subrayada con cañonazos que serían inexplicables por lo contradictorios porque son los de un festín, pero sirven, además de acentuar el suspenso, para exaltar y hacer notorio el recuerdo del pomposo libertinaje y alegría desenfrenada del « prostituidor » de la reina. 

Y después, después de la peligrosa, impresionante, maravillosa entrevista cuando el hijo ha caído ya en la trampa hecha por el fantasma y éste, está fulgurante de impresión emocionada, les pide a sus amigos que guarden el secreto, es entonces, cuando el fantasma revela, una vez más, su talento de organizador de partido político y hace escuchar su voz, exigiendo que juren, creando de este modo la mística de ese secreto, la mística política de su partido fortalecida con una especie de carnet vivo de militancia constituida por el timbre cavernoso, autoritario y tembloroso pero majestuoso de la voz del muerto que quedará definitivamente grabada en sus oídos, con una sola palabra sin pausa para vacilar, una sola palabra martillando el cerebro : ! jurad ! 

Marcelo, Bernardo, Francisco y Horacio, hacen guardia en Elsinor, son elementos o puntos claves en el ejército de Dinamarca. El Ejército es el gérmen del poder, ya sea para sostenerlo o para derrocarlo. Unas décadas después en Inglaterra, Cronwell fundará un ejército más democrático y popular que el parlamento y dos siglos y medio después los ejércitos populares consolidarán la revolución francesa, la guerra de liberación de los Estados Unidos de Norte América y la guerra de Independencia de la América Hispánica contra el poder español. El fantasma sabe este valor del ejército y por ello no se les presenta en pantuflas y con bata de dormir, como debió estar cuando lo asesinó Claudio, se ha cambiado de traje, se ha puesto su mejor traje de guerrero, el mismo que utilizó en sus grandes acciones heroicas y triunfantes, no se sabe si lo enterraron así, pero en todo caso ese traje les hace recuerdo a los amigos de Hamlet y al mismo Hamlet, de las mejores horas : de sus campañas y además, les da a entender que, él está dispuesto a ser el jefe del ejército que en ese momento empieza a ser organizado contra Claudio y del cual, son ellos las primeros huestes.

No descuida el fantasma detalles y así al concluir la entrevista con Hamlet, al despedirse le da un santo y seña, breve característico y lleno de intención y significado : « Acuérdate de mi ». Hamlet lo anota porque además de santo y seña es el lema de acción del partido, es la divisa del ejército que organizado y jefaturizado por el fantasma tiene por segundo dirigente a Hamlet –hijo. Este lema es la síntesis de todo el programa de acción, es la teoría de la táctica y de la estrategia tanto de la lucha política, como de la guerra civil, si es que la hubiese, y se podría imprimir en afiches, como los afiches de propaganda de las funciones de teatro que la compañía de Shakespeare imprimió para el estreno de Hamlet y de otras obras cuyos anuncios se fijaban en los árboles y en las paredes de Londres. Este lema es la síntesis de todo el programa de acción y en todos los soliloquios de Hamlet está presente : aunque no lo repita textualmente, está vivo y activo, es la síntesis de la imagen del fantasma, tiene las mejores características de los mejores sistemas de propaganda, es lo que después los norteamericanos llamaron : slogan dramático, es al igual que el fantasma es el eje de composición de la obra ;

¡Qué bien disimulada!, ¡que bien camuflada está esta vida ardiente, activa, tormentosamente combatiente del fantasma ! Dice palabras violentas, riquísimas en expresión, gruesas como aceite hirviendo, cáusticas, hirientes, ásperas, táctiles pero no llega a decir groserías : alcanzar el límite mismo donde la tempestad de la ira se hace enhiesta, firme, huracanada pero sin pasar el justo límite que impediría que viésemos y oyésemos a un fantasma y no a un fantoche clown que nos descubriese sus secretos e intenciones, como quien se abriese la bragueta en público. Es el secreto del gran creador: saber desmedirse pero hasta tal grado justo que no pierda nunca el deleite que el sabor del vino produce, la tensión emocional que hace vivir a un personaje con sus más sutiles argucias, con sus recursos con sus obstinadas inhumanas pasiones humanizándose. 

La emoción terrible que produce el miedo ante lo extraordinario es uno de los grandes descubrimientos poéticos de Shakespeare que, al igual que la locura real o la fingida, permiten al espectador gozar de ese deleite de introducirse en el mundo de la subconsciencia. Sin embargo es muy difícil para un actor alcanzar la necesaria concentración para proyectar esta sensación que debe transmitirse al público : lograr que se le ericen los cabellos, se le quiera paralizar la lengua y la sangre, la carne se transforme en una gelatina, con un atroz hormigueo, parecido a una fría corriente eléctrica le tiemblen las rodillas, casi no pueda andar y le recorra un temblor y sudor fríos. Tiene pues razón Edward Gordon Graig ; una actuación bien lograda de Hamlet es difícil porque se ve con mucha frecuencia un fantoche en vez de un fantasma. 

También tiene razón Gordon Graig al decir que se necesita considerar al teatro de Shakespeare como una obra poética y cita, muy acertadamente a Shorthouse en estas palabras : « Es preciso que la ilusión domine, pues todas las figuraciones que pretenden al parecer reproducir la realidad en la escena, (se refiere a la realidad de la emoción del miedo), fracasan en su efecto o decepcionan. Los dramas de Shakespeare son obras poéticas y deben ser interpretadas como tales ». 

Así pues, son culpables los actores y los directores de que los papeles de fantasmas Shakespereanos sean ridículos. Cuando afirmaba yo que el papel de fantasma en Hamlet es fundamental, lo hacia pensando no solo en la estructura de la obra, sino también en la dirección de ella y la actuación. Si en el primer acto aparece un fantasma que en vez de producir la bellísima emoción del miedo, en vez de subyugar de pavor, hace reír, por ser chusco, el montaje se viene abajo aunque todos los otros actores estén muy bien en sus papeles. 

El lenguaje del fantasma se presta para hacer una obra maestra de actuación pero también para una especie de mascarada ridícula y cursi. Sin embargo si el personaje está analizado desde un criterio poético, el actor que haga este papel podrá ser el que dé el color y el clima a toda obra. 

En atención a las malas interpretaciones de los « fantasmas » y los « locos » que hay en el teatro de Shakespeare, es que Gordon Graig, dice que este teatro fue escrito para leer y no para ser representado. Lo extraño es que Gordon Graig no haya visto, que en sus propias palabras está el secreto. El secreto es que el teatro de Shakespeare es poesía y, por ello, todos los personajes que le sirven de soporte y estructura son seres intensamente subconscientes que viven entre el delirio, la melancolía, la duda, los soliloquios, las divagaciones, la locura real y la fingida, la vida fantasmal, extraordinaria y maravillosa.

Mientras se piense que la poesía es producto de la lógica consciente se va por un camino errado. El teatro de Shakespeare no fue escrito para leer. Más aun no debiera haber olvidado Gordon Graig que era para la compañía de Burbaje para la que escribía. Shakespeare actuaba a la luz del día, de tal modo que, no habían las pálidas luces, ni especiales recursos escenográficos y, los actores, conmovían de tal modo al público, que éste, era un asiduo y apasionado asistente. Admirables actores que podían hacer una cosa que no han podido lograr los surrealistas modernos ; que un fantasma camine a las dos de la tarde, bajo el sol, produciendo tanto pavor como en un desolado campo de medianoche de las brujas y las ánimas sueltas. Y ni que decir con respecto a que no tenían ni altoparlantes ni grabadoras para hacer más solemne y violenta la voz. Ya dijimos que nos ha llegado la noticia de que era el mismo Shakespeare que hacía el papel del fantasma y esto prueba que era mejor actor aun que Ricardo Burbaje, porque ese rol necesita un actor de una imaginación tan rica que goce al hacerlo tanto o más que en el goce que tuvo al escribirlo.

Se dice que Shakespeare escribía sus obras pensando en los actores que encarnarían los diferentes papeles pues es posible que se dejara los mejores papeles y los más cortos para él: los papeles de los personajes fantásticos porque además tenía que dirigir las obras y si no incorporó al niño como otro personaje maravilloso es posiblemente por la dificultad física de encarnarlos ya que era un hombre alto y fornido. En Ricardo II : aparecen dos niños pero no son sus papeles aquellos, que abran la puerta de la subconciencia … Están colocados para marcar el carácter de un tirano. ¡Solo despiertan la compasión porque son cruelmente asesinados. 

Y hablamos del niño porque éste es el gran descubrimiento del cine moderno. Fue Chaplin que incorporó al arte al niño, como personaje, en el chicuelo. Tiene razón Einstein al decir que el gran secreto de Chaplin es saber mirar el mundo con pupila de niño, hacer los chistes con la simplicidad y crueldad del niño y es que en él, las trabas y las limitaciones de la conciencia están ausentes. No en vano se oye decir siempre que los niños y los locos dicen la verdad. 

Pero de, ¿dónde sacó Shakespeare una pupila tan maravillosa como la del niño ? ¡Del mismo lugar de donde la obtuvo Chaplin, de ese niño grande que es el pueblo. Y el pueblo de la alta edad media, el pueblo del Renacimiento era como el pueblo de ahora o de cualquier tiempo que se deleita creando historias de aparecidos, cuentos de hadas y de maravilla oyendo hablar a los locos y a ese otro tipo de locos que son los poetas populares. El barrio que no tenga un loco suelto, que no tenga fantasmas que salen detrás de las casas y niños jugando como poetas con su fantasía, un barrio donde no hayan borrachitos y cantadores de coplas o bailadores de los más diversos bailes no es un barrio verdaderamente popular, porque los niños, los locos, los borrachitos, los bufones dicen verdades que nadie se atreve a decir. 

Pero hay aun otro aspecto con respecto a las opiniones de Gordon Graig, él se refiere a que algunos actores ponen reparos con respecto a los fantasmas, parecería que los encuentran anacrónicos, espiritualistas, parece que piensan que van a realizar, si hacen esos papeles, un atentado contra sus sentimientos antireligiosos o arreligiosos. Los fantasmas no tienen que ver con estos problemas. Son más bien lo contrario a ellos, son un recurso para descubrir la realidad. En efecto dice Picasso : « Ahora sabemos que el Arte no es la verdad. El Arte es una mentira que nos permite acercarnos a la verdad, o por lo menos a la verdad que está a nuestro alcance. El artista debe acertar con la manera de convencer al público de la total veracidad de sus mentiras ». 

Nadie debe pues ir al teatro a rezar o a sentir éxtasis religioso. Al teatro se va conmoverse, a deleitarse, a distraerse, a gozar de la obra de arte y así como se goza con la risa o el llanto, se goza también con el miedo, de igual modo que en Machupichu se goza con el vértigo al que está unida esa admirable ciudad construida por cierto tipo de artistas que sintieron el vértigo como emoción de belleza, como puerta para ingresar al país de la subconsciencia oscilando a veces como una cuerda tendida en el vacío hacia ninguna parte donde la mente deja de ser mente y vuela en los inauditos océanos de la sombra y de la luz, sin misticismo, cósmica y alegre como la forma más subyugante de la vida. 

Ninguna de estas cosas, que digo acerca de los fantasmas y en especial, del fantasma de Hamlet contradice el que éste sea celoso, que además le haya tendido una trampa a su hijo y todo lo que dijimos anteriormente, al contrario, los fantasmas, los muertos que salen y que son una creación de la admirable fantasía popular, son extraños, no se parecen unos a otros, son totalmente inesperados, sus formas de lo diabólico y de lo celestial tienen lo mágico de un verdadero personaje teatral. El fantasma de Hamlet no se parece a las brujas de Macbeth, más aun, el fantasma que habla más, de todos los seres sobrenaturales que ha inventado Shakespeare, del mismo modo que : Hamlet – hijo es de todos los personajes vivos de Shakespeare, los que tienen los parlamentos más extensos. 

En realidad es el Cristianismo el que ha formado una imagen unilateral y sectaria de un Dios que sólo puede ser bueno, santo y perfecto. Los dioses griegos tenían tantos vicios y virtudes como cualquier hombre, Zeus era celoso, pendenciero, sensual, aficionado al vino, a las mujeres, tenía manías etc. etc. Lo sobrenatural ha perdido su personalidad con el Cristianismo, este fantasma de Hamlet es pues renacentista y por ello es más griego que cristiano, es un fantasma pagano pero que fue enterrado con el signo y el estigma de la cruz, así como Hamlet hijo es también el personaje más renacentista de Shakespeare, no en vano se ha llamado a su monólogo del tercer acto ; la Mona Lisa del Arte dramático. Hamlet está más próximo a Grecia de lo que estamos nosotros. 

Hasta cierto punto hemos definido las características del personaje que es el fantasma, en cierto grado lo hemos desglosado del conjunto para trazar las líneas generales, sin embargo la mejor idea de él no se la tiene aislándolo sino cuando forma parte del conjunto. Por otra parte, sería absurdo imaginar que dos personajes de Shakespeare se parecen y son idénticos. A veces tienen algún rasgo, que nos permite entre uno y otro reconocer un vago parecido, pero, apenas los ha puesto a caminar, ellos muestran una personalidad marcadísima con reacciones individuales sorprendentes: todos son distintos.

El mandato del fantasma a su hijo es el de que efectúe la venganza, pero como se va a realizar ésta, ¿por qué la va realizar Hamlet ? Para dar esta respuesta nos es imposible hacer con los otros personajes, como hemos podido hacerlo con el fantasma, separarlo aunque sea transitoriamente, él es así como el tronco de un árbol de donde se desprenden las ramas, en ellas crecen hojas, flores, frutos, se anidan aves, cruza el viento. Shakespeare ha organizado todo esto en una trama. Cada espectador ve el árbol desde su punto de vista, cada director de teatro monta la obra le da una interpretación sui-géneris, propia. Quiere relatar los distintos actos y escenas como un lector, dejando en lo posible que el « metteur en scene » sea el mismo Shakespeare, sin embargo, ¿cómo podría despersonalizarme sin que sea yo el que asista al espectáculo? Procuraré en lo posible dejarme llevar, por la obra. No puedo despersonalizarme. Muchos han procedido así, no soy en ello nada más que uno más. 

El primer acto consta de 5 escenas, la primera y las dos últimas se desarrollan en el mismo ambiente : una explanada del castillo en Elsinor. La segunda y tercera se realizan en el trono real del mismo castillo y en la casa de Polonio respectivamente. En el primer acto conocemos, y no solo de vista, sino personalmente, de tal modo ya llegamos a saber mucho de ellos, a casi todos los personajes ; en orden de aparición : Bernardo, Francisco, Horacio, Marcelo, el fantasma, el rey Claudio, Cornelio Voltimoud, Laertes, Polonio, la reina Gertrudis, Hamlet y Ofelia. En los actos siguientes aparecen algunos más pero en menor número. No andaríamos muy exagerados si dijésemos que los que aparecen en el primer acto son los principales actores del drama. Y se nos presentan ellos mismos diseñándose con las palabras que dicen.

Se parece esto mucho a las moralidades de la Edad Media, en que los personajes se describían (a si mismos). Por ejemplo en una obra de autor anónimo que se llama « Everyman » el papel central es del hombre, representando al género humano con el nombre de un personaje : « Cualquiera » en otras moralidades se le llama gemus, o bien humanus. En esta obra el actor que hace el rol de « Dios », se queja de la maldad de los hombres y envía a la « Muerte », al mundo. La « Muerte » le dice a « Cualquiera » que tienen que hacer un viaje para saldar sus cuentas, que no tiene otro remedio que obedecer y de ese viaje con ella, le anuncia : no volverá. Pero « Cualquiera », quiere que le acompañen sus « Parientes » y el « Compañerismo » que son otros personajes, éstos se niegan a ir con él, del mismo modo que se niega « Bienes Materiales », por lo cual busca a « Buenas Acciones » pero ella se encuentra muy flaca, anémica y enferma y no puede incorporarse para ir con « Cualquiera », éste, desesperado busca a su hermano el « Conocimiento » que, le promete acompañarlo, y van juntos a ver a « Confesión » que es un viejo ermitaño. « Confesión » lava cuidadosamente a « Cualquiera » de sus pecados y a raíz de esto, « Buenas Acciones » se encuentra fortalecida y está en condiciones de seguir con él porque ya puede andar. « Conocimiento » llama a « Discreción », a « Fortaleza » y a los « Cinco Sentidos » para hacer la prueba de evitar el viaje con la « Muerte », pero ellos aconsejan que reciba a los Sacramentos. Acoge el consejo, pero después de que « Cualquiera » recibe los Sacramentos se van « Fortaleza » y « Discreción » y « Cualquiera » se siente muy débil y se queda solo con « Conocimiento » y « Buenas Acciones ». « Cualquiera » encomienda su alma a « Dios », que es otro personaje de la obra, lo mismo que « El ángel », quien recibe a « Cualquiera » porque ya ha saldado su cuenta con Dios. 

Así pues en esas viejas obras llamadas moralidades algunas veces « Cualquiera » suele ser el « Ego », que es el centro del egocentrismo que constituye el eje de la representación, ante el cual se presentan los otros personajes de este modo : 

« Mente : Las tres aquí, mira, ante tu cara 

Mente soy.Voluntad : Voluntad soy.

Entendimiento : Y yo, entendimiento. Aquí estamos las tres.

 

(Traducción de Miguel Alfredo Olivera). 

Haciendo una comparación de la obra Hamlet con las moralidades, podríamos especificar un poco más la lista de personajes : 

El fantasma es el « Conocimiento de lo Maravilloso», Hamlet es el « Ego », por eso es lógico que se lo considere como la expresión del egocentrismo. Pero es también la inquietud experimental del hombre que puede alcanzar el poder del dominio de estado y de la naturaleza. Y pone en duda las comunicaciones y la autenticidad del « Conocimiento Maravilloso », Claudio es el « Poder Adquirido por la Traición », el arribismo, las bajas pasiones contra el cual tiene que estar el « Ego » nacido para transformar y mejorar el mundo. Sin embargo « Ego » es hijo de Gertrudis la reina que es la torpe sensualidad, la « Fragilidad Femenina » y se dejó seducir por el « Poder Adquirido por la Traición » que mató a su hermano, el « Conocimiento Maravilloso ». Ofelia es el « amor » que no tiene madre y a quien su padre y su hermano le dan consejos en su casa porque la suponen muy licenciosa, Polonio padre del « Amor », es la « Adulación Palaciega », el servilismo oficioso, el espionaje a favor de su soberano : El Poder. Laertes, el hermano de « Amor », es la « Discreción y la Habilidad Política », Horacio es la « Lealtad » al conocimiento investigador del « Ego », es el aprecio a Hamlet, Marcelo es otra forma de la lealtad, es la « Lealtad Militar » y también lo es Bernardo y Marcelo. Francisco, es la vigilancia el « pundonoroso militar ». 

Esta sería la distribución de los personajes si Hamlet fuese una « moralidad ». Los espectadores isabelinos estaban acostumbrados a ver moralidades o variaciones más evolucionadas de ellas como las que escribió Marlowe, cuando creó « La trágica historia del doctor Fausto ». El Hamlet no es una moralidad pero conserva su estructura. Las creencias ya no son un elemento puramente descriptivo, en el que el sol puede ser el rey y el cuerpo humano todo el estado, sino que son una parte de la conciencia del ego, son el conflicto interior entre lo que enseña la teoría y las pruebas experimentales que no llegan a satisfacer totalmente la sed de conocer la verdad. En todo caso toda la obra no deja de parecerse a un ser vivo, como si toda la sociedad fuese un hombre y éste constituyese la especie humana y además todo el universo. Pero los órganos de ese ser vivo, sus atributos y caracteres ya no son sólo personajes exteriores, números de una suma y resta, sino el enigma de la experiencia, el querer saber el por qué de la realidad que hay en lo increíble. Coincide con este modo de ver el problema de Hamlet el criterio de Stanislavsky ; transcribimos un fragmento de una conversación con sus alumnos: 

« Stanislavsky : -Cual es el problema supremo, el « superproblema » de Hamlet ?
Algunos alumnos. – El hombre en su conflicto con la vida.
Stanislavsky . – La percepción del ser ; saber el porqué y el cómo de cuanto pasa.
Rosanova.- Cuando yo representaba, teniendo en cuenta esa idea, me decían que hacía de Hamlet un filósofo.
Stanislavsky .- La percepción del ser; comprender cómo y por qué ha podido suceder todo esto. El espectro ha aparecido : es preciso verlo y enterarse de todo lo que sabe. Aquí está Ofelia : hay que penetrar en su alma. Hamlet quiere saberlo todo, en ningún caso es un razonador. En una palabra, debe hacer todo lo posible para saber, para enterarse de lo que aun es posible saber. ¿Ha comprendido?
Rosanova .- Perfectamente.
Stanislavsky : ¿Pero cómo hacer para no hablar de sentimientos? Hay que encontrar una acción que lo lleve a algo. No puede comprender cómo su madre ha recibido la noticia de la muerte de su padre, cómo ha podido casarse con otro hombre. Trata de saber por su padre todo lo que puede decirle. Aquí está la percepción del ser. Se forzará por comprenderlo todo, hace todo lo necesario por saber ». 

(Traducción de Francisco Javier)


La pestilencia misteriosa de lo fantasmal.

 

 

Acto primero.La primera escena empieza con un relevo de la guardia donde se hace notar el frío que corta el aliento, una atroz soledad, Francisco se despide sin que sepamos si ha visto a no algo terrorífico, se lo califica de « pundonoroso militar ». El diálogo es nervioso, de cortas frases desiguales, que dan la sensación de un tic-tac, pero que no es de un reloj, es un tic-tac cardíaco que refleja miedo, angustia, pero un miedo viril por algo terrible metiéndose incómodamente en la respiración. Este tipo de ritmo lo utiliza Shakespeare para prevenirnos la próxima presencia de algo espeluznante. Horacio que viene por primera vez, invitado por Bernardo y Marcelo, afirma que el fantasma no ha de salir, se muestra incrédulo a que sea verdad esa aparición. Sus compañeros insisten, « asaltando sus oídos tan inexpugnables con la narración del suceso ». Horacio tranquilo y seguro de que no es verdad, acepta una invitación a tomar asiento : « Vaya, pues sentémonos, y a ver que nos cuenta Bernardo ». Y este comienza su relato, precisando detalles con respecto al instante de la aparición, indicando que, cuando « la estrella polar había hecho su curso hasta iluminar la parte en que ahora brilla »… ¡Pero entonces entra el fantasma ! Bernardo calla, se supone que se le ha cortado la voz al ver al fantasma.

 

Habla Marcelo y le dice al fantasma : Detente – el diálogo es más agitado y jadeante, Horacio se ha quedado mudo pero le dicen : « Háblale tú que eres hombre de letras ». La sed de conocimientos que tiembla de pavor ante lo desconocido, hace hablar a Horacio que se dirige al fantasma preguntando, ¿quién es?, ¿por qué se presenta ? – Pero el fantasma no contesta a pesar de que entra y vuelve a salir. Ausente ya el fantasma, Bernardo, hace notar a Horacio, que está temblando y muy pálido. Horacio en medio de su terror expresa que : « jamás hubiera creído, sin la sensible y patente demostración de mis propios ojos » recalca que, el fantasma era idéntico a como el vio al rey Hamlet – padre, subrayando, el carácter del fantasma con estas palabras : « Esto es maravilloso ». 

Un instante tan agitado de tensión, necesita una pausa y para lograrlo solo hay el camino de tratar de explicarse por qué apareció el fantasma, tiene que estar esto en relación con « alguna extraña conmoción en nuestro Estado ». Entonces se refiere, Horacio, a otro factor que, del mismo modo que el fantasma, es el tronco de la composición interior de la obra, este, la hilvanará por fuera, se trata del joven Fortimbrás que, después de la muerte del rey Hamlet padre se ha ido preparando para una guerra contra Dinamarca, pues el difunto rey Hamlet padre venció y dio muerte al padre de Fortimbrás, obteniendo una importante porción de territorio de Noruega de acuerdo, a un convenio, establecido antes de la batalla por el que, al vencedor – « se le cedía aquellas tierras »-. Asimismo si el rey Hamlet hubiese perdido la batalla habría, Dinamarca perdido, iguales tierras a las que recibió de Noruega. A la muerte del rey Hamlet, Fortimbrás el príncipe, empezó a prepararse para invadir Dinamarca, pero el gobierno de este país, enterado de los preparativos del joven Fortimbrás, se alista también para resistir la posible invasión y, a eso se deben esas guardias y otras labores parecidas. 

Con este relato se logra la pausa necesaria, Horacio además, trata de explicar y conectar la extraña aparición, con casos parecidos ocurridos en Roma donde, poco antes de sucumbir « el poderosísimo Julio », las tumbas quedaron vacías y, « los difuntos vagaban por las calles dando alaridos ». Pero como parecería que se olvidan del fantasma y que se pierden en interpretaciones, para cortar la pausa, violentamente, vuelve a aparecer la sombra y el ritmo se hace tan agitado que ni siquiera permite el diálogo, es solo Horacio que habla con frases muy breves, jadeantes, ansiosas de inquietud y de conocimiento, ansiosas interrogaciones que son interrogantes a pesar de que están subrayadas con signos de admiración y no con signos de interrogación. 

Aquellos que afirman que el ritmo es cuestión de métrica, tienen en este caso una prueba contraria, el ritmo es una cualidad fisiológica del escritor, su respiración, su jadeo, como en el pintor lo es el pulso caligráfico. No podemos dejar de citar este bellísimo ejemplo de ritmo angustioso, suplicante que es casi una oración racionalista, un ruego o una rogativa para que le descubra la verdad : « Pero ¡Silencio ! Mirad ! ¡Ved donde aparece de nuevo! …. ¡He de salir al encuentro aunque me hechice ! ¡Detente, fantasma ! ¡Sí puedes emitir sonidos o usar de la voz, háblame ! ¡Sí hay alguna buena obra que hacer, que te reporte a ti un alivio y a mí la gracia divina, háblame ! ¡Sí eres sabedor del destino que amenaza a tu país y que previéndolo pueda evitarse, ¡Oh habla ! O si en vida depositaste en las entrañas de la tierra tesoros mal adquiridos, por cuya causa, según se dice, vosotros, los espíritus, con frecuencia vagáis errantes después de la muerte, dímelo… ¡Detente y habla ! (Canta el gallo) ¡Ciérrale el paso Marcelo ! ». 

(Traducción de Luis Astrana Marín)Notable necesidad de puntos, de puntos suspensivos, de signos de admiración de comas que reflejan la angustia y como el fantasma no habla, Horacio pierde el control y pide a Marcelo que le corte el paso al fantasma, están desesperados, agitados, fuera de sí, pero el fantasma se va. La conmoción ha sido terrible, perdieron la lógica de sus actos, al tratar de golpearlo se olvidaron que era inmaterial y querían pelear con él. Este fragmento, en manos de buenos actores que, sean fieles a la intención de Shakespeare, puede hacer estremecer la piel de los espectadores, debido a la aceleración inaudita del ritmo cardíaco. He aquí un fragmento que en un conmovido actor principiante que no conozca la técnica de la respiración, de la tensión y distensión de los músculos, podría producirle un grave shock. Hace recordar a lo pavoroso de « La ira de Caúsica » de Kachemisvara, esa gran obra del teatro hindú donde el miedo se hace casi táctil cuando se producen esas horribles escenas del cementerio, donde los buitres se comen los cadáveres que empiezan a quejarse dando los más estruendosos, tristes, y agobiantes alaridos.

 

Era necesaria, urgente la distensión, una especie de pausa, que Shakespeare logra con la desaparición del fantasma, pero entonces, es necesario acumular referencias con respecto al conocimiento maravilloso, es necesario por este medio bajar aún más la tensión, hacer notar que el fantasma se fue cuando iba a cantar el gallo : « He oído contar que el gallo, trompeta de la montaña, despierta al dios del día con la alta y aguda voz de su garganta sonora y que a ésta señal los espíritus que vagan …. « huyen presurosos a su región ». Estas líneas quieren borrar el halo pestilente y fantasmal que corrompe el ambiente y para que esto suceda con más vigor dice Marcelo : ¡ En efecto, desapareció al cantar el gallo ! Dicen que cada vez que se aproxima el nacimiento de nuestro Salvador, el ave del alba pasa cantando la noche entera y entonces, según aseguran, ningún espíritu se atreve a salir de su morada. Las noches son saludables. Ningún planeta ejerce entonces maleficio, ni ningún hada ni hechicera tiene poder para encantar. ¡Tan sagrado y lleno de gracia es aquel tiempo ! ». Son palabras que lavan el sudor frío del miedo, la frescura necesaria : ternura shakesperiana para las pobres gentes que casi hizo helar de miedo. Estado de ánimo grato a las primeras luces de la aurora, al rocío en la fresca hierba de la colina que les hará avivar el recuerdo de los vivos, la necesidad de ir a contarle a su amigo Hamlet lo que vieron en la noche, necesitan que alguien más les ayude a descifrar el misterio, ¡Quizás a él que es su hijo le hable el fantasma y entre Horacio y Marcelo, se cambian ruegos por comunicárselo a Hamlet, saben donde lo encontrarán esa mañana. 

¿Pero qué pasará en el día? ¿Es el día ajeno a estos enigmas? Con esa pregunta iniciamos la segunda escena. 

Extraño es el contraste, sobre todo porque si consideramos al castillo de Elsinor como un ser vivo y su carne pétrea apenas ha dejado de temblar de miedo con los taconazos que dió el fantasma, en su explanada, durante la noche, ahora suenan una colorida trompetería y entran el rey Claudio, la reina, Hamlet – hijo, Polonio, Laertes, Voltumand, Cornelio y el acompañamiento y entonces tenemos la misma sensación que en un avión cuando empieza a hablar la aeromoza que nos dice : vamos a empezar el vuelo número tantos a tal parte…. etc.

Así mismo empieza el rey y tenemos la sensación de que vamos a viajar por el mundo interior de un drama aunque, por lo alegre, burlón y risueño del rey parece que hubiese de ser una comedia. Sin embargo el rey habla, seriamente, con una autoridad segura e insolente dice que, aunque está vivo el recuerdo de su hermano Hamlet y que, aunque es necesario mantener el duelo en el corazón, sin embargo, la naturaleza no se ha olvidado de « nosotros mismos ». En realidad dice nosotros, pero habla de él y de la reina, pues cuenta que ha tomado por esposa a la que en un tiempo fue su hermana, puesto que era la esposa del rey muerto, de su hermano Hamlet. Y aquí Shakespeare que sabe hacer decir a sus personajes las burlas más ricas, pone en labios de Claudio estas notables palabras : « Si bien, por decirlo así, con una alegría malograda, con un ojo risueño y el otro vertiendo llanto, con regocijo en los funerales y endechas en el himeneo, pesando con igual balanza el placer y la aflicción. No hemos dejado de seguir en esto nuestro acertado juicio, que libre y espontáneamente se mostró favorable al asunto ».

« Ese juicio sobre el que habla, ¿fue el consejo que alguien le dio para se casase con la reina viuda? ¿Quién le aconsejó esto? ¿Se lo aconsejaron todos los circundantes? ¿O más bien sucede que él se casó y los demás encontraron que eso estaba bien porque la reina no dejaba de ser reina y él era hermano del difunto? De ese modo ni siquiera había la necesidad de comprar otro lecho. Nadie nos explica estos problemas en este momento, nadie nos contesta las preguntas. Pero el ojo risueño y el otro echando llanto nos parece maravillosamente cómico y agresivo para alguien que no sabemos aun quién es. Shakespeare debe haber reído mucho al escribir esas palabras suyas, pero si Shakespeare se reía, dos personajes suyos, creados por él, deben haber sentido mucha molestia, uno porque se le burlaban en las barbas y el otro quizás haya dado dos vueltas bajo sus lozas de mármol. Quienes son estos personajes que se sintieron ofendidos con las palabras de Claudio? ¡Pronto lo sabremos !

Claudio sigue hablando y entre otras cosas cuenta que el joven Fortimbrás al saber la muerte de su hermano, creyendo que « nuestra nación se halla desquiciada, apoyado en el sueño de una ocasión ventajosa » quiere recuperar las tierras, que su padre perdió, a causa de una lucha con el fallecido rey Hamlet. Pero el rey Claudio envía como embajadores a Cornelio y Voltimand para hablar, con el rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás para que éste llame a su sobrino y le ordene que no sigan esos preparativos bélicos.

Salen los embajadores y el rey se dirige a Laertes preguntándole por sus problemas que no son otros que el de pedirle autorización para viajar a Francia, autorización que ya se la ha dado su padre Polonio, el rey Claudio también se la dá. Ahora Claudio se dirige a Hamlet hijo, diciéndole : « Primado de mi trono, mi hijo…. » Pero la respuesta revela un estado de violencia interior en Hamlet que no se la da directamente a Claudio sino en un aparte : « Un poco menos que primado y un poco más que primo » o sea un poco menos que príncipe y un poco menos que hijo. Revela Hamlet que le disgustaron las palabras de su tío que usa del poder para burlarse de los que no están con él, es decir de los ¿que no están en la mismísima silla real? El espíritu festivo del rey insiste con cruel ironía : « ¿por qué te envuelven todavía esas nubes de tristeza ? » Es una pregunta despectiva pero significa algo más. Revela que el PODER del dominio del Estado y quizás de la naturaleza está en sus manos. Es como querer decirle : las nubes de la tristeza te tapan el conocimiento de la verdad y la verdad no la conocerás nunca porque yo soy poderoso. ¡La pregunta es de una mordacidad cruel y punzante y Hamlet le responde en el mismo tono como un buen jugador de ajedrez que devuelve el reto y el desafío, dando a entender que nada puede estar oscuro para quien investiga la verdad. ¿Pero qué verdad es esa? Para Claudio es estar en el poder. ¿Y para Hamlet qué verdad hay que él adivina o sospecha? y que lo hace decir : « nada de eso señor mío, me da demasiado el sol ».

Así pues a la ironía la contesta con otra que se parece a las palabras de Orestes en la Electra de Sofocles : « voy a aparecer entre mis enemigos vivo y más radiante que el sol». Le hace comprender a Claudio como si le dijese : no soy tonto, conozco tu juego, adivino tu secreto y lo descubriré … y el rey tiene que callarse, porque ha sido sorprendido en algún proceso interior que ocurre en su alma, para ayudarlo sale la reina a lidiar en el diálogo, puesto que si no lo hiciese habría una pausa sospechosa. Se ve que la reina ha hablado mucho con el rey de los problemas del poder, quizás se han reído del difunto rey en medio de alegres libaciones y se sienten los dos mancomunados y le pide a Hamlet que arroje su traje de luto y también ella se burla de su tristeza diciéndole : « no estéis continuamente con los párpados abatidos, buscando en el polvo a tu noble padre » y después le pregunta refiriéndose a la muerte de su padre : « ¿por qué parece que te afecta de un modo tan particular ? »

La reina, con esta pregunta, ha herido lo más hondo y delicado de los sentimientos filiales de su hijo, el cual no puede comprender los sentimientos de su madre y la respuesta que le da Hamlet agudiza intensamente la tensión polémica, pues, aclara ante todo que, no « parece » si no que es. ¡Es real la tristeza por la muerte de su padre ! Sufre realmente, el no sabe parecer y « el riguroso luto, ni los vaporosos suspiros de un aliento ahogado », ni la lágrimas son mentiras y apariencia pues « lo que dentro de mi siento, sobrepuja » todas las formas exteriores del dolor. Hamlet ha sufrido el quebranto, la crisis, el desmoronamiento, la destrucción de una visión optimista que tenía de la vida cuando vivía su padre a quien el quería entrañablemente y con verdadera admiración y, así pues, el que se ponga en duda su sinceridad en el dolor que siente es una ofensa y un insulto. Además no se explica lo que a su madre le ocurre y por eso, le ha preguntado indirectamente con esas palabras que acaba de decir a la reina, ¿por qué no sufre ella como él?…. ¿Por qué está tan feliz, tan agresiva, tan irónica? ¿Se ha olvidado ya del muerto?

Ahora es la reina la que calla porque las palabras de Hamlet han sido una estocada a su conciencia en este duelo verbal que mantiene con la reina y el rey. El rey es ahora quien sale en auxilio de la enmudecida reina, la reina y el rey se ayudan entre si para que el azaroso silencio no se produzca. Diligente en este sentido, el rey, quiere poner un poco de calma elogiando la actitud de sentimiento y tristeza de Hamlet por su padre pero, Hamlet rápido, ya está en guardia y la discusión toma el acento de un regaño, de una reprimenda a Hamlet : « pero perseverar en obstinado desconsuelo es una conducta de impía terquedad, es un pesar indigno del hombre, muestra una voluntad rebelde al cielo, un corazón débil, un alma sin resignación, una inteligencia limitada e inculta ». 

¡El rey siente que debe usar toda su vena oratoria, repite conceptos, recreándose en frases agresivas, que, autoritarias, parecen convincentes como si quisiese sugestionar a Hamlet afirma que la muerte es inevitable, necesaria, ¡ vulgar ! « ¿Por qué esa terca oposición contra la muerte? », repite la idea terquedad, como repite las frases como para alargar el silencio de Hamlet « vaya, ese es un pecado contra el cielo, una ofensa a los muertos, un delito contra la naturaleza, el mayor absurdo a la razón, cuyo tema común es la muerte de los padres y que desde el primer difunto hasta el que muere hoy no ha dejado de exclamar : así ha de ser ». Claudio sospecha que pugna por salir de los labios de su sobrino una acusación, ¿quizás Hamlet piense que –Claudio contribuyó de algún modo a la muerte del padre de Hamlet? Se apresura a borrar el equívoco, a negar cualquier imputación, ¡no, no es él un asesino que hubiese matado a su hermano; a su hermano : lo asesinó el cielo, la naturaleza, la muerte, el destino !….. ¡y es absurdo revelarse contra ellos. He ahí el sentido oculto de su alegato.

Desde el comienzo de este diálogo eufórico por parte de Claudio, Hamlet, lo ha estado acusando de algo y a su madre también, por ello Claudio se defiende. Nadie puede ni debe dudar de que la muerte de su hermano fue perfectamente natural. Y para que no haya lugar a dudas a pesar de que ya ha insistido bastante le dice : « Os rogamos por tanto, que moderéis ese inútil desconsuelo y me miréis como a un padre », enseguida, temeroso de que siga esta discusión, cambia el tema y le ruega a Hamlet que en cuanto a la intención de volver a la Universidad, a Wittemberg desista de ese propósito. La reina se apresura para, no dejar que Hamlet vuelva al enojoso alegato y añade un ruego en el sentido de que se quede y que acceda a no irse. Hamlet sabe que ya no podrá irse, que algo hay oculto, secreto que no puede descubrir y contesta que no se irá a Wittemberg. ¡Cómo se va a ir si ha sido aguzado violentamente su deseo de conocer la verdad ! Ahora más que nunca necesita estar en el castillo de Elsinor. Necesita saber qué hay detrás del desafío que le ha hecho su tío Claudio. 

El rey aprovecha rápidamente la corta respuesta de Hamlet, que ha sido afirmativa, y, soslayando hábilmente la discusión, que le estaba resultando incómoda, se va con la reina, dejando solo a Hamlet quién, agitado interiormente necesita expandirse, enfrentarse a sí mismo en su primer monólogo, como si se autoanalizase, como si su alma fuese una fuente y mirase sus turbulentas aguas. ¡Palabras de angustia terrible ! Quería que algo diese fin con su persona : « que ésta sólida, excesivamente sólida, carne pudiera derretirse y disolverse en el rocío »….. Ansiedad de muerte, deseos de suicidio y es que está muy afligido y es que las « fastidiosas rancias » prácticas del mundo hacen crecer malas hierbas.¿Se refiere a su tío y a su madre? ¡Esas malas hierbas hay que extirparlas ! ¿Tiene la sospecha de que su padre fue asesinado? ¿Fueron su madre y Claudio que prepararon el asesinato? En todo caso si no fue así es casi igual a que lo hubiesen asesinado, si es que pudiesen los muertos ver lo que ocurre en la tierra y : podría ver su padre, que su esposa se ha casado, que no ha esperado « ni dos meses » “¡ Casada con un « sátiro » si lo compara con el difunto que era como Apolo, un rey afectuoso, « tan afectuoso »…. « que no hubiera permitido que las áureas celestes rozaran con demasiada violencia su rostro ». El monólogo va subiendo en angustia como una marea, como si imaginase que su padre pueda tener ojos para ver y que pudiese sufrir en ese más allá como él sufre con su ausencia « ¡como ella que se colgaba de él como si su ansia de apetitos acrecentara lo que los nutría ! y sin embargo al cabo de un mes … ( ¡no quiero pensar en ello ! ¡Fragilidad tu nombre es mujer ! ….) ¡Un mes apenas, antes de estropearse los zapatos con que siguiera el cuerpo de mi padre, como « Niobe arrasada en lágrimas…ella sí, ella misma…. »

Las repeticiones le van dando al monólogo un efecto de algo que vuelve sobre si mismo como si en el mismo quisiera apoyarse, pero su yo se niega a responderle, lo que pudiera, servirle de apoyo…. La mente de Hamlet no puede hallar respuesta, le parece mentira que su madre, a quien vio acariciarle, a él, tantas veces, en su niñez, que parecía amar a su padre, se haya olvidado de sentimientos que se veían como si fuesen firmes y permanentes : « » (¡Oh Dios ! una bestia incapaz de raciocinio hubiera sentido un dolor más duradero), casada con mi tío, con el hermano de mi padre, aunque no más parecido que yo a Hércules ¡….Al cabo de un mes !….. ¡aún antes que la sal de sus pérfidas lágrimas abandonara el flujo de sus irritados ojos, desposada ¡Oh ligereza más que infame, correr con tal premura al tálamo incestuoso ! Esto no es bueno ni puede acabar bien ¡Pero, rómpete corazón, pues debe refrenar la lengua! “

 

Estas últimas frases especialmente, pero todo el monólogo hace recuerdo a la tristeza de Electra. El espectador se pregunta, si la incestuosa madre de Hamlet morirá en manos de Hamlet, como murió Clitemnestra, la madre de Electra y Orestes, asesinada por éste último. ¡Desde luego Claudio y Gertrudis la reina eran « incestuosos » (con el criterio que se tenía en la época isabelina del incesto). Si Alfredo Addler hubiese vivido en la época de Hamlet habría afirmado que, el rey y la reina, están interesados en originar en Hamlet un complejo de inferioridad a base de los siguientes factores : Ante la imposibilidad de que el pueblo de Dinamarca eligiese, al príncipe Hamlet, para su rey, rápidamente se ha interpuesto Claudio y se, ha casado con la reina quitándole al pueblo su derecho tradicional de elegir al rey, pero a la vez de que ha dado un hábil golpe de estado, ha postergado, a Hamlet, que, habría sido uno de los candidatos de más posibilidades. Además, ha habido para Hamlet, para el joven Hamlet, un trastocamiento terrible de su hogar, pues ya no tiene madre, su madre se ha transformado en su tía y de todos modos el cariño que podría esperar de una tía-madre no es el mismo que antes se le tenía cuando era el hijo único y – querido del rey y la reina, por otra parte, esta reina, es inconsecuente en el amor, y se ha olvidado rápidamente de su padre, del gran rey Hamlet. Su tío mismo, ya no puede ser considerado como su familiar, porque ha hecho una maniobra para quitarle a su madre y quitarle también el derecho a ser rey. ¿Hay celos velados de poder, en Hamlet, hay celos por el aprecio, menoscabado hacia él, de su madre? Aunque no los hubiera, la actitud de Claudio y de la reina es pretenciosa, tienen la alegría pedante de quien tiene el mando del Estado, son el centro de atracción de todas las opiniones y tienen la capacidad de utilizar la fuerza y todos los recursos del Estado. ¿También de transformar la naturaleza? y todo eso lo pueden hacer alegrándose por la muerte de su padre y mofándose de él.

En este tremendo estado depresivo, encuentran Horacio, Marcelo y Bernardo a Hamlet, quien a pesar de todo, los recibe alegremente porque aprecia a sus amigos y en especial a Horacio, sin embargo duda aún de él, (cómo no ha de dudar si hasta su madre fue capaz de inconsecuencia) y esta duda hace que pregunte dos veces, ¿qué viene a hacer a Elsinor? Cuando Horacio le dice que para asistir a los funerales del rey, Hamlet vuelve a su obsesionada meditación y le contesta : « No te burles condiscípulo, yo creo que ha sido a las bodas de mi madre »… de ese modo hubo economía « porque los manjares cocidos para el banquete del duelo sirvieron de fiambres en la mesa nupcial » y entonces confiesa a Horacio su angustia : « ¡Quisiera haberme hallado en el cielo con mi más entrañable enemigo antes que haber presenciado semejante día, Horacio ! ¡Mi padre ! ! Me parece que veo a mi padre ! » Horacio pregunta : « dónde » e inmediatamente el diálogo se vuelve de frases cortas reproduciendo el ritmo acelerado característico, relacionado con el miedo que produce el fantasma y Horacio cuenta a Hamlet lo que él y sus amigos Bernardo y Marcelo vieron en la explanada, es decir, al fantasma, Hamlet, impresionado les pregunta detalles de cómo estaba vestido y si pudieron hablarle y después de contárselo todo concertaron el hacer juntos con Hamlet, la guardia esa noche. Después de que se han despedido sus amigos, Hamlet ansía solamente que la noche llegue rápido ; seguro de que algo aclarará sus problemas y sus preguntas : « ¡Hasta entonces silencio alma mía ! » los actos criminales surgirán a la vista de los hombres aunque los sepulte toda la tierra ». 

Esta escena empezó con un ambiente risueño rodeando a Claudio, pero gradualmente se volvió angustiosa, tan angustiosa que para llegar al final, la angustia necesitó del monólogo de Hamlet, pero con la llegada de los amigos de Hamlet hubo una brevísima pausa, hasta que, otra vez, el tema del fantasma fue dominando la sinfonía dramática y por ello era necesario una pausa, una pausa, fresca, un distendimiento muy marcado, el espectador debe ser conducido a un ambiente totalmente diferente y en efecto ahora nos encontramos en casa de Polonio, donde entra con Laertes, otro personaje muy importante, que es Ofelia, es una bella joven. Parece que estos jóvenes son hermana y hermano, no tienen madre, que, sería un personaje inútil y distraería la línea narrativa del drama. 

Laertes viene a despedirse de su hermana Ofelia, ya supimos que parte a Francia, pero antes de partir le da, algunos consejos, y son, acerca de Hamlet, a través de ellos sabemos que entre el joven príncipe y esta muchacha existen amoríos muy notorios y él quiere prevenirla que no se propase en ellos, recordándole que Hamlet es un príncipe y que sus amores no deben ir más allá de lo que otorgue el « voto general de Dinamarca ». Es Ofelia, la que define y diseña con más nitidez la personalidad de Laertes, y, a la vez, se define por contrapartida a ella misma : « no hagas como los predicadores implacables que enseñan el áspero y espinoso camino del cielo, mientras ellos, como jactanciosos y procaces libertinos, pisan la senda florida de los placeres y no se preocupan de la propia doctrina » ¿quiere decir que el viaje de Laertes obedece a que éste en Francia se encuentra más libre, más a sus anchas, lejos de su padre y de su hermana? Por otra parte se nota que Hamlet, le agrada a ella desde el punto de vista sexual.

Entra en ese momento Polonio y urge, a Laertes, para que parta, que la nave lo espera … Pero, antes quiere darle unos consejos. Estos consejos nos hacen meditar una pregunta : ¿a qué viaja Laertes a Francia ? « No propales tus pensamientos ni ejecutes nada inconveniente » Es qué Laertes tiene algún plan político, es quizás algún candidato al trono que debe actuar con cautela y Polonio juega una doble partida entre el Rey Claudio y su hijo? « Los amigos que escojas y cuya adopción hayas puesto a prueba, sujétalos a tu alma con garfios de acero, pero no encallezcas tu mano con agasajos, a todo camarada recién llegado, sin plumas de cascarón » ¿Va Laertes a realizar labores de espionaje? « Presta a todos oídos, pero a pocos tu voz. Oye las censuras de los demás, pero reserva tu juicio».

Estas palabras de Polonio y otras con las que sigue sus consejos nos lo muestran como a un personaje muy oficioso, muy aficionado al espionaje y cuando ha partido Laertes y le pregunta a Ofelia de qué hablaba con Laertes. – A Polonio le gusta preguntar; parece así como un consejero del rey dedicado a las labores de interrogación policial. – Cuando le contesta Ofelia que hablaban de Hamlet, Polonio la trata no como a una niña ingenua, sino como a una mujer corrida « Me han dicho que muy a menudo y de poco tiempo a esta parte ha dedicado algunos ratos privadamente, y que tú le has admitido con liberalidad ». Y para acentuar más este criterio : « Si esto es así (como por vía de aviso me han asegurado), debo advertirte que no tienes de ti un concepto tan limpio como conviene a una hija mía y a tu decoro.» Se nota en ese párrafo que hace espiar a su hija, y además le habla en un lenguaje duro casi como a una cortesana. No creas le dice de Hamlet – los juramentos pues son : « Simples encubridores de galanteos pecaminosos que afectan aires de piadosas y beatas alcahuetas para embaucar mejor » y en resumen le prohíbe que « derroche » ningún momento « de ocio conversando con el príncipe Hamlet ». El trato que, Laertes dio a su hermana, las palabras de Polonio y las de la misma Ofelia, nos revelan en ella a una joven que ama a Hamlet con un amor ardoroso y libertino. Polonio pues le prohíbe que, « gaste sus ocios », con el príncipe. 

La escena en la casa de Polonio, donde le hemos conocido más y también a Ofelia, casi nos ha hecho olvidar la ansiosa, la angustiosa espera de Hamlet para que llegue la noche, pero ahora vemos que llega a la explanada del castillo de Elsinor acompañado de sus amigos Horacio (no viene Bernardo, Shakespeare lo ha hecho quedarse a descansar porque no lo necesita). 

Hace frío.Falta poco para las doce de la noche.

 

Se oyen descargas de artillería y toque festivo de trompetas. El rey Claudio está en un festín.Hamlet comenta que « el timbal y la trompeta rebuznan el triúnfo de su brindis ». Divertidísimo, ridículo pomposo es que el rey haga disparar todas las armas del castillo con cada brindis. Es tan divertido como su discurso con el ojo risueño y otro echando llanto. Y a Horacio le debe haber parecido eso una actitud de nuevo rico y por eso pregunta si se acostumbra eso. Hamlet le explica que sí, pero que, por esa causa suele calificarse a los dinamarqueses de beodos, dedicados a « torpes bacanales ». Shakespeare a través de este relato logra preparar un ambiente de calma y de quietud. Sin embargo, su personaje Hamlet, no quiere apartarse del obsesivo tema, de la discusión con Claudio, del zozobrante tema del primer monólogo y entonces acusa al rey y a la reina de ser los culpables de que sus vicios y sus borracheras, se les atribuyan a toda Dinamarca : « un átomo de impureza corrompe la más noble sustancia ».

 

Sin embargo a pesar de esta frase, casi, casi, nos ha hecho olvidar Hamlet, que estamos viéndolo en la explanada, de que es la alta media noche. Hermoso suceder del tiempo que parece un largo péndulo, oscilando lentamente para darnos el golpe repentino, violento, como puntas delgadas de granizo que nos punzasen la piel : ¡Es la sombra ! ¡El fantasma ! Es Horacio quien lo ve primero por que Shakespeare necesita que no haya diálogo y que oigamos a Hamlet en un ruego como el que hizo en la primera escena Horacio. Freud dice que « el sueño es un deseo cumplido ». El fantasma, ¿es una esperanza de conocer el por qué de su angustia? La angustia de Hamlet, hasta este momento era adivinatoria, la del que sufre y presiente algo y por eso es, que desea saber la verdad, pero, no tenía ninguna manera de investigarla. Su tío y su madre-tía se le han burlado por que no tiene él las bases ni las pruebas, ni los documentos para acusarlos de otra cosa que no fuese : el incesto notorio. Pero ellos se han prevenido ganando tiempo y preparando el ambiente ¿para qué? ¿Hay algo más que saber? la alegría de ellos es porque poseen un secreto, porque planearon cuidadosamente una cosa que no sabe Hamlet. Por eso este hermoso poema, que va a decir Hamlet, es la pregunta, insistente, el apasionado ruego para conmover al fantasma y que éste le diga la verdad. Es como el ardoroso ruego de un mago que repentinamente hubiese descubierto un poder sobrenatural y quisiese poder dominarlo : 

« ¡Ángeles y ministros de piedad, amparadnos. Ya seas un espíritu bienhechor o un genio maldito ; Ya te circunden áureas celestes o ráfagas infernales ; Sea tu intención benéfica o malvada, te presentas en forma tan sugestiva que quiero hablarte ! » 

El tono va subiendo, crece llameante, tierno, melancólico pero en tono de himno, de gran canción : 

« ¡Yo te invoco, Hamlet, rey, padre, soberano de Dinamarca !…¡Oh ! ¡Respóndeme ! ¡No me atormentes con la duda !………Antes di : ¿Por qué tus huesos benditos, sepultados en muerte, han rasgado su mortaja? ¿Por qué tu sepulcro, en el que te vimos quietamente depositado, ha abierto sus pesadas mandíbulas marmóreas para arrojarte otra vez? ¿Qué puede significar el que tú cuerpo difunto, nuevamente revestido de acero, vuelva a visitar los pálidos fulgores de la luna, llenando la noche de pavor ? 

Pero el fantasma no contesta, está silencioso, quizás esté más bien extasiado escuchando esta admirable poesía. « Y nosotros, pobre juguetes de la Naturaleza ¿hemos de contemplar tan horriblemente agitado nuestro ser con pensamientos más allá del alcance de nuestras almas? Díme : ¿por qué todo esto? ¿a qué obedece ? ¿qué debemos hacer ? 

Recién el fantasma hace señas a Hamlet para que lo siga. ¿Podrá dejar de seguirlo Hamlet? ¡El irá donde lo lleve pero sus amigos quieren impedirle el paso, temen ellos el camino a lo desconocido : « ¿y si os atrae hacia las olas, o hacia la espantosa cumbre de esa roca escarpada, que avanza allí mar adentro y asume allí alguna forma horrible, que pueda privaros del imperio de la razón y arrastraros a la locura ? » 

No hay que olvidar que la admirable fuerza plástica de palabras dibujando, era necesaria, para los actores de la compañía de Shakespeare que representaban estas escenas con luz natural, de allí la insistencia escenográfica de los vocablos :« El solo sitio, sin mediar ninguna otra causa, inspira ideas de desesperación al cerebro de quien mire la enorme distancia de aquella cumbre al mar y sienta bajo él su ronco bramido ».

 

El fantasma sigue llamando a Hamlet y él lo sigue aunque tiene que amenazar a sus amigos si no lo dejan ir. ¿Cómo no ha de ir, aunque le costase la vida? Marcelo y Horacio deciden seguirlo, pero algo le debe haber extraviado o detenido porque ahora está Hamlet a solas con el fantasma y es Hamlet que le exige al fantasma. Marx dice « No sólo el resultado sino también el método son parte de la verdad. La investigación es la verdad desplegada, cuyos miembros dislocados se unen en el resultado ». Hamlet no quiere seguir ciegamente el abismo al que podría arrastrarlo el fantasma al que han descrito sus amigos. No es la ciega verdad la que le interesa, recurre al método de investigación que le permita ver la « verdad desplegada » atar los cabos de sus preguntas, él necesita saber algo, no es la muerte lo que le interesa, en el suicidio puede pensar sólo cuando no halla respuesta a sus problemas, pero ahora que ha encontrado al fantasma éste debe responder a sus preguntas. No olvidemos, sin embargo, nosotros espectadores que estamos asistiendo a una escena de poesía pura, de un personaje preguntando por la verdad a un fantasma ¿qué verdad es esta? La respuesta, ¿nos dará una salida filosófica o más bien poética que ahonde el misterio, que sumerja nuestras almas en un océano más tormentoso que aquel que empieza al borde del abismo? 

Parándose en seco Hamlet pregunta :« ¿Dónde me lleváis ? » ¡Habla ! ¡No voy más lejos ! Entonces ocurre lo maravilloso, el fantasma habla y se inicia este diálogo muy difícil de escribir para cualquiera que no sea Shakespeare, y difícil también de representar porque debe exaltar, espeluznar y tiene sin embargo un acento cómico, como todo lo hermoso pero contrapesado con lo bello, casi acrobático del lenguaje. Aquí como nunca el ritmo, la tensión debe salirle al actor de las entrañas, sobre todo en las frases que he subrayado, debe manejar su voz con exaltación poética, que lleve el diálogo a una tensión tal, que, cuando diga, Hamlet « pobre fantasma » ya esté preparado el espectador para no reírse y al contrario se transporte a un hermoso juego donde está dispuesto a emocionarse aunque sonría, por la belleza del diálogo rápido, variado, novedosísimo como si saliesen chispas de conocimiento mágico de las palabras :

 

« Sombra.- Escúchame.Hamlet.- ¡Te escucho !

Sombra.- ¡Está próxima la hora en que debo restituirme a las sulfúreas y torturantes llamas !

Hamlet.- ¡Ay pobre fantasma !

Sombra.- ¡No me compadezcas ! Presta solo profunda atención a lo que voy a revelarte.

Hamlet.- Habla ; estoy obligado a oírte.

 

Sombra.- Así lo estarás a vengarme, cuando sepas…Hamlet.- ¿Qué?

El fantasma empieza soslayando el programa él no le va a contar los secretos del más allá, se los deja vislumbrar en su aspecto terrible, desesperante, pero es otro el propósito del fantasma, le va a contar algo que a Hamlet le interesa más que todo lo misterioso del más allá, le va a dar algo así como una hendija por donde puede ver las cosas de la tierra con otros ojos, quizás más angustiados y más ansiosos que los que tenía hasta ahora : El fantasma le va a dar, casi, casi… las llaves del corazón secreto del palacio de Elsinor :

 

« Sombra.- ¡Atiende ! ¡Atiende ! ¡Oh atiende ! ¡Si tuviste alguna vez amor a tu querido padre !… 

Hamlet.- ¡Oh Dios !…Sombra.- ¡Véngale de su infame y monstruoso asesinato !

Hamlet.- ¡Asesinato !

 

Sombra.- « ¡Asesinato infame, como es siempre el asesinato ; pero este es el más infame, horrendo y monstruoso ! »Imagínese el espectador, o el lector (pero el lector de teatro es siempre un espectador, porque los personajes se levantan con cada palabra, de las páginas para actuar ente él) ¡imagínense decía, que los asesinados pudiesen levantarse de sus tumbas a contar cómo y por quién, fueron victimados ! ¿No es un sueño realizándose? ¿No es una forma nueva y maravillosa de amar a la justicia encontrando su realización?

 

« Hamlet.- ¡Que lo sepa enseguida, para que con alas tan veloces como la fantasía o los pensamientos amorosos vuele a la venganza !Sombra.- ¡Ya veo que estás pronto, y serías más insensible que la grosera hierba que arraiga por si sola, tranquilamente a orillas del Leteo, si no te conmovieras por lo que voy a decirte ! Así pues, ¡oye Hamlet ! Ha corrido la voz de que estando en mi jardín dormido, me mordió una serpiente, de tal modo han sido burdamente engañados los oídos de Dinamarca con este fabuloso relato de mi fallecimiento. Pero sabes tú, noble joven, que la serpiente que quitó a tu padre la vida ciñe hoy su corona.

 

Hamlet . – « ¡Oh alma mía profética !! Mi tío ! …. »Y entonces el fantasma le cuenta a Hamlet con toda claridad y detalle el extrañísimo crimen, como nunca ha habido, diferente a todos, con veneno vertido en la oreja : el oído como puerta de salida del mundo de los vivos. La belleza extraordinaria de este relato la hemos comentado anteriormente y lo hemos transcrito casi completamente. En concreto, resumiendo, le cuenta que estando dormido lo asesinó su hermano, echándole veneno en el oído y le dice que además sedujo a la reina para casarse con ella.

 

Pero en lo que toca a Hamlet su espíritu ha empezado a transformarse. Ahora ya no sería posible un diálogo tan deprimente para él por parte del rey, que hiera tanto a Hamlet, como el primero. Si ahora se produjese otro igual, el rey y la reina quizás no contarían más sus días. ¡Sin embargo, algo muy importante es que el fantasma no quiere que su hijo sea un Orestes que mate a su madre, para eso también ha venido él. ¡El fantasma no sólo ha venido a pedir venganza para él sino también piedad y cariño para su Gertrudis. El pobre fantasma recibe los efectos de las llamas infernales a través de la injusticia del crimen cometido con él. Esta es una parte de la verdad que viene a revelar el fantasma, es necesario que Hamlet se estremezca con su sufrimiento. Si antes a Hamlet le incomodaba y desquiciaba el espíritu « el incesto vergonzoso », la maniobra de Claudio para apoderarse del poder, si le molestaba su risa y la suficiencia y alegría con que hablaban contrastando con su luto y su tristeza, ahora sabe que el fantasma sufre, es un adolorido ser que no tiene la calma de los muertos. Esto en la carne temblorosa del que siente el miedo, despierta junto al terror por lo desconocido, la tristeza, la angustia y una ansiosa furia de venganza. Es urgente dedicarse por entero a ella. ¡El fantasma le ha dado un secreto, nada menos que la llave secreta del Palacio de Elsinor, la llave secreta del poder, la llave del conocimiento de la verdad y esta debe cuidarse como un tesoro, el más valioso tesoro. 

« Si, borraré de las tabletas de mi memoria todo recuerdo trivial y vano, todas las sentencias de los libros, todas las ideas, todas las impresiones pasadas que copiaron allí la juventud y la observación ! Y sólo tu mandato vivirá en el libro y el volumen de mi cerebro, sin mezcla de materia vil ». 

Este es el segundo monólogo tan diferente al primero, vuelve sobre el tema del primero, sin embargo, ya la acusación y la sospecha tienen una base dada por el relato del fantasma, lo cual llena de orgullo al investigador Hamlet, que empezó con una sospecha, una forma de adivinación que ahora ha empezado a darle frutos, el fruto maravilloso del descubrimiento de la verdad.« ¡Oh la más inicua de las mujeres ! ¡Oh infame, infame, risueño y maldito infame! …! Mis tabletas ! …! Bueno será apuntar que puede uno sonreír y sonreír y ser un bellaco ! A lo menos estoy orgulloso de que ello pueda suceder en Dinamarca ».

 

Buscará ahora a sus amigos y les exigirá el juramento que comentamos anteriormente, pero ya no está solo, ahora hay un fantasma que le comunicó sus pavorosos secretos y tiene amigos, sobre todo uno : Horacio, que siente al igual que él la emoción de lo extraordinario : 

« Horacio.- ¡Oh luz y tinieblas ! … ¡ Pero esto es prodigiosamente extraño !Hamlet.- ¡Pues dale, por lo mismo, como a un extraño, un buen recibimiento ! « Hay algo más en el cielo y en la tierra, Horacio de lo que ha soñado tu filosofía » Estas últimas palabras coinciden con unas palabras de Sigmund Freud que dice que en el descubrimiento de la naturaleza de lo inconsciente o sea la subconciencia « los poetas son valiosos aliados cuyo testimonio debe estimularse en alto grado, pues suelen conocer muchas cosas existentes entre el cielo y la tierra y que ni siquiera sospecha nuestra filosofía. En la psicología, sobre todo, se hallan muy por encima de nosotros, los hombres vulgares, pues beben en fuentes que no hemos logrado hacer accesibles a la ciencia ».

 

El fantasma es la realización viva de los sueños de Hamlet, ¡es una de las formas de liberación de su angustia ! Por eso no quiere decirle a sus amigos, lo que, le dijo el fantasma, sobre todo no quiere decirles a los dos, quizás después a Horacio, solo, se lo cuente. 

Hamlet comprende que de este modo ofende a Horacio, que está ansioso por conocer algo sobre lo maravilloso, pero se trata de un problema que no se puede generalizar pues hay que aplicar a este caso un dicho popular: «sólo uno sabe donde le aprieta el zapato» y he aquí porque Shakespeare nos muestra a Hamlet monologando continuamente. El monólogo es un diálogo con el público, es como la confesión. En el confesionario es importantísimo no ver al confesor. El monólogo abre el alma del personaje y para ello no se debe ver nada. Aún en la época isabelina a la luz del día, el verdadero actor no veía al público porque el verdadero actor aprende desde un comienzo a trabajar « A este lado del escenario » o sea dentro de la escena, concentrándose. Pero entonces ¿cómo es qué el monólogo es un diálogo con el público? Es un diálogo con su mundo de sombras, con el país de los sueños. La poesía es un monólogo permanente, una comunicación secreta con el alma, si no hay esa comunicación secreta, no hay poesía, sólo en uno mismo encaja cada palabra, en la parte adolorida de uno que ella va a tocar ; « sólo uno sabe donde le aprieta el zapato » ¿Pero que podrá hacer Hamlet con la llave secreta del Castillo de Elsinor que no se la ha querido mostrar a Horacio ? ¿Gozará, solo, del deleite de abrir la puerta y comprobar el horripilante misterio? Dejemos a Hamlet, ya hemos visto nosotros espectadores, más de lo que ha visto y oído Horacio, ahora Hamlet se disgustaría con nosotros si le preguntásemos algo. 

La corrupción se organiza en su mejor forma :

El espionaje.


Acto segundo.

 



Vamos a otra parte, Shakespeare ya nos ha hecho conocer el trono del palacio y también nos ha llevado a casa de Polonio donde vimos a Ofelia. ¿No la podremos encontrar allá? ¡Siempre es grato hablar con una mujer ! 

¡Admirable oportunidad del espectador !…Podemos ver sin ser vistos. Pero no es a Ofelia a quien encontramos sino a Polonio que conversa con un desconocido, es un nuevo personaje, se llama Reinaldo; a medida que lo oímos hablar con Polonio descubrimos que Shakespeare hace entrar en escena a este joven con la siguiente doble finalidad, necesaria para el relato:1° Producir una pausa que haga cerrar en pocos minutos, varios días, todos los que nuestra imaginación de espectadores quiera. En ellos veremos sin verlo a Hamlet deambular por el palacio, recogerse en su habitación, preguntarse una y mil veces las más variadas cosas. ¿Qué hacen en tanto la reina y el rey? ¿Qué hace Polonio? Y, ¿Ofelia ve a Hamlet, ha cumplido la orden de su padre, la prohibición de, no volver a ver a Hamlet? ¿Y Laertes ha llegado a Francia? ¡ Si. él ya está en Paris, pues Polonio lo hace espiar allá. He aquí el :

 

Segundo motivo por el que ha creado Shakespeare al personaje Reinaldo que es un espía, pero como un personaje ayuda a definir al otro, Reinaldo ayuda a definir a Polonio que es un comedido profesor de espías. ¡ Quizás el jefe del espionaje del reino !…He aquí lo que le recomienda a Reinaldo, con quien enviará dinero a Laertes, pero antes de que se lo entregue : « Lo primero que debéis averiguar es qué daneses hay en París, quienes son, cómo y dónde viven, con que medios cuentan, con qué gentes tratan, qué gastos tienen y descubriendo por tales rodeos y preguntas indirectas que conocen a mi hijo, os acercáis a vuestro objeto mucho más de lo que lograríamos con vuestras investigaciones particulares ».

 

¿Es qué Laertes trama algo contra Dinamarca y su padre lo hace espiar ? ¿Es sólo por saber cómo se porta su hijo, que Polonio hace averiguar las direcciones y los medios de vida con que cuentan los daneses que viven en Paris ? ¿O es, que conversando, el rey, la reina y Polonio, suponen que Hamlet le ha escrito a Laertes, hablándole de algo con respecto a la lucha por el poder en Dinamarca? ¿Tendremos para estas preguntas alguna respuesta? 

Este es el segundo acto que se diferencia del primero en que el primero estuvo dominado por la oscura, ronca y tenebrosa voz del fantasma. Conocimos a los personajes bajo el huracán del terrible temblor fantasmal. En este segundo acto, empezamos a sentir un ambiente de espionaje que se define aun más con las palabras de Polonio antes de despedir a Reinaldo : 

« Vedlo ahora : Con el anzuelo de vuestra mentira pescáis la carpa de la verdad. Y así es como nosotros, las personas de talento y alcance, con rodeos y embistiendo de soslayo, por medios indirectos, hallamos la dirección. De igual modo, vos, por mis prudentes consejos e instrucciones, hallaréis la de mi hijo ». 

¿Queríamos ver a Ofelia? pues bien, entra ella precipitadamente mientras Reinaldo sale. ¡Viene asustadísima ! A través de sus palabras vamos a ver, sin que esté presente, a Hamlet. Lo vamos a ver porque nos lo va a diseñar completamente la joven Ofelia. Un Hamlet en una especie de monólogo mudo, dicho sin que una sola palabra brote de sus labios, una especie de sueño y de caminar sonambulesco, dando la sensación de que se despide de su amor, que se despide además de Ofelia, como si hubiese de partir a un viaje largo, larguísimo a países situados a la orilla del mar y que sin embargo por alguna razón que nunca se conocerá, no tienen costa, ni tienen puertos…. Están en un límite sin límite de las grietas o de las manchas de humedad. 

Ofelia estaba cosiendo en su habitación … coser es soñar y conversar con la aguja, porque no hay nadie más con quién conversar…« Ofelia.- Señor, estaba cosiendo en mí aposento, cuando el príncipe Hamlet se presentó ante mí con el jubón todo desaliñado, descubierta la cabeza, sucias las medias, sin ligas y cayendo sobre el tobillo a modo de grilletes, pálido como su camisa, chocando una con otra sus rodillas, y con tan doliente expresión en el semblante como si hubiera escapado del infierno para contar horrores.

 

Polonio.- ¿Estará loco de amor por ti?Ofelia.- Lo ignoro, señor, pero en verdad lo temo.

Polonio.- ¿Y, qué te dijo?

 

Ofelia.- Me cogió de la muñeca, apretándome fuertemente, apartóse después a la distancia de un brazo y con la otra mano puesta así sobre su frente, escudriño con tanta atención mi rostro, como si quisiera retratarlo. Permaneció así largo tiempo, hasta que sacudiéndome suavemente el brazo y moviendo, así tres veces, de abajo arriba, la cabeza, exhaló un suspiro tan profundo y doloroso, que parecía deshacerse en pedazos todo su ser y haber llegado al fin de su existencia. Hecho esto, me dejó y con la cabeza vuelta atrás parecía hallar su camino sin valerse de los ojos, pues se alejó por la puerta sin servirse de ellos, y hasta el último momento tuvo su lumbre fija en mi. » 

Como un caminante abstraído, suspendido de las líneas de la imagen amada y que no pisase la tierra. Cuando en la película de Laurence Olivier, donde este actor hace el papel de Hamlet, se transforma este bellísimo relato en imágenes accionadas por Hamlet, y no por Ofelia, comprendemos que el director de esa película no ha comprendido la fuerza de las palabras, la belleza de la poesía de Shakespeare. En cambio, que bello es imaginar a una Ofelia diciendo estas palabras, poniendo su mano a modo de visera y moviendo de arriba abajo la cabeza, con una gracia ingenua y casi infantil ! 

Esta hermosísima descripción nos muestra otro de los recursos de Shakespeare, recurso que, es igual útil y rico para crear situaciones de vida, en contacto con las subconciencias ¡Se trata del relato de intensas acciones mímicas donde un personaje copia de otro, algunos movimientos que reflejan estados de gentes soñando despiertas, de sonámbulos o semisonámbulos. Ofelia ha hecho las veces de un lente, a través de su imaginación de actriz y de personaje, hemos visto al joven Hamlet, solitario, caminando en el aire, como si el aire fuese la tierra, subiendo y bajando las graderías del palacio, absorto aun, asombrado y maravillado por lo que le dijo el fantasma. Shakespeare necesita que su personaje no aparezca en escena personalmente. Ofelia debe hacer su papel no sólo para reflejarlo como un eco triste y lejano y como si ella grabase en la arena el nombre de su amado. ¡ Eso no lo comprendió Laurence Olivier !. Shakespeare sin contar con los recursos enormes del cine, escribiendo, quien sabe, a la luz de una vela o de una antorcha, sin máquina de escribir, quizás con una pluma mal cortada y con una tinta que se escurría en el papel demasiado esponjoso, nos dio con la ausencia de Hamlet de la escena, con su silencio corpóreo, las más variadas situaciones, las más variadas actitudes ; lo imaginamos mirando paisajes sin formas, mirándolos sin mirarlos, observando a las hormigas caminar sobre el liquen de las viejas piedras, a veces descubriendo en su sombra, una sombra distinta a la de él, sin que sea, precisamente la de su padre, pero con enorme parecido con él y con su padre como la sombra de un hermano que no tuvo nunca. 

Lo imaginamos a Hamlet mirándose las manos, como si ellas pudiesen estrangular palomas blancas, quizás a veces preguntándose si su voz es el ruido y el rumor del mar o si el mar le ha robado la voz para diseñar la tristeza de las gaviotas que borronean inútilmente el crepúsculo, al que lo veía quizás, como un largo interminable sepulcro abierto. 

En las palabras de Ofelia es como un ser irreal, quizás un fantasma, quizás un sueño que se despide de la vida, que se despide de Ofelia porque ha jurado un renunciamiento a todo lo hermoso y atrayente de la juventud, porque posee la llave maravillosa de los subterráneos secretos del palacio donde el océano canta más triste a través de las espesas paredes. 

¡Renunciar a los deleites del amor! … Con esto inicia Shakespeare una larga serie de personajes que se crearon después de él, sobretodo en Rusia pre – soviética, como en el caso de Sach Yegudev, y después de la revolución, Pavel, en « Así se forjó el acero » recoge una imagen tradicional que arranca desde Hamlet.Sugestionada Ofelia por el recuerdo de Hamlet, sorprendida por una inesperada pregunta de Polonio, miente al decir que devolvió a Hamlet sus cartas. ¿Le habría hecho Hamlet ese hermoso poema de silencio si ella hubiese cometido la torpeza grosera de devolverle las cartas? Ella lo estaba esperando porque lo ansiaba y lo esperaba a pesar de que lo prohibió su padre que le « dedique sus ocios ». Es él que vino a verla como en medio de sus meditaciones, como si fuese una parte de ellas, para despedirse sin decirle adiós, y es que ella es como una pregunta sin formular, como una palabra sin decir… En ese poema sin versos, sin vocablos. No la proclama él, su abanderada o como diría Neruda : ¿su partidaria ? Ofelia miente a su padre por el miedo que le tiene por la orden que le dio.

 

Es él, que está triste, huraño, solitario…¡ Es él – Hamlet – que no la ha venido a buscar ! Ella lo ha estado esperando y esperando : coser, es una forma de esperar, de hilvanar preguntas sin respuestas. Pero ella no sabe los problemas de Hamlet, nosotros que hemos visto al fantasma sabemos más que ella. Sin embargo viéndolo tan abatido, no se le hubiese acercado a devolverle las cartas. Ofelia Cuando llegó a la alcoba, no ha evitado la presencia del príncipe. No le ha dicho : no quiero veros, o ya os dije que … Nada de lo que le ha dicho su padre, por eso Polonio, creyendo la mentira de su hija, afirma que esta loco de amor. Pero la mentira de Ofelia ayuda a definir su carácter ¡ Ama a Hamlet ! y por miedo a Polonio puede ser falsa, porque su amor es prohibido y sin esperanza.En Elsinor, la reina y el rey están preocupadísimos con esa especie de misantropía de Hamlet. Con mucho cuidado, sin que él los vea, lo observan, sobre todo el rey que no tiene conciencia limpia. Polonio que es tan comedido, ha estado ayudando en estas labores al rey y han conversado bastante, preguntándose la causa de las « excentricidades » de Hamlet. Así pues, el relato de Ofelia y la conversación con ella, alegra su vena de adulón, pensando que agradará mucho al rey el descubrimiento que cree haber hecho : ¡Todo el problema de Hamlet, son penas de amor !

 

« Ven, vamos a ver al rey » le dice a Ofelia, « es preciso que lo sepa, pues ese amor puede acarrear más pesares ocultándolo que rencores descubriéndolos ».Pero Shakespeare más rápido que los tardos pasos de Polonio y los graciosos y ágiles de Ofelia, nos muestra al rey y la reina conversando con dos nuevos personajes que no eran necesarios hasta ahora, pero que el rey los ha hecho llamar porque necesita de sus servicios, ¿Porqué? ¿Qué pasa? ¡El rey necesita espías ! Ya no puede hablar tan insolentemente como cuando tenía un ojo risueño y el otro derramando lágrimas. Hamlet, metido en los más oscuros rincones, solitario, divagando, diciendo entre dientes frases inaudibles, le preocupa cada día más y más. ¿Sabe algo acerca de la verdad ? ¿Cómo puede saberlo si su crimen fue perfecto? ¡El no le dio cuchilladas a su hermano, tampoco le hizo beber un veneno. Murió cuando dormía…. El difunto no gritó, no despertó para morir, no llamó a nadie. ¿Quizás lo vio alguien? No es posible, la única que podía haberlo visto es la reina, pero la reina es su esposa y no puede haberle contado a Hamlet.

Es necesario que alguien este cerca al príncipe y quizás, conversando …. podría descubrir sus secretos.

 

Guildestern y Rosencrantz han sido elegidos para sonsacar algo a Hamlet, porque son ex condiscípulos del príncipe. Ellos, incondicionalmente y muy diligentes, se comprometen a servir al rey en ese sentido, con toda fidelidad. Guildestern y Rosencrantz son una pareja, Shakespeare para darnos a entender su carácter de « gemelos » sin ser hermanos, ha hecho un juego como aquel de « Es tan bonita Lizón, que se parece a Lizet », pues pone este contrapunto en boca de Claudio y Gertrudis :« Rey.- Gracias, Rosencrantz y noble Guildestern.

Reina.- Gracias Guildestern y noble Rosencrantz ».

En la adaptación para el aire del Teatro Guild y la película de Laurence Olivier, se han suprimido totalmente los papeles de estos dos personajes, ¿porqué? ¿Quizás por no zaherir a la Scotland Yard?

 

Mientras tanto Polonio que iba donde el rey con « su descubrimiento » se encuentra con Cornelio y Voltinmand que vienen de Noruega trayendo una respuesta favorable del viejo rey de aquel país, a las peticiones del rey de Dinamarca.Polonio, el comedido, se adelanta para anunciar a los embajadores, pero sobre todo porque quiere revelar su hallazgo con respecto a lo que él cree es la « locura por amor » de Hamlet, sin embargo, necesita más tiempo, más espacio para referirse a esto último, y por ello arregla que les revelará al rey y la reina, la causa secreta de las perturbaciones de Hamlet, pero, que esto será después de la entrevista con Cornelio y Voltinmand como un postre a las faustas nuevas.

 

Cuando la reina oye al rey que le dice que Polonio conoce la causa de la preocupación de Hamlet, la reina dice :« Reina.- ¡Temo que la principal no sea otra que la muerte de su padre y nuestro precipitado enlace.

Rey.- « Bien, ya lo sondearemos ».

Los embajadores cuentan que el viejo rey de Noruega hizo detener al joven Fortimbrás y lo obligó a suspender los preparativos de guerra contra Dinamarca y que ha cambio de eso solicita, se le permita al citado joven y su ejército, pasar por este país para invadir Polonia. Claudio se muestra complaciente y terminando su entrevista con Cornelio y Voltinamand. Polonio, que ha estado esperando con ansiedad el estar a solas con el rey y la reina, les dice que Hamlet está loco de amor por Ofelia y les lee una carta : « En su excelso y níveo seno, estas. Etc ».

 

Polonio interrumpe, porque la carta es demasiado íntima, pero después lee otra. Esta lectura es una de las pruebas de que Ofelia no devolvió las cartas a Hamlet, si no, ¿cómo las estaría leyendo Polonio? El rey pregunta con mucha incredulidad, a la reina, si cree que la causa de la extraña actitud de Hamlet sea el amor no correspondido, según dice Polonio. La reina contesta : « Puede ser, es muy probable ». Ante esta respuesta y la insistencia de Polonio, el rey vuelve a preguntar ¿Y cómo podríamos indagarlo a fondo? Polonio le hace recuerdo de que Hamlet se pasea por la galería, tres o cuatro horas, pues en tal « ocasión le suelto mi hija » – pero – él y el rey se pondrían a espiar la conversación : « como leales espías » dice el rey. Parecería que Hamlet, hubiese oído estas palabras y, entonces … aparece caminando. Polonio muy ufano, se siente algo así como dueño de la situación y les dice al rey y a la reina que se retiren : « Voy a abordarlo ahora mismo ».En realidad, Shakespeare está preparando a los personajes en dos bandos, uno el del rey y otro el de Hamlet como en una batalla.

 

Los mismos objetivos de esta batalla son los de la emoción poética desplegada. ¡Es necesario cargar a cada personaje de palabras y acciones que los hagan ser consecuentes con el plan táctico y estratégico del combate que esta empezando.Para Claudio, el objetivo final permanente es continuar en el poder, para ello debe evitar cualquier peligro. Si Hamlet sabe la verdad o algo de ella, Hamlet es un serio peligro, él. Hay que llenar su camino de cercas de donde se le pueda mirar las manos si es que las quiere utilizar contra el rey. Hay que rodearlo, vigilarlo, contraer su espacio, limitarlo, constreñirlo, puesto que no se atreve a encerrarlo. El espionaje es el único método que se le ha ocurrido a Claudio. Pero Hamlet tiene un relato claro y detallado del crimen de Claudio y está en ventaja. Pero, ¿cómo va a realizar la venganza? Esta pregunta lo llena de confusión. ¿Cómo lo va a hacer si está tan vigilado? Lo importante es no fallar cuando llegue el momento. Fallar es perder la oportunidad de la venganza. Debe proceder con la mayor habilidad posible.

Desde luego, un recurso muy ingenioso inventado por el pueblo para hacerse insospechable e invisible a los ojos demasiados atentos es hacerse el loco. Aun en la actualidad, « hacerse el loco » es un medio útil para distraer y soslayar problemas. Strindberg dice con respecto a esta actitud asumida por Hamlet : « La experiencia, pues, ha demostrado que cuando consideran loco a un hombre, todos los demás hombres revelan sus secretos. Creyendo que el loco no entiende nada, vienen en masa y se descubren hasta la desnudez, mostrando sin quererlo, todos sus defectos y vicios ». De este modo Hamlet con su fingida locura logrará desde luego no hacer notar sus propósitos para encontrar de este modo la oportunidad de vengar al « pobre fantasma ». Hacerse el loco para poder estar permanentemente en acecho, pero, sin que nadie lo note ! Otra cosa que le permitirá la locura fingida es aquello que Shakespeare logra a través de otro tipo de locos risueños, los bufones, el poder decir a las gentes las más crudas y terribles verdades.

 

Así pues, Hamlet cuando ve a Polonio que se ha separado del rey y la reina, que se han ido, le dice toda una serie de ásperas verdades que desglosadas del ingenioso diálogo, son las siguientes : « Pescadero » con la intención de decirle espía y alcahuete, después le dice « falto de honradez ». Hamlet además, lleva un libro y lo utiliza para seguir increpando a Polonio, pues le atribuye al libro esta tremenda descripción que hace Hamlet de Polonio :« Calumnias, amigo mío. Porque el maldiciente sátiro dice aquí que los viejos tienen la barba gris, que sus rostros están surcados de arrugas, que sus ojos destilan espeso ámbar y goma de ciruelo y que adolecen de una cuantiosa falta de juicio a la vez que de una gran flojera en las nalgas; todo lo cual, señor mío, aunque yo lo crea a pie juntillas, no encuentro sin embargo decente que lo ponga así, en estos términos, porque vos mismo, amigo, serías tan viejo como yo, si pudieseis andar atrás como los cangrejos ».

Polonio no se indigna con lo que le dice Hamlet, al contrario, lo encuentra muy ingenioso y dice « Ocurrencias felices que suele tener la locura y que ni la más sana razón y lucidez podrían soltar con tanta suerte ».

 

La saña con que Hamlet trata a Polonio es porque éste es un fiel servil del rey y quien es incondicional amigo del rey es un enemigo de él, por constituir un obstáculo para los planes de vengar la muerte del que ahora es un fantasma. Además le ha molestado que aun antes de acercarse …. Venía en plan de espionaje.Se va Polonio y al salir, en la puerta, se encuentra a Rosencrantz y Guildestern y como Polonio sabe a qué vienen, porque estos son otros espías como él, les dice : « ¿Buscáis al príncipe Hamlet?. Ahí está ».

Hamlet que está en permanente acecho, quiere saber con qué finalidad secreta lo buscan ; Pone en actividad inmediatamente, sus crucigramas mentales destinados a cazar a los incautos y a los pocos momentos, empiezan a caer y a mostrar su carácter de espías y partidarios del rey. Estos crucigramas, siempre reflejan, como sus monólogos, una intensa angustia. En este caso para reflejar la molestia que significa para él estar vigilado, tan limitado, perseguido por las insistentes miradas, les dice :

 

«¿Qué habéis hecho a la Fortuna, mis buenos amigos, para merecer que ella os mande a esta cárcel?”El sabueso activo que hay en Guildestern, pára atentamente la oreja y rápidamente contesta con la finalidad de « cazar » alguna cosa :

« A esta cárcel, señor? »

Hamlet con ésta sola pregunta se ha dado cuenta de que estos « amigos » estos « visitantes » son unos decididos partidarios del rey. Y entonces, inmediatamente se enfilan los dos grupos el de la oposición al gobierno, con Hamlet que contesta que « Dinamarca es una cárcel » y añade « todo el mundo es una inmensa y soberbia cárcel …. » « en las que hay muchas celdas, calabozos y mazmorras, y Dinamarca es una de las peores ».

El grupo gubernamental contesta entonces a la arremetida diciendo : « No somos de esa opinión, señor ». Dios « no somos » aunque solo Rosencrantz es quien da esta respuesta ; él es el « técnico » entre los dos y responde por los dos, lo cual prueba, la solidaridad en la defensa del « partido » del gobierno, representado aquí por los… espías de Claudio.

 

Hamlet que es un formidable polemista, al que vimos antes discutir hábilmente con el rey y la reina, sigue el diálogo así :« Hamlet.- Pues entonces no será para vosotros. Porque nada hay bueno ni malo si el pensamiento no lo hace tal. Para mi es una cárcel.

Rosencrantz.- Pues entonces será que vuestra ambición os la presenta como una cárcel. Es demasiado reducida para vuestro espíritu ».

 

Esta respuesta de Rosencrantz toca indirectamente el problema del poder, pues le quiere decir : como eres opositor encuentras Dinamarca una cárcel, tu ambición te hace ver las cosas así. Hamlet ha descubierto que el crucigrama mental que empleó le está empezando a dar resultado ; entonces debe ahondar para saber qué es lo que se traen entre manos Rosencrantz y Guildestern.Hamlet.- ¡Dios mío ! Podría estar yo encerrado en una cáscara de nuez y me tendría por rey del espacio infinito si no fuera por los malos sueños que tengo ». Hamlet ha desviado un tanto la discusión, para que sus contrincantes se preparen a una confesión que después les exigirá, sin embargo, en cierto grado, además está monologando. Guildestern aprovecha para seguir atacándolo con el mote de ambicioso con el, que viene estigmatizándolo :

 

Guildestern.- « Sueños que en realidad no son más que ambición, puesto que el objeto mismo del ambicioso es puramente la sombra del sueño ».Sin darse cuenta, ha hablado Guildestern, como si hiciera alusión al fantasma, porque en cierto grado el fantasma sería el sueño frustrado como realidad, pero pidiendo venganza para transformar el sueño en realidad.

 

« Hamlet.- Un sueño no es en si más que una sombra ».Para Hamlet que dice estas palabras con cierto éxtasis, el sueño que no es más que una sombra, es su padre, a quien desearía verlo vivo, porque de ese modo su madre no estaría casada con su tío y su tío no lo ofendería a él siendo rey.

Pero Rosencrantz vuelve al tema de la ambición de poder.

 

« Rosencrantz.- Cierto y yo considero la ambición de tan aérea y ligera calidad, que no es más que la sombra de una sombra ».Hamlet.- Entonces son nuestros cuerpos, mendigos y nuestros monarcas y grandes héroes, sombras de mendigos ». (Esta respuesta de Hamlet es traducción de Salvador de Madariaga y responde más que otras al texto inglés que dice : « Hamlet.- Then are ours beggars bodies, and our monarch and our tratched heroes beggars, shadows ».) Lo cual constituye una anticipación curiosa y muy poética de la teoría del psicoanálisis : El cuerpo es un mendigo que sufre las ambiciones y los deseos reprimidos, y los reyes y los héroes son las sombras de estos deseos reprimidos y de las ambiciones. Esto no lo entendieron Guildestern ni Rosencrantz a Hamlet, porque él se refiere al fantasma, él ha visto al fantasma y no solo él si no también Bernardo, Marcelo y Horacio. ¿Quién es entonces el fantasma? ¿Es el mismo? ¿El mismo Hamlet que ha creado en el fondo de su « mendigo cuerpo » una copia fantasmal de sus deseos insatisfechos? ¿Es una verdad inventada por su fantasía? ¿El tiene celos de Claudio, porque él, Hamlet, siente hacia su madre un amor más incestuoso aun que el de Claudio. ¡ El, Hamlet-hijo, que tiene el mismo nombre de su padre, quiere matar a su tío porque su tío es rey, pero también porque se acuesta con su amada que es su madre. El tiene dos amores Ofelia y Gertrudis.

 

Es que él atormentado por su angustia ha inventado un personaje y lo ha fabricado con tal fuerza, con tal habilidad que lo ha hecho caminar, lo ha hecho hablar, del mismo modo que algún tiempo después un viejo carpintero tallará un muñeco en madera que se llamará Pinocho, en el cual se encenderá el amor en tal grado que se volverá un niño de verdad. Su fantasía tiene tal fuerza, tal riqueza que el personaje que ha fabricado ya ha vivido una maravillosa experiencia, la de que lo han visto sus amigos en la explanada del castillo y por último él mismo ha hablado con este admirable personaje inventado por él a imagen y semejanza de su padre. ¡Pero podía suceder otra cosa ! Podría haber ocurrido que él, en sueños, en un estado de sonambulismo creador, hubiese hecho esa figura con armadura y semblante pálido, pudiera ser que Hamlet hubiese procedido como un mago sonámbulo, sin saber él mismo que echaba a caminar por las noches al fantasma. 

En uno o en otro caso, Rosencrantz y Guildestern lo acusan de ambición de poder y sin darse cuenta lo acusan de amor incestuoso. Eso hace que desde luego les tenga odio, les considere sus enemigos y además espías.Con la ingeniosísima conversación que mantiene Hamlet, ve que Rosencrantz y Guildestern, atribuyen las preocupaciones de Hamlet, al deseo de llegar al poder, lo definen como un opositor : « El jefe de la oposición » al rey !

 

Era esto lo que Hamlet quería saber de ellos, es decir que le revelen la opinión que acerca de él tienen. Para ellos, todas las preocupaciones de Hamlet no son más que el deseo de poder. Ni siquiera se plantean, como la reina quien afirma que su preocupación es por la muerte de su padre y el rápido casamiento de ella. Para estos jóvenes esbirros, como para todos los esbirros no importan para nada las opiniones de los opositores, solo ven en cada uno de ellos un ciego ambicioso, un simple aspirante al poder, de quién no hay que considerar las razones ni las causas que lo impulsan al poder. 

El no les dirá lo que sabe, jamás les dirá el secreto que posee, pero él si los obliga a que le digan a que han venido :« Hamlet.- Sed llanos y sinceros conmigo : ¿Habéis sido enviados?

Rosencrantz.- (Aparte a Guildestern) ¿Qué decís vos?

Hamlet.- (Aparte) ¡Hola ! Entonces no os quitaré ojo. (A Rosencrantz y Guildestern) Si me estimáis no me ocultéis nada.

 

Guildestern.- Señor, « fuimos enviados ».Esta es una segunda constancia de la culpabilidad de Claudio, la primera se la dio a Hamlet el fantasma. Con esta segunda el príncipe, tiene un punto más en apoyo de la verdad, pero ahora en este caso no necesita preguntar a más ; se trata simplemente de que el rey lo hace espiar, porque el rey es culpable. Lo cual constituye una prueba más de que el fantasma, es decir, lo maravilloso, puede dar noticias evidentes acerca de la verdad.

 

No necesita que Guildestern y Rosencrantz, hablen más, se adelanta ufano, porque ya sabe que si los deja hablar tomarán a su cargo la tediosa defensa del gobierno, las propagandas de las teorías del Estado de los poderosos y eso le aburre. Entonces hace un canto al hombre « noble por su razón » « infinito en facultades », « expresivo y maravilloso en sus acciones » una verdadera obra maestra de la creación. ¡El arquetipo de los seres ! Y, sin embargo, ¿qué es para mi esa quinta esencia del polvo? No me deleita el hombre no, ni la mujer tampoco, aunque con vuestras sonrisas deis vos a entender que si ». Pero, ¿porqué se sonríen? Y, evidentemente, ¿porqué se sonríen?

Es que ellos han apalabrado a unos cómicos y suponen que Hamlet de acuerdo a esto último que acaba de decir acerca de los seres humanos, les dará, a estos cómicos, « un recibimiento cuaresmal », pero no es así, Hamlet se entusiasma con la noticia de la llegada de ellos. 

Lo cual demuestra que a pesar de lo que dijo acerca del hombre y de la mujer él, Hamlet, es « un ser que lo configura todo a su imagen y semejanza. Es imposible que permanezca indiferente a la suerte de los semejantes y que se encierre en una existencia cuya variada riqueza constituyen justamente tales semejantes ». Pero, ¿quienes son estos cómicos? Son sus amigos, es la compañía de teatro de Shakespeare que está representando el Hamlet como si se vieran en un espejo y la imagen del espejo saliese a representar los papeles de los personajes que van a entrar en escena son : « Los mismos que tanto solían complaceros, los trágicos de la ciudad », le dice Rosencrantz. Es decir la compañía de Burbaje, Hemiges, Condel y Shakespeare. Es entonces cuando sale a luz la persecución de que era objeto el teatro, pues Hamlet pregunta que por qué no permanecen en un solo lugar ; puesto que sería mejor para su reputación que tuviesen residencia fija. Y Rosencrantz le dice: « Encuentran trabas acerca de la reciente innovación » y por ello estos artistas se ven obligados a hacer giras fuera de la ciudad.

La ciudad no está nombrada, pero donde ocurría esa persecución era Londres. Y no está nombrada puesto que teóricamente la tragedia de Hamlet ocurre en Dinamarca. Shakespeare hizo transcurrir sus obras en otras ciudades, en otros países para poder decir con más soltura y libertad, sus críticas. En Verona, Nápoles, Grecia, Dinamarca, etc, etc, ocurrían los acontecimientos de las comedias y tragedias, para evitar de este modo, que le pase a Shakespeare lo que le pasó a Marlowe que fue asesinado y si no hubiese muerto habría caído en la cárcel con una orden del Consejo Privado de la Corona Británica, acusado de utilizar el teatro con intención política. 

Shakespeare y el teatro isabelino fueron perseguidos siempre. Algunos años después de la muerte de Shakespeare los puritanos ingleses mataron el teatro y otras formas de arte en Inglaterra. Pero mientras tanto aquí vimos el mecanismo empleado por Shakespeare para su crítica.Además con fines comerciales, han surgido compañías de niños que tratan de agradar con destemplados gritos y a veces entre estas compañías y la de Shakespeare y Burbaje se producen grescas y el pueblo no ve pecado en azuzar estas peleas y son los muchachos los que llevan la mejor parte y « se la llevan, señor ; y a Hércules con su maza y todo ». Este Hércules con su maza y todo, era el símbolo del teatro « El Globo » que pertenecía a la compañía de actores formada por Shakespeare, Burbaje, Hemiges, Condel, etc.

 

Refiriéndose al valor injusto y equivocado que dan a esos actores mostrencos y relacionando esto con sus problemas. Con problemas del personaje Hamlet y no del actor que hace ese papel, dice: “esto no es extraño por que mi tío es rey de Dinamarca y los que le hubieran hecho muecas cuando vivía mi padre, darían ahora veinte, cuarenta y cincuenta y cien ducados por su retrato en miniatura : (Traducción de Guillermo Marplerson). Conceptos que nos llevarán necesariamente a referirnos a ellos después, porque hacen ver claramente, que antes de la muerte de Hamlet – padre, Claudio tenía que sentirse… en un ambiente inaguantable, para él, donde se hería su complejo de inferioridad, porque su hermano era « un Adonis » al lado del « fauno », que era Claudio. Estas palabras han sido dichas como una especie de respuesta, tardía al discurso alegre y desafiante de Claudio en el primer acto que a Hamlet le ha quedado como una espina. Se lo dice a Rosencrantz y a Guildestern como si se lo estuviera diciendo a Claudio y a Gertrudis, pero además añade algo que es una defensa muy poética de su lucidez, tan poética como la que diría un loco al médico, en la puerta de un manicomio, el cuál, es una cárcel para impedir la ejecución de sus locuras… Aparentes.« Hamlet- Mi tío – padre y mi madre – tía se equivocan.

Guildestern.- ¿En qué, mi querido señor?

 

Hamlet.- Yo solo estoy loco con el noroeste ; cuando el viento es del mediodía, se distinguir un halcón de una garza.En ese momento entra Polonio y Hamlet, se le burla con toda la crueldad posible, con la crueldad con que odian los espiados a los que espían.

« Polonio.- Señor, tengo noticias que anunciaros.

« Hamlet.- (Imitando a Polonio) Señor, tengo noticias que anunciaros. « Así queda convertido Polonio en un tony, un clown. »

 

Después le habla de su hija porque sabe que Polonio tiene la tesis de que su locura es por amor a Ofelia y Hamlet necesita que sigan creyendo esto. El viejo senil que es Polonio para que no dirija sus averiguaciones en otro sentido, en el sentido que quieren dirigirlas Rosencrantz y Guildestern, que es, el de averiguar si en él hay problemas en relación a la ambición de poder. Entre tanto Polonio ha vuelto a anunciar, lo que ya estaba anunciado por Guildestern y Rosencrantz ¡que han llegado los cómicos !, a los que Hamlet, saluda con mucho aprecio.

 

 

La pausa de Pirro.

A uno de ellos le pide que declame un trozo : « Manos enseguida a la obra » Como los halconeros franceses, ¡A volar tras lo primero que se vea ! Vaya, dadnos una muestra de vuestro arte ». Muestra así Hamlet su pasión por el teatro y él mismo empieza un trozo donde se relata una desigual contienda entre el viejo rey Priamo y Pirro. Pero en el trozo hay alusiones, indirectas a la situación que él está viviendo. « La espada que ya caía sobre la láctea cabeza del venerable Priamo, parece estar clavada en el aire. Así como la imagen de un tirano, permanece Pirro y como si se hallará indiferente a su intención y a su tarea se mantiene quieto. Pero de igual modo que vemos con frecuencia, antes de la tempestad, una calma silenciosa en el cielo, las demás nubes permanecen inmóviles, los raudos aquilones sin voz, y abajo la tierra, muda como la muerte y de pronto estalla el espantoso trueno rasgando la región del aire, así también tras la pausa de Pirro despierta en él de nuevo la venganza le impulsa a la acción ».

 

Innegablemente en este trozo « la pausa de Pirro » se parece a la pausa de Hamlet. Hamlet se mete dentro de esta pausa, la hace suya porque él no sabe qué hacer con la parte del misterio que tiene, no sabe que hacer con la verdad que le ha revelado el fantasma, que es como el plano de un tesoro que no sabe como utilizar. El tiene que vengar a su padre, la única forma que el ve posible es la muerte de Claudio. Rosencrantz apoyado por Guildestern dice que su problema es la ambición, el deseo de llegar al poder, ¿está en lo cierto? ¿por qué le parece que con esa afirmación lo insultan?

Por otra parte el fantasma le pide la venganza y él políticamente está obligado a ejecutarla, hay otra razón más aún que lo impulsa a la venganza, es la actitud de Claudio: lo desafiante, lo agresivo que se siente como rey, el arribismo, la falsía con la que procede, el atrevimiento que ha tenido de culpar al cielo y a la naturaleza del crimen cometido por él. También la reina amando a Claudio es otro factor que lo incita a la venganza, la reina traicionó a su padre y lo traicionó a él que se encuentra tan solitario que necesitaría del cariño afectuoso de su madre, de ese cariño que le tenía cuando era pequeño y se enfermaba y lo acariciaba, un cariño distinto al de Ofelia. Ofelia a pesar de ser su amada es una extraña ; su madre tiene para él más intimidad, de sus manos conoció la ternura, hay diferencia entre la ternura y el amor. El amor es solo una forma de satisfacción, la ternura es la forma del amor maternal, cobijador de secretos, que no se sospecha que son secretos y que nadie sabe que son agradables de guardar, ahora que él tiene un secreto no se lo puede comunicar a su madre. Su padre ha sido tierno con él al comunicarle la verdad que es un secreto, que es la clave para que si se la demuestra a la luz de todo el mundo, el culpable se sienta acusado.Pero su padre es hombre y a pesar de ser su padre, son más dulces, más tiernas las caricias de su madre, porque contiene amor, un poco de amor sexual que es como un anticipo, un aperitivo del otro amor a otras mujeres. Y ahora, esa ternura maternal no está a su alcance. Todo esto lo guía a Claudio, todo, su padre, su tío, su madre, la responsabilidad social que tiene ante los otros seres, de librar a la sociedad, del imperio de la mentira, del uso del engaño de la corrupción infecta, detrás de la cual se esconde el poder ejercido por Claudio.

Pero aquí viene el otro problema, ¿qué dice él, qué piensa Hamlet? ¿Es capaz de la ambición que le atribuye Rosencrantz y Guildestern?

 

Si la obra de Shakespeare intitulada Hamlet en la que el Hamlet está actuando fuese una moralidad como las que se escribían en la Edad Media tendría que buscar Hamlet a varios personajes, a uno que se llamase ; « Convencimiento », De Que Matando Al Traidor Se Realiza La Venganza » pero a este personaje lo encontraría muy ocupado quizás mirando las lagartijas correr entre las viejas piedras, o contando los guijarros del mar, pero en uno, u otro caso, ¡escondiendo las manos ! si llegase a hablar con este personaje quizás le diría que se acoja a « la Pausa de Pirro », al brazo paralizado sobre la víctima, antes de matar. Es aquí en la declamación de su amigo actor que encuentra a este personaje que tiene para él el estilo de un personaje de las moralidades. El personaje « Convencimiento De que Matando Al Traidor Se Realiza La Venganza » en uno de esos momentos de distracción, de recogimiento en que estaba mirando las rajaduras de una pared, le podría decir a Hamlet que busque también a otro personaje que se llama : Convencimiento De Que Soy Yo Hamlet El Que Como Personaje De Esta Tragedia Tengo Derecho Al Poder ».Hamlet va a buscar a este personaje y él también le dice que está ocupado, cuidando a su hermano, otro personaje que se llama : « Pudor Con Uno Mismo Por Utilizar La Verdad Para Subir Al Trono ». Pero tampoco lo puede acompañar este personaje porque no se puede quitar una máscara que la tiene pegada al rostro y que le hace doler el corazón, una máscara extraña que además de máscara es cadena que le amarra los pies, las manos y la lengua.

 

Pero la « Pausa De Pirro » le dice a Hamlet : a pesar de todo, de todo este viaje que has realizado para conocer inútilmente a todos estos personajes, puedes esconderte detrás de mi y aprovechar para pensar y así se ve que algo hay en el magín del príncipe que empieza a desarrollarse. Además el actor nombra a « una arrebujada reina ». Para Hamlet que está cercado de espinas, de ciegos servidores del rey, que no sabe aun como va a ejecutar la venganza, la presencia de sus amigos los actores y la declamación que ha escuchado le hace pensar mil cosas y ha imaginado un plan que su ardorosa fantasía pone a andar inmediatamente ; Así en el momento en que van a salir, le dice al « actor primero » si podrían representar « El asesinato de Gonzago » obra a la que se le añadiría unos doce a, dieciséis versos que él los escribirá ….. « Si, señor » dice el actor. La prueba de que la compañía de actores es muy buena está en que al decir el fragmento sobre Priamo y Pirro, el recitado ha sido admirable y de los ojos del declamador brotaron chispas y después lágrimas, se puso pálido. Cuando se van todos…. Hamlet se queda solo. Está sólo escondido en una larga pausa de espera. Pero, ¿está realmente solo ? ¡No !

Es verdad que aparentemente no está ahí el fantasma, tampoco se le ha presentado nuevamente pero sin hacerse visible, está en todo. Toda experiencia de la realidad le habla siempre de lo maravilloso. Ni siquiera un vaso de vidrio totalmente transparente deja de tener sombra y ésta simple vulgar observación o cualquier otra le dice : « acuérdate de mí », todo lo que posea belleza, todo lo que ocurre a su alrededor tiene siempre una faceta de increíble que le está diciendo : « acuérdate de mí » la realidad combatiendo los sueños le golpea diciéndole : « acuérdate de mí ». Y en el caso del actor declamando, él, Hamlet lo hizo declamar para ampararse, para discutir, para justificar su tardanza, para referirse a la « pausa de Pirro », pero de inmediato la acusación fue más tremenda, el medio ambiente objetivo y su aureola encantadora le empezó a gritar con más violencia obsesionadamente : ¡acuérdate de mi » por que el actor subyugó a su alma hasta hacer brotar lágrimas de sus ojos, palidecer su rostro y todo por una ficción de su fantasía. El tercer monólogo lleno de angustia encuentra a Hamlet al que el fantasma le está diciendo en el recuerdo, en la memoria : « Acuérdate de mí, acuérdate de mí », (forget me not) un Hamlet atormentado conteniendo toda la tormenta en la pausa de Pirro, un Hamlet que se recrimina así : 

« Y sin embargo, yo, torpe y vacilante, indiferente a mi propia causa, no sé qué decir, no, ni aún en favor de un rey sobre cuyos bienes y vida preciadísima cayó una destrucción criminal. ¿Seré un cobarde? No habrá quién me tache de villano, rompa por medio mi cabeza y me arroje el mentís por la garganta hasta los mismos pulmones? ¿No habrá quién lo haga? ¡Ah ! ¡Vive Dios ! ¡Tendré que soportarlo, porque a menos de tener el hígado de paloma, sin una gota de hiel que me haga sentir amarga la opresión, tiempo ha que hubiera cebado todos los milanos del cielo con las entrañas de ese esclavo ! ¡Sanguinario y lascivo villano ! ¡Inhumano, traidor impúdico, desnaturalizado villano ! ¡Oh, venganza !.

¡Pero, que bruto soy ! He aquí lo más duro : que yo hijo de un querido padre asesinado, incitado por el cielo y la tierra a su venganza, deba, como una ramera desahogar con palabras y desatarme en maldiciones como una mujerzuela, como una fregona ¡Oh, venganza ! ¡Puaf ! ¡Arriba cerebro ! ». El fantasma invisible pero con las manos de hierro de su « acuérdate de mí » casi estrangula al pobre Hamlet, lo ha hecho zozobrar, agonizar, ese « acuérdate de mí » le estaba quitando la respiración, le había puesto la bota militar sobre la garganta y casi no podía respirar, entonces de lo hondo de su imaginación sacó Hamlet un recurso para defenderse : « ¡Puaf ! » – casi le da un escupitajo – « arriba cerebro » se le ha ocurrido el más ingenioso de los recursos para comprobar si es verdad lo maravilloso. Desde luego le arranca las manos del « acuérdate de mí » las manos de hierro del recuerdo, las separa de su cuello con estas palabras : « He oído contar que personas delincuentes, asistiendo a un espectáculo teatral, se han sentido a veces tan profundamente impresionadas por el solo hechizo de la escena, que en el acto han revelado sus delitos; porque aunque el homicidio no tenga lengua puede hablar por los medios más prodigiosos. Voy a hacer que esos actores represente delante de mi tío algo parecido al asesinato de mi padre. Observaré su semblante, le sondearé hasta la médula y por poco que se altere ya sé lo que me toca hacer ». 

Aquí están de una vez a prueba frente a frente, por una parte su tío afirmando que fue la naturaleza, quien mató a Hamlet – padre, el destino y no él y por otra parte está el fantasma diciéndole a Hamlet : « ¡ Acuérdate de mí !». ¡Acuérdate de mí ! ¡Acuérdate de mí !Entonces Hamlet sitúa el problema en sus justos términos : « El espíritu que ha visto bien podía ser el diablo pues que al diablo le es dado presentarse en forma grata. Si ; y quién sabe si, valiéndose de mi debilidad y mi melancolía, ya que el ejerce tanto poder sobre semejante estado de ánimo, ¿me engaña para condenarme? ¡Quero tener pruebas más seguras ! ¡El drama es el lazo donde cogeré la conciencia del rey !.

 

Nietzsche al hablar del origen de la tragedia griega afirmó que esta surgía del choque entre lo dionisiaco y lo apolíneo. Dionisos toma las uvas frescas, la jugosa carne recién puesta sobre las llamas, baila, canta, bebe, se regocija pero Apolo le pregunta, ¿qué hace? ¡ y detiene la acción !. Dionisos se queda perplejo, no sabe qué hacer, qué responder.

En el fondo de ese choque de la acción y el pensamiento reside la tragedia. En la lucha de un subconsciente libre, alborotado, desmedido, desenfrenado y una conciencia meditadora, calculando las medidas precisas, limitando y razonando. La lucha entre lo maravilloso y la pregunta : ¿Es posible lo maravilloso?. Este análisis de la tragedia griega, ¿es aplicable a Hamlet? ¡Si es aplicable ! El fantasma es lo dionisíaco, a él solo le basta aparecer en el primer acto y después se hará presente en el tercero (muy brevemente) con su parlamento que es uno de los más cortos de la obra, ha puesto a caminar toda la acción, él es el motorizador, es la máquina secreta. Y ya no le hace falta discutir con nadie él ha dado el santo y seña, la frase obsesionante, el slogan : ¡Acuérdate de mí ! Con esas palabras repitiéndose en la memoria de Hamlet, éste se siente atormentado, atenazado. Hamlet es Apolo, lo apolíneo, la pregunta el deseo de saber. Se identifica totalmente con esta su frase que es la clave de su ser : « arriba cerebro », que fue la frase con la que evitó ser ahogado por el fantasma, estrangulado de angustia. Hamlet quiere respuestas, quiere comprobaciones, necesita investigar si es verdad el misterio. El misterio es uno de los más admirables y maravillosos recursos teatrales. Pero uno de los misterios más atrayentes, es el encanto que produce el descubrimiento del misterio y en ese deleite empieza otra vez los dionisiaco. Como cuando la descripción detallada de un arma imaginada se materializa y se transforma en arma real, pero tan peligrosa, que puede matar al mismo que la descubrió. Ese es el secreto del fantasma, su trampa consiste en que, el que quiere saber algo de él, caerá poco a poco, gradualmente en lo dionisiaco. Nadie que quiera ir a una casa de fantasma dejará de comer cenízas, beber sombras y conversar con los esqueletos. 

El secreto de la acción de esta tragedia es la lucha intensiva entre dos formas de acción, la acción subconsciente, inconsciente, del fantasma y la acción consciente razonadora y meditadora, sín vértigo de Hamlet – hijo. En ninguna otra de las tragedias de Shakespeare tiene esta lucha tanto vigor que se enriquece a si mismo llegando así a la profundidad del drama. 

Dejemos a Hamlet con su proyecto en marcha de hacer una representación teatral, en realidad, antes de que lo dejemos, él se ha ausentado de la escena y en ella empieza a transcurrir el tercer acto. 

Un ajedrez de peligrosa promiscuidad.Acto tercero.

Entran caminando el Rey, la Reina, Ofelia, Polonio, Rosencrantz y Guildestern.

 

Estos dos últimos cuentan sus pesquisas con Hamlet : « avaro en preguntar pero sumamente pródigo en responder nos recibió como cumplido caballero », y como pasaba por el camino, un grupo de comediantes, y nosotros le hablamos de ellos, él sintió, una especia de alegría, y tienen, “según creo, una orden de representar ante el público. Polonio completa el informe : « y me ha pedido que invitara a vuestras majestades a ver y oír la pieza ».El rey que no sospecha qué hay detrás de esa representación, se alegra de que Hamlet se encuentre en tal disposición y despide a Rosencrantz y Guildestern pidiéndoles que sigan aguijoneándole para que encuentren, el ánimo del príncipe dispuesto a semejantes deleites como la representación teatral, también despide a Gertrudis porque, ha hecho llamar, en secreto a Hamlet para que él y Polonio, escondidos, en « el papel de leales espías » presencien una entrevista con Ofelia para « colegir de su conducta si es o no el sufrimiento de su amor lo que lo aflige ». La reina se va saludando cariñosamente a Ofelia que se presta a este ardid contra el príncipe.

 

Polonio, « la suelta » a pasearse leyendo un libro y le suelta también sin darse cuenta esta pildorita al rey : a veces « con el semblante de la devoción y la apariencia piadosa llegamos a almibarar al mismo diablo ». El rey siente estas palabras como una puñalada y por primera vez lo oímos quejarse en secreto, agobiado por el remordimiento. Este ya no es el ufano y petulante rey de otros tiempos, la conciencia le punza duramente: « ¡Oh, demasiado cierto ! !que duro látigo dan a mi conciencia esas palabras ! No es más repugnante el rostro de una meretriz, bajo el tinte seductor de los afeites, que mi acción bajo mis pulcras frases. ¡Oh, carga abrumadora ! » Este es casi un monólogo del rey pronunciado en voz baja, como una terrible confesión que prepara mientras se ocultan Polonio y el rey, el ambiente para el cuarto monólogo de Hamlet, el famoso monólogo, tan conocido, tan citado que algunas personas suelen creer que es un poema suelto de Shakespeare. Su violencia es tal que ha sido considerado como la Marsellesa de la poesía mundial, pero evidentemente comparado con el texto de la Marsellesa, es más combativo, e innegablemente más bello que la Marsellesa. 

Y si el fantasma tiene un águila de celos devorándole las inmateriales, crepitantes entrañas, en el caso de Hamlet – hijo el peligro es mayor, es el peligro de quien siente el aguijón de las más terribles preguntas en la carne propia, mortal y terrena. Hamlet – hijo no puede cambiar con el coro este diálogo como Prometeo:CORO

Y ¿acaso es de esperar que a Zeus le venza alguien?

PROMETEO

Y aun han de abrumar su cerviz trabajos más pesados que los míos.

CORO

¿Cómo no temes soltar esas palabras ?

 

PROMETEO¿Y qué habrá que haga temer a quien por su sino no puede morir?

CORO

Más pudiera enviarte Zeus aflicciones más dolorosas que éstas.

PROMETEO

Hágalo pues. Todo lo espero. »

El heroísmo de Prometeo es maravilloso pero tiene un límite, el mismo límite que tiene el fantasma : no puede morir porque es inmortal. La rebeldía de Prometeo es contra el Dios de los dioses, contra el tirano del cielo. Hay un águila peor que la de Prometeo que la tienen todos los hombres, es el águila del hambre, es la angustia de la agonía de los torturados en las cárceles, son las enfermedades que aun no ha dominado la ciencia. Un lisiado por la poliomielitis o por un accidente de tráfico o un accidente del trabajo debería hacer avergonzarse a Prometeo, a Zeus y a todos los dioses de todas las épocas y de todos los países. Ni siquiera es un Jesucristo Hamlet. Jesucristo puede decir: « Si te pegan en una mejilla, preséntales la otra porque en una y en otra, pone Cristo, el emplasto previo de la resignación, el anestésico que evita el dolor y hace insensible ante la ofensa del poderoso, aplacando y enmudeciendo la rebeldía. En cambio Hamlet – hijo es como la carne de cañón de la gran rebeldía universal contra los poderosos. El tiene algo que sacrificar, algo que poner en peligro, tiene un pellejo, un hígado y ese cerebro del que hablaba en el anterior monólogo, un organismo vivo, que es mortal, que puede padecer hambre, torturas físicas que pueden hacer peligrar su vida.

 

El no es como Prometeo o como el fantasma que puede hablar desde el más allá y que ha agotado todo límite del temor o el terror físico o mental: Y el problema al que se refiere, la cuestión, el enigma del ser o no ser no es una pregunta al vacío o al infinito, esa pregunta es una llamada a la lucha, a saber si la juventud se resigna con la inactividad cuando todo la impulsa a cambiar el mundo.

La pregunta está formulada por un joven, que a los pocos momentos de que ha conversado con el fantasma, ha dicho, en el primer acto : « El mundo está fuera de quicio ¡Oh, suerte maldita, que haya nacido yo para enderezarlo! ». Es un joven que ama la vida en toda su belleza, que admira la naturaleza, el cosmos, las estrellas y sobre todo a sus gentes, « al arquetipo de los seres » a « la maravilla del mundo » que es el ser humano, un ser con una intensa sensibilidad ante toda forma de placer pero también de tortura : Cuando el pregunta : « Ser o no ser » no se refiere al suicidio, el suicidio es fácil, es tierno ¡Es tan grato ! Es soñar. Pero, y la conciencia del combatiente, ¿dónde se va? ¿Lo admitirá plácidamente la muerte, si por su propia voluntad, se va hacia allá? ¿Se pondrá feliz el fantasma de verlo cuando no ha ejecutado la venganza? « qué es más levantado para el espíritu : sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomarse las armas contra un piélago de calamidades y haciéndoles frente acabar con ellas ? « Estas palabras son tan guerrilleras que las podía haber dicho Bolívar para levantar a la juventud de todo el continente americano. 

La pregunta va dirigida a saber si uno, va a luchar contra todas las injusticias del mundo, tomando las armas contra ellas, o si va a preferir esa forma perfecta de pasividad que es la muerte que es una variante de la evasión ante el peligro. En el monólogo no están nombrados los términos medios. ¡La acción o la muerte, como si se dijese: « patria o muerte », pero la misma muerte con el peligro de sufrir en el más allá el castigo por huir abandonando la acción a cambio de la muerte !

Para nada ha considerado Hamlet, en este monólogo, el otro suicidio, el de las gentes que se suicidan, permaneciendo vivas, el suicidio del cómplice, que admite todas las ofensas de la opresión y la tiranía y las aprueba con el silencio. Este otro aspecto del problema, se lo plantea Hamlet, solo en el quinto acto. No hay que olvidar que este monólogo que comentamos es parte del proceso de su ardorosa búsqueda de la verdad y que todavía constituye una pregunta previa a una investigación de la verdad, porque hasta ahora, solo tiene un relato maravilloso hecho por un ser maravilloso y además una prueba, aun indirecta, de la culpabilidad de Claudio: el espionaje, que éste ha organizado porque sospecha que Hamlet sabe algo acerca de la verdad. 

¿Quién es pues este Claudio contra el que lucha Hamlet? Es la expresión del poder tiránico, mal habido, demagógico que se puede casar con la propia madre de uno, solo por hacer demagogia, por rodear a la tiranía del sello legalista para tapar en las mentes de los ciudadanos el derecho a la protesta contra todos los vicios del poder. Es la torpeza, es la pedantería, el espionaje, el símbolo de la mentira, es en fin, la burocracia, el sistema organizado contra el ciudadano y sus derechos. Es el que se asocia con los terratenientes y ricos, contra los campesinos pobres, contra los inquilinos y los desposeídos. 

He aquí pues el monólogo. Ha sido necesario cotejar varias traducciones y elegir entre ellas, una sin fecha, de R. Martínez Lafuente, incluida en una « Antología del teatro de Shakespeare ». Editorial Solar. Buenos Aires. 1944. 

« Hamlet.- Ser o no ser : he aquí el problema. Cual es más digna acción del ánimo, ¿sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades y darles fin con atrevida resistencia?. Morir es dormir. No más. Y con un sueño las aflicciones se acaban y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza …. Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir …. Y tal vez soñar. He aquí el gran obstáculo; porque al considerar qué sueños pueden desarrollarse en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, se siente un motivo harto poderoso, para detenerse. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga, haciéndonos amar la vida. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe el pacífico, el mérito con que se ven agradecidos los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios, cuando el que todo esto sufre pudiera evitárselo y procurarse la quietud con un solo puñal?. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo, sudando bajo el peso de una vida molesta, si no fuese porque el temor de que existe alguna cosa más allá de la muerte (país desconocido, de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan, antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento?. Esta previsión nos hace a todos cobardes ; así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia. Las empresas de mayor importancia, por esta sola consideración, mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero ….. ¿qué veo? !La hermosa Ofelia !…. » 

Pero apenas han cambiado unos cordiales saludos, Ofelia que actúa como una marioneta movida por Polonio y el rey que están escondidos, le devuelve algunos recuerdos que « hace tiempo » deseaba devolverle. « perdido su perfume », los más ricos dones se tornan mezquinos cuando ya el domador se muestra poco amable ». Está claro en esto que le dice Ofelia que él no la ha vuelto a ver desde aquella vez en que estuvo en su alcoba y le hizo ese hermoso poema de silencio, cuando estaba él, aun pálido de terror y emoción, con el recuerdo de haber visto al fantasma…. Pero ahora que lo han hecho llamar secretamente, que ve a una Ofelia que le habla extrañamente, comprende, con claridad que del mismo modo que utilizó Claudio a su madre, para consolidarse y afirmarse en el poder y quizás… aun para que le avise a Claudio cuándo estaba dormido el rey Hamlet, del mismo modo están, en este momento utilizando a Ofelia con el objeto de espiarlo.

Hamlet se indigna por esto con Ofelia, porque se ha prestado para una maniobra de espionaje y se ríe de ella preguntándole si es ella honesta, añadiendo después : « el poder de la hermosura convertirá a la honestidad en una alcahueta mucho antes de que la fuerza de la honestidad transforme la hermosura a su semejanza », y el diálogo demuestra que Hamlet sabe que lo están espiando y si trata tan bruscamente a Ofelia es porque se ha dado cuenta de que es susceptible de ser prostituída por el halago, el temor, el compromiso y los goces del poder, como sucedió con Gertrudis y por eso zahiriente, sigue, para decirle a Ofelia ¡que no la amaba ! que no debía haber creído en su amor, que se vaya a un convento. Los conventos en la Europa de aquella época y antes aun como lo sabemos a través del personaje « La Trotaconventos », del Arcipreste de Hita, eran instrumentos de comercio sexual. Por eso la palabra « numery » que emplea Shakespeare tiene dos acepciones: convento y burdel. 

«Vete a un convento». El mismo Polonio cuando en su casa lo vimos hablar con Ofelia le dio a las palabras el carácter de «religiosas alcahuetas». ¡Vete a un convento ! …..Pero, además Hamlet quiere hablar, sin que salgan de su escondrijo, a los que están ocultos, como queriendo darles el gusto de utilizar el lenguaje que los espías del rey emplean para referirse a él.

 

« Soy muy soberbio, ambicioso, vengativo, con más pecados sobre mi cabeza para concebirlos, fantasía para darles forma o para llevarlos a ejecución. ¿Por qué han de existir individuos como yo, para arrastrarse entre los cielos y la tierra? Todos somos unos bribones consumados ; no te fíes de ninguno de nosotros ¡Vete a un convento ! ¿Dónde está tu padre?. 

Ofelia.- « En casa, señor ».Y como Hamlet sabe que le está mintiendo, indignado sigue para que Polonio se lo escuche muy bien :

«Pues que le cierren bien las puertas, para que no haga en ninguna parte el bobo sino en su propia casa». y no contento con lo que le ha dicho a Ofelia se aleja y vuelve y vuelve a alejarse y a volver diciéndole como si quisiera decirle una y mil veces que : « La naturaleza os dio una cara y vosotros os fabricáis otra distinta. Andáis dando saltitos, os contorneáis, habláis ceceando y motejáis a todo ser viviente, haciendo pasar vuestra liviandad por candidez ».

 

La manera de actuar del rey Claudio para descubrir la causa verdadera del estado de ánimo de Hamlet, es muy torpe y sin imaginación, son métodos de espionaje manidos, corrientes que no revelan habilidad ni inteligencia sino simplemente el empleo del poder, poder policial grosero e insolente. ¿Por qué se ha prestado Ofelia para ellos? Porque el amor hacia Hamlet está neutralizado por el cariño o quizás el miedo a la autoridad de su padre que es un servil amigo del rey. El alma de Ofelia está entre dos fuegos y ha traicionado al príncipe obligada por la fuerza de la autoridad paternal y la autoridad estatal. ¡Métodos de Claudio !…..

¡Peligrosísimo es como ha visto y oído el rey a Hamlet a través de esta entrevista ! Se ha sentido tan inseguro en el trono que decide deportarlo con el pretexto de que « salga sin demora para Inglaterra » a reclamar « nuestros atrasados tributos ». Y es que ha comprobado una preocupación, que lo hace alejarse de Ofelia, porque confiesa ser un « ambicioso vengativo » con pensamientos que quisiera darles forma y ¡ejecutarlos ! Así pues queda claro para Claudio que no es Hamlet, un joven que se distrae jugando con los deleites de la juventud, sino que él se está jugando la vida por algo, pero si ese algo es honrado, es peligroso para el rey porque el rey tiene una culpa.

En cambio Polonio, que desea seguir negociando con la teoría de que la locura de Hamlet, es por amor a Ofelia, cree que, quizás a su madre, Hamlet, le diga la verdad y entonces propone que esa noche después de la representación teatral que harán los actores, la reina, haga llamar a Hamlet, para hablarle a solas en su dormitorio y lo « inste a descubrir sus penas ». En realidad la reina y Hamlet no estarán a solas porque Polonio se brinda para esconderse en la habitación de la reina y escuchar la conversación. ¡Porque un buen espía lo debe saber todo ! y además ¡aun de la reina se puede desconfiar ! ¡Quizás una madre capaz de traicionar a su primer marido, pudiese esconder los secretos de su hijo? El rey Claudio confía más en Polonio, como espía que en su mujer Gertrudis y encuentra acertado y llevadero el plan.Esta escena con Ofelia, ha servido para definir el carácter, en general de la mujer, que mientras no se haya formado un concepto claro de los problemas políticos, sociales y económicos, mientras siga aceptando que se la obligue a perder aun su apellido, cuando se casa, mientras continúe sin que se trabaje por ganarla a una causa, ella no es decidida partidaria de nadie, y sus más sagrados sentimientos pueden ser, el instrumento para que la utilicen en las peores labores de traición. Aunque está traición refleja la venganza contra el género humano que la ha postergado en una falta de independencia económica que la obliga a vivir como una esclava del hombre que la encierra en el hogar y la amarra a la familia.

Y es que Hamlet no le ha hablado a Ofelia de sus problemas, no le ha contado nada de lo que le ocurre y no se lo ha contado, porque él, ha supuesto equivocadamente que : basta el amor para que una mujer sea la partidaria. Son dos distintos puntos de vista : Para Hamlet, al renunciar a la compañía de Ofelia siente la belleza de sacrificar su amor por una causa digna de la mayor dedicación y enaltecimiento. No es que él hubiese dejado de amarla, su amor es un amor contenido, voluntariamente reprimido, poéticamente transformado en silencio, y por eso la traición le indigna más porque es inesperada, hace contraste con el encanto de amarla sin mirarla.

 

En cambio Ofelia no ve claros los motivos de esta renuncia, para ella no es suficiente el poema de silencio emocionado y tembloroso que le dedicó, ella necesitaba palabras o por lo menos, órdenes, como se las dio Polonio, necesitaba persuasión. Pero, cómo la iba a persuadir Hamlet si ella era un factor para quitarle tiempo, ese tiempo que necesitaba para no saber ¿qué hacer con el tiempo ni con su alma? Ella era un motivo para distraer su ansia, de no distraer su angustiosa necesidad de perder el tiempo para, encontrar a ese tiempo perdido, pegado, pegado como un hilo a la verdad. Además con un padre espía como Polonio era imprudente confiar sus secretos a Ofelia que ha dado pruebas de servir de instrumento al espionaje.En contraste : Aunque sea banal decirlo aunque resulte hiriente para Hamlet : ella no era hija del rey que murió y además no sabe como murió, ella sigue creyendo como todos, excepto Hamlet que una serpiente picó al rey Hamlet – padre. Pero a Hamlet – hijo le indigna que ella no sea incondicional con él, porque él si fue incondicional hasta el momento en que ella lo traicionó. En cambio ella no fue capaz de negarse a la maniobra de espionaje, debido a que el espionaje en su casa, es decir en la casa de Polonio, es como el pan de cada día, porque de eso vive la familia, en el espionaje se sustenta su condición de consejero del rey.

 

Al final de esta escena, sin estar presente la reina, aparece a través de las palabras de Polonio, ¡la reina también será utilizada, para el espionaje de acuerdo a los planes de Polonio ; Otra vez la reina? ¡Si traicionó al padre de su hijo ! se prestará ahora para hacer una cosa parecida a la que acaba de hacer Ofelia? « Fragilidad, tu nombre es mujer ». 

Parecería pues que las mujeres son más sensibles al halago, y al relumbre de los poderosos, quizás como un medio que tienen ellas, de vengarse de la sociedad, por haberle quitado ésta, sus derechos civiles, sociales y políticos. En otra obra de Shakespeare, en Ricardo III, éste se acerca a la viuda de Enrique VI, Ana, que está indignada contra Ricardo, porque Ricardo III asesinó a su marido al que ella está llorando al lado de su ataúd, con todo sentimiento y amor, pero Ricardo III la lisonjea, le dice que la ama, que se va a partir el corazón por ella, si ella no lo corresponde, que él mató a su marido por el amor que le tiene a ella y …. Ana cede, se va inmediatamente al lecho con Ricardo III. El ataúd conteniendo al rey muerto es empujado a un lado.

Hamlet ha podido, pues generalizar el caso de su madre, en el caso de Ofelia, pero su violencia sobre todo era debida a la molestia física, táctil que le producen los espías, ellos son tan repugnantes como el enemigo mismo, porque son repugnantes sus tentáculos. Ofelia no le ha contestado nada, se ha quedado diciendo hermosas palabras acerca de él y, tapando su traición, con la afirmación de que está loco, sin embargo son palabras de honda melancolía : « !Oh que noble inteligencia trastornada ! !La penetración del cortesano, la lengua del letrado, la espada del guerreo, la flor y la esperanza de este hermoso país ; el espejo de la moda, el molde de la elegancia, el blanco de todas las miradas, perdido, totalmente perdido ! Y yo, la más desventurada e infeliz de las demás que gustó la miel de sus dulces promesas, tener que contemplar ahora aquel noble y soberano entendimiento como armoniosas campanas hendidas en discordia y estribor, y aquellas incomparables formas y facciones de florida juventud, marchitas por el delirio. «¡OH desdichada de mi ! « Haber visto lo que vi, ver ahora lo que veo ». 

Estas frases lánguidas, son un monólogo de Ofelia, frases de una inmensa belleza, porque son el resumen de un aspecto del alma dramática de Ofelia que puede reventar en un inesperado sentido. Nada hay en esta tragedia, en Hamlet, que no prepare el ambiente para futuras situaciones que van soltando, en forma gradual los inmensos goznes del drama. Sin que nada deje de ser sorpresivo y aparentemente inesperado.

Cuando se va a dibujar un gato, o un tigre o un sapo antes de saltar, la fuerza que reflejan los músculos, la admirable tensión de las formas nos muestra en potencia, toda la energía del vuelo que después se va a producir en el aire, nunca la fuerza es mayor que en el instante previo al salto. Esta primera escena del tercer acto, nos ha mostrado a los dos contrincantes de la gran batalla en una especie de concentración de fuerzas para el salto. En el caso de Ofelia las palabras de Hamlet, duras, ásperas violentas, son sin embargo las primeras que ha cambiado con ella después de haber visto al fantasma, y en ella, a raíz de esas palabras, se ve en potencia un drama enigmático. El monólogo breve, dicho casi en voz baja de Claudio acusando su culpabilidad y después su decisión de enviar a Hamlet a Inglaterra reflejan el ahondamiento de su angustia y la angustia en Hamlet en cambio empieza a encontrar nuevas formas de expresión.

Necesitaba urgentemente decir ese monólogo muy distinto al anterior, donde estaba más acongojado, más acorralado, por el medio y las circunstancias, pero la ardilla ágil de su imaginación, encontró un método. El monólogo es indirectamente un canto al método, una alerta a la acción, un llamado a la lucha.

Ahora está el método en marcha : Aquí vemos llegar a Hamlet conversando con algunos actores. Los actores son parte del pueblo, amigos a los que Hamlet estima, a través de ellos se dirige al pueblo que lo está viendo actuar y a ese pueblo va dirigida una especie de guía del espectador para ver buen teatro, esto está en relación con la presencia en Londres de compañías de actores mostrencos que lo resolvían todo con ese ridículo sistema utilizado aun en la actualidad de exagerar la actuación, que se llama sobreactuación, que le quita naturalidad y encanto a la simple lectura de un trozo cualquiera.

« Te ruego que recites este pasaje tal como lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, como acostumbran muchos de nuestros actores, valdría más que diera mis versos a que lo voceara el pregonero ».

Los consejos son la exposición de la base teórica de los conceptos políticos de Hamlet que son una investigación apasionada de la verdad de la personalidad humana. El derecho activo y militante a conocer sencillos grandes… problemas del hombre sin que se establezcan diferencias en este conocimiento entre el hombre sencillo y el sabio. Y el teatro sirviendo como recurso para que el hombre se plantee a si mismo estos problemas.

« Que la acción responda a la palabra y la palabra a la acción ».

¡Cuantos políticos, dirigente de toda clase de partidos transformarían el mundo si siguiesen al pie de la letra estos consejos de Hamlet !

« Poniendo especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo lo que a ella se opone se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren ha sido y es, por decirlo así, servir de un espejo de la naturaleza : mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imagen, y a cada edad y generación su fisonomía y sello característico ».

El teatro de Shakespeare está escrito con tal fuerza en el lenguaje que se graba, fácil y profundamente en la mente.

Para el público que lo escuchaba y veía, estos consejos indirectamente dirigidos al público, eran algo tan avanzado como las palabras que después pronunciarían algunos jacobinos partidarios de la diosa Razón, y más avanzados aun, ya que la sencillez, la verdad ; será siempre el mejor de los más audaces programas políticos. Esto hace comprender por qué amaban tanto los londinenses el teatro y por que era este tan perseguido por los reaccionarios.

Pero a la vez el arte es algo que debe llegar a sus formas más sensibles y delicadas, ningún grado de la belleza debe perderse por exceso de alarde.

« Si se recarga la expresión, o si languidece, por más que ello haga reír a los ignorantes, no podrá menos de disgustar a los discretos, cuyo dictamen aunque se trate de un solo hombre, debe pesar más en vuestra estima que el de todo el público compuesto de los otros ». Si alguien se ha preguntado cómo, con que métodos el actor Shakespeare hacía pasear un pavoroso fantasma a la luz del día, oscureciendo esta luz hasta transformarla en sombra de noche cerrada, la respuesta la encontrará en estas palabras de Hamlet.

Al concluir de conversar con los actores, ve Hamlet, venir a Polonio, Rosencrantz y Guildestern, les pregunta si el rey y la reina gustarán de « ver y oír » la « obra maestra ». ¡Si ! Contesta Polonio y « al instante ». Hamlet que después de haber estado con sus amigos los actores no quiere tener el disgusto de compartir con los espías, le dice a Polonio : « Encargad a los actores que se den prisa » y dirigiéndose a Ronsencrantz y a Guildestern : ¿queréis ir vosotros a ayudarles para que terminen pronto? « Además viene llegando Horacio. Este joven es otro amigo de Hamlet, tan apreciado como los comediantes con los que estuvo conversando hace breves momentos, quizás aun, lo aprecie más que a ellos porque estaba con él en la explanada. Recordemos que Horacio, Bernardo y Marcelo son los únicos, que han visto al fantasma. Por eso Hamlet, le expone a Horacio la fundamental de su teoría política. Desde luego, ¿para quién es ese programa que él va a exponer? ¡No es para los adinerados ! ¡Es para los hombres llenos de justicia, con quién no se puede ni se debe realizar la demagogia del halago.

Son muy distintos los ideales políticos de Claudio para quién el poder es un instrumento de envilecimiento y corrupción. Para llegar al poder asesinó a su hermano, prostituyó a su hermana – cuñada, afrentó a su sobrino, al que quiere llamar hijo, porque se casó con la madre de su sobrino, la que por esta razón es madre – tía. ¡Promiscuidad crasa ! Con el poder Claudio envilece a jóvenes y viejos, transforma a Polonio en un tonto servil dispuesto a corromper a su hija, a la amada del hijo – sobrino de la reina. Con el poder Claudio transforma a Rosencrantz y Guildestern, dos jóvenes estudiantes, en vulgares policías que traicionan a un condiscípulo y se ciegan ante el valor humano de Hamlet y pierden la noción de conocer la verdad porque el insulto agresivo, la calumnia oficialista les abomba la lengua, embota la mirada, les ensucia el pensamiento.

Ante esta horrible deformación de la personalidad humana producida por la teoría política del poderoso, las ideas de Hamlet que representan la lucha contra estas formas de poder dan al hombre su verdadero valor : la necesidad de ser modesto, honrado, sencillo, digno sin servilismo, insobornable, justo, alguien que no doble la rodilla, ni la cintura ante los poderosos, solo, porque estos sean poderosos, que no se entusiasme con los halagos de la fortuna, que no pida nada para si.

« HAMLET.- Horacio, eres precisamente el hombre más cabal de cuantos he tratado en mi vida.

HORACIO.- ¡OH, señor !

HAMLET.- No creas que te adulo ; pues qué utilidad puedo esperar de ti que para sustentarte y vestirte no tienes más rentas que tus buenas dotes? ¿A qué adular al pobre? No, deja que la lengua empalagosa lama la absurda pompa y que, los goznes de la servil rodilla, se doblen donde la bolsa se llena en pago a la lisonja. ¿Me oyes? Desde que mi querida alma fue dueña de escoger y supo distinguir entre los hombres, te marcó a ti con el sello de su elección, porque tú has sido siempre el hombre de cuya alma se diría que, padeciéndolo todo no padece nada, has recibido los favores y los reveses de la fortuna. ¡Dichosos aquellos cuyo temperamento y juicio se hallan tan bien equilibrados, que nos son entre los dedos de la fortuna como una flauta que suena por el hueco que a ella se le antoja !. ¡Dadme un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le colocaré en el centro de mi corazón ; si, en el corazón de mi corazón ; como te llevo a ti en la misma entraña de mi corazón ».

Salvador de Madariaga dice que Hamlet es egocéntrico, que se ama a si mismo y todo el que lo hiere lo está impulsando a la acción en defensa propia. Parece convincente la tesis, pues todos, no solo Hamlet, proceden de ese modo. ¿Pero sirve esa afirmación para analizar la elección que Hamlet hace de su amigo Horacio? En realidad es casi un error para analizar el caso de Hamlet en cuanto al juicio que tiene de Horacio. ¿Por qué Horacio no es como Rosencrantz y Guildestern? ¿Por qué estos últimos son serviles dispuestos a dejarse sobornar? ¿Por qué Claudio no recurrió a Horacio en vez de hacer llamar a Rosencrantz y a Guildestern? ¡Porque a Horacio no lo puede comprar como compra a éstos o como compra a Polonio, a Ofelia y la misma reina. El error de Madariaga deriva de no tomar en cuenta a todos los personajes y Horacio tiene en esta obra un papel que para quien mire superficialmente, es secundario, como puede considerar secundario el papel del fantasma.

Para Madariaga, el fantasma es la encarnación de la tradición, de la reacción. Ni Horacio es un personaje secundario ni el fantasma es la tradición. Claudio puede ser con más razón el símbolo del pasado retrógrado y reaccionario que el fantasma. ¿Por qué Madariaga no alude a este carácter de Claudio? Es que ¿no debemos ver a un tirano como Claudio expresando, representando a lo reaccionario? El fantasma es quien suscita la crisis entre realidad y fantasía, que es una crisis permanente y continua de padres e hijos. En el fantasma hay el espíritu del padre de Hamlet, pero hay además algo del espíritu de Hamlet. El fantasma es la acción ciega, Hamlet es una acción dirigida a que Claudio le dé pruebas más reales que la fantástica aparición del fantasma. ¿Claudio? ¡Sí, el único que le puede dar estas pruebas ! Y Horacio no es la ciega lealtad a Hamlet, es el amor a la verdad y vive tan ansioso de conocimientos como Hamlet. ¿Qué valor tendría en boca de Hamlet todo este aparente elogio a Horacio, si el fuese un simple y corriente egocentrista? ¿Qué valor tendrían estas líneas?:

« Dichosos aquellos cuyo temperamento y juicio se hallan equilibrados, que no son entre los dedos de la fortuna como una flauta que suena por el hueco que a ella se le antoja ». Esto no lo puede decir un egocéntrico. Lo que sucede con Hamlet es que el ha sido convertido, en el jefe, de la lucha contra : el poder utilizado como lo utiliza Claudio, como instrumento de empañamiento de la verdad, instrumento de prostitución, crimen, injusticia y tiranía. Y aun actualmente a cuatro siglos del nacimiento de Shakespeare, a pesar de que se ha formulado una brillante teoría contra el culto a la personalidad, es imprescindible que exista el líder. Alguien debe decir : « Yo soy responsable de lo que digo porque creo tener la verdad en mis manos », alguien debe conducir, todavía pertenece al futuro la era de la absoluta imprescindencia del líder. Hamlet como todo líder, debe ser enérgico con los que obstaculizan la acción que librará al mundo de los vicios del poder que personifican a Claudio.

Hamlet, después de esas palabras en las que ha expuesto su criterio con respecto al hombre, que es la base de toda acción trasformadora, le cuenta a Horacio que ha ideado un plan, la representación teatral, en la que « hay una escena de cierto parecido con las circunstancias que te conté de la muerte de mi padre ». Y le pide que observe a su « tío con toda la penetración de tu alma. Si su oculto crimen no aparece al descubierto en determinado pasaje de la obra ; es que era un espíritu infernal lo que vimos, y todas mis cavilaciones más negras que las de Vulcano ».

¿Plantearía así las cosas un simple egocentrista?. Lo que sucede es que es evidente que la teoría heliocéntrica de Copérnico, ha influido en el espíritu de la época de Shakespeare. ¡El sol, centro del Universo y el hombre, reflejo de este sol, se transforma a sí mismo en el centro de su universo. ¡La simple teoría heliocéntrica no basta para explicar el carácter del personaje Hamlet : Andaríamos por las nubes si admitiésemos esto. El teatro era en la época de Shakespeare un algo más avanzado que la ciencia. La actualidad de Hamlet en el siglo XX es tan evidente, que se parece este personaje a los jóvenes más inquietos revolucionariamente de este siglo, en cambio, la teoría de Copérnico ha sido superada. Si Hamlet fuese un simple egocéntrico, no habría penetrado los conceptos de la relatividad « nada hay bueno ni malo si el pensamiento no lo hace tal ».

El que « la piel », la epidermis de Hamlet reaccione contra los ataques de que es objeto y se defienda, a veces, con gran violencia, le sucede porque es sensible, es un ser vivo, pero también en cierto grado por obligación de ser un ser vivo. Hamlet es un dirigente político, casi en contra de su deseo de serlo, pero no va al extremo de que se niegue a dirigir una lucha que sus convicciones le llevan a dirigir. No es un personaje pasivo y contemplativo. Su retardo en actuar no existe. No es verdad lo que dice Goethe, que según él lo caracteriza : « Una acción grande en un alma que para la acción no ha nacido ». Lo que pasa es que Hamlet vive a través de toda la obra en un activo proceso de adoctrinamiento, de experimentación para construir las bases de su propia teoría y este proceso de experimentación es la característica de su acción, pero a la vez es su combate.

El conocimiento que « lo maravilloso le comunica no puede ser argumento suficiente para esa acción « heroica » que le exige Goethe, el no quiere ser un criminal por el simple mandato de un fantasma. La acción de Hamlet es intensa pero no es tiránica, militar, individualista ni egocéntrica. La acción de Hamlet va dirigida a responderse preguntas, a obrar en una forma distinta a la que desearía el fantasma, el duda del fantasma mismo, pero esta su duda no es motivo para negar el deseo de comprobar si lo que le dijo es o no verdad.

La duda es un forma de lucha y de acción. Si la verdad maravillosa es realmente verdadera, ¡esto es admirable ! Si la maravilla de una manzana cayendo de un árbol le puede probar a Newton la teoría de la gravitación universal, quiere decir que lo experimental puede conducir a la verdad. Hamlet se desespera en los momentos en que no puede poner a funcionar su duda, pero esta duda no incomoda tanto al fantasma como incomoda a Claudio. El hacerse el loco, para Hamlet es su arma secreta, con esta arma secreta descubre a los espías y el descubrirlos le va dando más pruebas contra el único que puede temer la verdad, que es Claudio. El fantasma no puede temer a la investigación de la verdad, por que la verdad misma es la que a él lo impulsa a su hijo a la venganza contra quién oculta y tergiversa la verdad, para « los oídos de Dinamarca ».

Otra de las armas secretas de Hamlet, va a comenzar a desplegar sus recursos experimentales, porque va a empezar a realizarse la representación teatral. Se oye una marcha danesa, suenan trompetas, entran el rey, la reina, Ofelia, Polonio, Rosencrantz, Guildestern y el séquito real con guardias y antorchas.

Hamlet se pasea haciendo una especie de rueda, chequeando la presencia de todos, va a utilizar la ágil esgrima verbal que lo caracteriza. Al rey le contesta al saludo que este le ha hecho : Estoy « perfectamente, señor. Me mantengo del aire como el camaleón. Engordo de esperanzas. No podéis vos cebar capones así ».

REY.- Nada tengo que ver con esa respuesta, Hamlet ; no son mías esas palabras.

HAMLET.- No, ni mías ya ».

A polonio le pregunta si es verdad que representó una vez en la universidad burlándose de los poetas salidos de la universidad, como si fueran unos clowns como Polonio.

Aprovecha, la respuesta en que Polonio le dice que hacía de Julio Cesar y que Bruto lo asesinaba en el Capitolio, para regalarle esta flor :

« ¡Fue cosa de Bruto matar un ternero tan capital ! ».

A Rosencrantz le interroga por los actores. La reina lo invita a que se siente a su lado pero él prefiere acercarse a Ofelia pues es « un imán más atractivo ». Polonio que está alerta para probar su teoría, rápido subraya : « Habéis notado eso » A Ofelia le propone sentarse en su falda y ella le responde :

« OFELIA.- No señor.

HAMLET.- Quiero decir, reposar la cabeza en vuestra falda.

OFELIA.- Si señor.

HAMLET.- ¿Pensáis que quería decir alguna cosa fea?

OFELIA.- No pienso nada señor.

HAMLET.- ¡Linda idea la de reposar entre las piernas de una doncella !

OFELIA.- ¿Qué decís señor?

HAMLET.- Nada.

OFELIA.- Estáis alegre señor.

HAMLET.- ¿Quien yo?

OFELIA.- Si señor.

HAMLET.- ¡OH cielos ! ¿qué ha de hacer uno sino estar alegre? « Y si no, mirad que aire más risueño, tiene mi madre, y mi padre hace dos horas que murió ».

Este es un ejemplo admirable de la habilidad con que Shakespeare maneja el diálogo, pero en este caso Hamlet ha descubierto algo muy importante : utilizará a Ofelia para zaherir en la forma más violenta y directa posible al rey y a la reina. Ha visto por la respuesta del rey que éste, malhumorado, está dispuesto a rechazar la polémica. Un flirteo con Ofelia, de risueñas intenciones sexuales, le permitirá a Hamlet no tomar en cuenta el deseo de no discutir del rey, además ahora Hamlet, tiene un formidable arsenal de frases agresivas de las que en el primer acto no se podía servir.

Empieza la representación teatral. Quizás por lo que va a ocurrir involuntariamente, recordamos, la aventura de Don Quijote que salió de sus casillas, mirando el retablillo de maese. Pedro y se puso a dar mandobles a los muñecos de mazapán que perseguían a Gaiferos y su esposa Melisenda …. ¿Irá pasar algo parecido?. ¿Saldrá rey de sus casillas?.

Empieza la representación teatral admirable maravilla de poesía dramática : hacer teatro dentro del teatro. Primero con un mimo. Ese halo sin palabras de las acciones. Una reina y un rey muy amorosos, después de cambiar algunas caricias el rey se duerme, la reina se va. Sale otro personaje le echa en el oído del rey una sustancia ; a consecuencia de esto, el rey muere. Se va el personaje que mató al rey, la reina vuelve y se muestra adolorida pero el que echó el líquido en el oído viene nuevamente ahora acompañado por dos que se llevan al rey muerto mientras el envenenador se muestra muy amoroso con la reina, ella lo rechaza, pero al fin cede ; se echa en sus brazos.

En este « espejo » se podía haber visto Claudio sobre todo que cuando Ofelia le pregunta a Hamlet, « qué significa esto señor » él le contesta : «¡Oh !una leve fechoría lo que en términos vulgares se llama un crimen “, pero Shakespeare quiso hacer otro espejo más por que así marcaba y definía obsesivamente el carácter del suceso : envenenar por ambición de poder… seducir a la reina… envenenar por ambición de poder…seducir a la reina…

Recurso de resonancia infinita, repetir como en un eco la música de los movimientos, la vibración repitiendo, actores, mirando actuar a actores que ya han actuado sin decirse nada y diciéndolo todo, el público mirando a los actores que están mirando actuar a actores, eco de los distintos ámbitos, creando sonidos nuevos por la superposición de sonidos de un tiempo pasado que se hace presente, como si en una caja se encerrase otra y otra y otra. Todas son cajas de sorpresas y de música a la vez ; frases largas, cortas, chispeantes.

El diálogo de los actores que representan el asesinato de Gonzago muerto por su primo Luciano, la mujer de Gonzago se llama Bautista, el hecho ocurrió en Viena. La mujer de Gonzago jura amor una y mil veces a su marido. Hamlet pregunta a su madre como le parece la pieza la madre contesta que la dama promete demasiado, Hamlet afirma que cumplirá.

La representación sigue, el rey pregunta si se ha enterado Hamlet del argumento ¿No hay nada ofensivo?. « Veneno en broma » dice Hamlet « pero nada ofensivo », « sube y sube la tensión » ¿Cómo se titula la obra? » … La ratonera. ¿Qué como se entiende esto? pues en sentido figurado. Este drama representa un asesinato cometido en Viena. El duque se llama Gonzago y su mujer Bautista. Ahora lo veréis. ¡Es un enredo diabólico ! pero ¿qué importa? « A vuestra majestad y a nosotros, que tenemos inocente el alma, no puede afectarnos ». “Coceé el rocín lleno de mataduras » entra Luciano, sobrino del rey, Ofelia opina que Hamlet podía hacer de coro, pero Hamlet : « podía hacer de interprete, entre vos y vuestro amante ; con solo que viera como se mueven los titéres », « Hamlet grita a Luciano » : Deja esas muecas condenado y principia de una vez, : « el cuervo graznador reclama venganza ». Luciano habla del negro designio, de la mano pronta del tosigo : « violenta mixtura de venenosas plantas cogidas a media noche tres veces infecta con terribles virtudes mágicas, propicia la hora, cómplice la ocasión y sin testigos ».

Hamlet mira al rey atentamente, el rey mira jadeante la representación, Hamlet lo sigue en el jadeo, lo controla en el más pequeño movimiento goza el deleite del decir : « ¡Le envenenan en el jardín para quitarle la corona ! ¡y se llama Gonzago, la historia es verdadera y corre escrita en correcto italiano ! ahora veréis como la esposa de Gonzago se enamora del asesino ». Pero : ¡revientan todas las cajas de sorpresas ! ¡se detiene violentamente la acción ! ¡el rey se levanta no puede aguantar más !. Ofelia comenta : « el rey se levanta » « ¿qué le asusta el fuego fatuo? » “… el corazón le funciona como un loco caballo desbocado », “¿cómo os sentís señor?” pregunta la reina, el rey está como ciego : ¡no ve nada !

Rey.- “traed luz ¡salgamos todos. Luz, luces ….. luces ….. !”.

Solo se quedan Hamlet y Horacio. Hamlet canta, nunca una canción será más hermosa, diga lo que esta diga, pero la canción dice mucho; es melancólica como un reguero de fuego corriendo lento.
« Dejad que huya gimiendo el ciervo herido.

Y el corzo siga retozando.

Cuando uno vela el otro está dormido.

Y de este modo el mundo va marchando.

Con unas rosas de Provenza, y un sombrero de plumas y unos zapatos acuchillados ».

“Si la suerte se tratase a la baqueta ¿no te parece Horacio que podría procurarme un puesto en una compañía de cómicos?”. Están alegres los dos. La representación teatral ha sido un recurso extraordinario. “¡ Ah mi buen Horacio !. ¡ Mil libras apuesto ahora por la palabra del espectro ! ¿advertiste? « perfectamente señor». « ¿al tratarse del envenenamiento? » « muy bien lo noté » :- ¡Ah já ! venga música. « Hamlet está alegre ». El rey no ha llegado a confesar su crimen pero se ha delatado. Tiene mataduras en el lomo del espíritu mataduras que le atraviesan todo el cuerpo y la conciencia: Está herido, « dejad que huya herido, herido, herido». “Que en tanto Hamlet cante :” « el corso ileso, siga retozando ». Ahora vienen Guildestern y Rosencrantz :

“Guildestern : me permites que diga una palabra.

El ciervo ileso .- y toda una historia caballero.

« El rey señor … »

« muy bien ¿qué le sucede? »

« se ha retirado a su aposento muy destemplado ».

« ¿Por la bebida ? »

« No señor ;! por la cólera ! »

« hubieras dado muestras de mayor sensatez yendo a contárselo a su médico pues si yo me encargara de su purga, pudiera acrecentársele la cólera. »

Diálogo triunfante el de Hamlet, ¡el ciervo herido, necesita una purga de su médico, ¿una purga para su alma culpable?. Guildestern quiere decirle a Hamlet que su madre lo espera pero el juega burlándose con toda fuerza. Rosencrants cree salir en auxilio de Guildestern.

« Vuestra conducta ha sobrecogido de asombro y estupor a la reina »

« ¡OH hijo portentoso, que así pueda asombrar a una madre !. ».

Enseguida, con la mayor torpeza en el momento más inoportuno, empiezan estos jovenzuelos, polizontes a querer preguntar, ¿cuál es la causa de la perturbación de Hamlet?

¡Llamar perturbación a algo tan admirable como lo que ha hecho Hamlet con la representación teatral y después con ese diálogo de extraordinaria riqueza y habilidad, solo puede caber en una mente agresiva, burdamente oficialista … !

Si ellos son inoportunos, en cambio son muy oportunos los actores trayendo instrumentos musicales, bellas flautas como largas gargantas de corzos. Es acá dónde Hamlet aprovecha esta situación para hacer una hermosa parábola : toma una de las flautas y se la da a Guildestern pidiendo que la toque, pero Guildestern « ignora el arte !». Ahora Hamlet le va a dar una lección : Si a una flauta que es un pequeño instrumento capaz de sonidos encantadores no puede hacer vibrar? como pues se imagina que lo puede hacer cantar a él que tiene un cerebro un tanto más perfecto que una flauta y que no se lo podría sustituir con todas las flautas mágicas, ¿quién le ha enseñado a Guildestern a creer que el espíritu de Hamlet es algo que se puede catar sin tener la menor sensibilidad ; si ni siquiera la sensibilidad artística tiene? ¡he aquí una opinión muy dura de parte de Hamlet ! : ¡a los espías les falta o se les embota un algo que es como un delicado y maravilloso órgano. La sensibilidad. ¡Para completar el trío viene Polonio a quien Hamlet transforma muy fácilmente en un payaso, y así, vamos asistir, a una breve función de circo. Le dice Hamlet a Polonio : « Dios os bendiga, señor », responde éste:

“POLONIO.- Señor la reina quisiera hablaros inmediatamente.

HAMLET.- ¿Veis aquella nube cuya forma es muy semejante a un camello?

POLONIO.- Por la Misa que parece un camello, realmente.

HAMLET.- Yo creo que parece una comadreja.

POLONIO.- Tiene el dorso de una comadreja.

HAMLET.- O de una ballena.

POLONIO.- Exacto : de una ballena.

HAMLET.- Pues al punto voy a ver a mi madre (aparte) me van a volver loco de veras y hasta el punto de estallar (alto) iré luego.

POLONIO.- Así voy a decírselo. »

Se van todos.

Se queda Hamlet sólo, es la hora maravillosa en la que los fantasmas dan vuelta a las llaves de las cerraduras de sus tumbas, el podría beber sangre caliente, las mandíbulas de la noche son de mármol. Corriendo el alma de Hamlet por campos y ciudades con un puñal rasgando los vidrios, volando entre las luciérnagas …… Pero él, de cuerpo entero está sin embargo de pie; podría ejecutar tales horrores que al contemplarlos de día se estremecería el mundo, se paralizaría la vida. En este quinto monólogo, el más poético de todos, Hamlet hurga las gavetas del misterio y encuentra bailando a Baco, es decir, a Dionisio, pero este Baco no bebe vino, sino sombras y sangre y sin que se de cuenta Hamlet Dionisio se ha metido dentro de su alma, echando a Apolo que antes la ocupaba.

Los ojos de Hamlet no observan, echan chispas, su respiración absorbe bocanadas de azufre, “¡Es la hora de los hechizos nocturnos, cuando bostezan las tumbas y el mismo infierno exhala su soplo pestilente sobre el mundo ». Buitres y búhos del tamaño, de moscardones graznan volando alrededor de su cabeza. Va ir a ver a su madre, se mira la sombra y sus manos parecen que en vez de ser manos fuesen unos vampiros gritando misteriosamente, se tiene miedo a si mismo : « ¡Calma ! …. Veré a mi madre. ¡OH corazón mío, no pierdas tu naturaleza ! ¡Que el alma de Nerón no halle cabida en este firme pecho ! …

« No usaré del puñal, aunque puñales serán para ellos mis palabras ».

Ni un grillo está cantando.

El ciervo herido todavía no puede reponerse, debe estar en alguna parte, evidentemente, no tan lejos de ahí está Claudio caminando con Rosencrantz y Guildestern. El rey está alarmado, pálido, pero ya se ha puesto a la defensiva : « ¡Sería descuido de él dejar por más tiempo, rienda suelta a la que, está interesado, en llamar : « locura de Hamlet »…. Recomienda a Ronsencrantz y Guildestern que apresuradamente preparen el viaje, que partirán lo más pronto con Hamlet a Inglaterra, Guildestern dice que dispondrán velozmente la marcha que es urgente velar por la seguridad de tantos seres …. De la que depende la vida del rey. Rosencrantz que es el teórico del programa político del partido del rey aprovecha la ocasión para echar su panegírico ¡Formidable panegírico del que después se copiaran todas los adulones de tiranos. ¡A través de estas palabras, Shakespeare parece un Goya o un Daumier caricaturizando al ensalzador que es Ronsencrantz.

« Si un simple particular está obligado a defender su vida con toda la fuerza y vigor de su talento, mucho más lo estará aquel en cuyo bienestar estriba y descansa la existencia de multitudes. Cuando sucumbe el monarca, la majestad real no muere sola, sino que, como un vértice, arrastra consigo cuanto lo rodea ; es como una formidable rueda, fija en la cumbre de una altísima montaña y a cuyos enormes rayos están sujetas y adheridas diez mil piezas menores, que al derrumbarse, arrastra consigo todos los débiles adminículos que como su séquito mezquino lo acompañan en su impetuosa ruina. Nunca exhaló el rey a solas un suspiro sin que gima con él la nación entera ».

El rey mismo a pesar de lo mucho que le gustan los elogios laudatorios, encuentra este discurso falso y empalagoso y le aburre, cortando la conversación : « Por favor, aprestaos para este precipitado viaje » …. Salen y viene Polonio, el que siempre está vigilando a Hamlet y le dice al rey que el príncipe se dirige al cuarto de su madre, que él oirá la conversación y que ha aleccionado a la reina para que lo riña con firmeza y lo someta a un interrogatorio, y que en fin, después irá donde el rey a contarle todo lo que él escuche. Y que… y que… y que… Polonio conversador de tonterías habla y habla cuidándose de doblar la rodilla, dobla el ala del sombrero, dobla la nariz, dobla el alma, dobla la cintura, dobla el alma y Claudio la agradece. Polonio deja solo al rey, es la primera vez que nosotros, espectadores, vemos solo al rey. Estaba él siempre ocupado con las caricias de la reina, torturando con ellas al pobre fantasma en todos los rincones. Hamlet en cambio nos ha dicho cinco monólogos. Hurgando, en la sombra de nuestra mirada, alguna respuesta a sus preguntas.

El monólogo, es como pintar un cuadro o escribir un poema, es decir : Revelar el alarido fantasmal del uno, del yo, que le está gritando en las entrañas.

Hamlet tiene su propio fantasma, que no es propiamente él porque es el fantasma de su padre. ¿Pero Claudio? ¡OH asombro ! la representación teatral ha removido el fantasma que para él no será nunca visible, porque es el mismo fantasma que el de Hamlet. Esas generosidades, como la visibilidad, las otorga el fantasma sólo a su hijo. Sin que Claudio pueda verlo, el fantasma, le ha agarrado el corazón y se lo aprieta, se lo estruja con más energía que con la que él « besuquea » a la reina. Cuando le dice Gracias a Polonio y cuando éste, se despide no es sólo por los favores que está haciendo este genuflexo ; no le está agradeciendo tanto su comedimiento, sino le agradece el que pueda estar solo. ¡Necesita respirar por la herida : Entregarnos su subconsciente, el alma de un asesino está en nuestra almas, oigámoslo :

« ¡OH atroz es mi delito ! !Su corrompido hedor llega hasta el cielo ! ¡Sobre él pesa la más antigua de las maldiciones : la del fraticidio ! No puedo orar, aunque la inclinación sea en mi tan fuerte como la voluntad. La fuerza de mi propósito cede a la mayor fuerza del crimen, y como hombre ligado a dos tareas quédome perplejo sin saber por donde empezar y a entreambas desatiendo. Pero aunque esta maldita mano se hubiera hinchado con sangre fraternal “ ¿ no habría bastante lluvia en el clemente cielo para lavarla hasta dejarla limpia como la nieve? ¿para qué sirve la misericordia si no es para afrontar el rostro del crimen. ¿Y qué hay en la oración sino es la doble virtud de precavernos para no caer y de hacernos perdonar cuando caemos? Alcemos pues la vista al cielo ; mi crimen se ha consumado ya. Pero ¡Ay ! ¿Qué forma de oración podrá valerme en este trance? « Perdóname el horrendo asesinato que cometí » no, no puede ser, puesto que sigo aún en posesión de todo aquello por lo cual cometí el crimen : La corona objeto de mi ambición, y mi esposa la reina. ¿Puede uno lograr perdón reteniendo los frutos del delito ? En las corrompidas corrientes de este mundo la dorada mano del crimen puede torcer la ley, y a menudo se ha visto el lucro infame sobornar la justicia. Pero no sucede así allá arriba. Allí no valen subterfugios ; allí la acción se muestra tal cual es, y nosotros mismos nos vemos obligados a reconocer sin rebozo nuestras culpas, precisamente cara a cara con ellas. ¿Qué hacer pues, qué recurso me queda? Probemos lo que puede el arrepentimiento, ¿qué no podrá? Y sin embargo, qué podrá cuando uno no puede arrepentirse !OH ! miserable condición la mía ! ¡OH corazón negro como la muerte ! ¡OH alma mía cogida como un pájaro en la liga, cuando mas pugnas por librarte más te prendes ! ¡OH, ángeles del cielo, socorredme ! !OH rodillas rígidas, doblegaos ! ¡Y tu corazón duro, ablanda tus fibras de acero como los nervios de un recién nacido !. Todo puede remediarse (Retrocede y se arrodilla).

En este momento entra Hamlet, es el Hamlet fulgurante, lleno de la más enardecida exaltación, el Hamlet con el alma de Dionisio bailando como una hermosa llama de fuego dentro de sus venas. Saca su puñal y va a matar a Claudio, pero Apolo da un empujón a Dionisio y lo saca del alma de Hamlet. Hamlet se detiene, detiene el puñal que iba a matar a Claudio. No es el momento : Claudio está orando y así : no cumple su venganza, ¡mientras purifica su alma !. Claudio mató a su padre « en medio del sueño » « en la grosera hartura del hinchado pan ». Matarlo ahora, cuando está arrodillado, sería hacerle un bien.

He aquí uno de los momentos más impresionantes de la obra.

He copiado exprofesamente las palabras de Claudio, antes de que entre Hamlet, antes de que Claudio se arrodille, pues no sería necesario ser católico, ni cristiano, ni religioso en general para que, después de esa angustiosa confesión no sintiésemos molestia con Hamlet por que este lo hubiese matado. Ni siquiera es necesario ser un humanitario para esta reacción, lo que nos habría ocurrido es que realmente nosotros nos habríamos sentido disgustados con Hamlet por varias razones : la primera porque a pesar de que Claudio se nos ha confesado culpable a nosotros, no lo ha hecho ante Hamlet ni ante nadie más que ante nosotros que, no se lo hemos contado a Hamlet porque no hemos tenido tiempo para ello. Los espectadores somos los únicos que sabemos la verdad.

Hamlet personaje no sabe lo que nos ha dicho Claudio, tiene pruebas, admirables ; una, la versión del fantasma, dos, el que Claudio lo hace espiar y tres que en la representación teatral no pudo soportar el ver la escena hablada y actuada del envenenamiento, pero una confesión clara y tácita, no la ha hecho. Nosotros espectadores ¿no nos sentiríamos defraudados de ver que un personaje como Hamlet de tantas posibilidades, de tanta imaginación no nos llevase hasta el momento en que Claudio tenga que confesarle ahí mismo, totalmente el crimen, que sea el mismo, Claudio, el que se declare culpable gracias a los recursos que utilice Hamlet? Y ¿qué sería de los otros personajes? ¿Nos contentaríamos con una pintura incompleta de todos ellos? En este momento es incompleta la imagen de Ofelia, de la reina, de Laertes, de Horacio, de Guildestern, de Rosencrantz y sobre todo de Hamlet. ¿Nos bastaría este esquema incompleto?.

Hamlet podía tener la iniciativa de esconderse y esperar a que Claudio deje de orar para matarlo. Pero Hamlet está demasiado ocupado, distraído o preocupado con el llamado que le ha hecho su madre para poder demorarse vigilando a Claudio. Además, si lo mata ahora nosotros nos haremos demasiadas preguntas que están sin responder, ¿qué sucede con los personajes, cómo se habrían desarrollado los caracteres. Por ejemplo sabrá Hamlet si el mismo Claudio se ha arrepentido o no, qué puede hacer si se arrepiente de su crimen y, una vez muerto Claudio no sabremos las cosas que aun puede hacer este personaje.

Además ¿sabemos realmente si Claudio tiene otras causas que lo llevaron a realizar el crimen o si solo lo hizo, como suponemos, por quitarle el poder a Hamlet – padre? Pero además de esa, ¿no habrá otra razón que aun no conocemos? Quien no haya visto la obra no se puede adelantar al argumento. El mismo Hamlet, sabe todo lo que puede saber de Claudio. ¡No hay que olvidar que Hamlet tiene las más altas dotes humanas como las posee Horacio y no puede ser un criminal que injustamente condene a Claudio sin suficientes antecedentes. Otra cosa sería si él, solo por ambición, como dicen los espías, quisiese asesinar a su tío.

Pero hay otro problema aun y es el siguiente : más de una persona desearía que Claudio no se arrepienta, no diga ese monólogo tan conmovedor. Eso no lo hace jamás Shakespeare pues él lleva a sus personajes a que den de sí todo lo que tienen. Todo, todo, no deben guardar nada, todo lo han de decir de sí mismos, todo lo que puedan hacer lo harán. En el caso, de Claudio, nosotros espectadores, nos dimos cuenta, de que éste no habló a solas nunca con nosotros, quizás estábamos agradecidos con Shakespeare porque nos evitaba hablar con un asesino. Pero después de que lo hemos oído, desearíamos escurrirnos por los pasadizos del palacio, querríamos ver la herida y Shakespeare nos va a hacer la mala pasada de llevarnos al lugar donde está Claudio. Shakespeare es generoso, más generoso que todos sus personajes : por eso, por su generosidad nos regaló el inmenso tesoro de toda su obra y por ello no puede dejar insatisfecha nuestra curiosidad, es el castillo de Elsinor donde nos transporta.

¿Queríamos ver al siervo herido? Aquí está, nos dice Shakespeare, véanlo : No ha dejado de ser hombre a pesar de que tiene herida de ciervo y la herida no es en el costado es en la conciencia y está sangrando, ¿quién ha dicho que el criminal no se ve las manos, si las manos fueron instrumentos con que se ejecutó el crimen? ¿Qué criminal se corta las manos? ¡Esas manos con que acaricia a la reina, esas manos con que empuña el cetro del poder. La sabiduría poética y humana de Shakespeare que tiene una actitud dialéctica quiere enfrentarse con sus propias contradicciones. Desea ver si el alma humana puede en las peores circunstancia transformarse. El asesino, soporta las manchas de sangre sin sangre de su crimen. Lady Macbeth, en una tragedia posterior al Hamlet, enloquecerá por culpa de esas manchas en sus manos.

Shakespeare no quiere únicamente a los hombres buenos de sus obras, también ama a los malos y quiere perdonarlos aunque se resistan a arrepentirse y ama también a los fantasmas en cada uno de ellos. Shakespeare es el autor, sabe admitir los deseos de sus personajes, conoce bien y camina con los fantasmas, sabe escucharlos y traducir sus deseos. ¡A veces los demonios ansían transformarse en ángeles y los ángeles, repentinamente adquieren y poseen necesidades urgentes e inaplazables de transformarse en demonios. ¡No será Shakespeare quien se los impida !

Amar a una humanidad purificada, unilateral, de santos sin el demonio adentro no es amar a la humanidad. Eso esta bien para los puritanos. Pero Shakespeare no podía entusiasmarse con el espíritu sectario de sus perseguidores, de los perseguidores del teatro, de los que tenían una orden de prisión contra Marlowe por ateo, que había ido a la cárcel – ¡si no lo mataban ! -pero no por ateo, si no por ser hombre de teatro, por ser un artista, un creador alegre y dionisiaco que era casi tanto como ser ateo y había que cuidarse como se cuidaba Shakespeare.

No es moral lo que nos quiere enseñar Shakespeare, en realidad no nos quiere enseñar nada, le basta con destapar los sepulcros y poner a bailar el asombroso universo fantasmal de los seres humanos. Y Claudio, tiene también su fantasma invisible para él, por desgracia para él, y lo extraño, es que su fantasma, es el mismo fantasma de Hamlet. Un solo fantasma para varias personas, por que también es el fantasma de la reina, de Horacio y de todos los daneses, sea que unos lo vean y otros no. El fantasma es como la bandera de Dinamarca o más bien de Inglaterra, porque Inglaterra está disfrazada de Dinamarca. A diferencia del de Hamlet el fantasma de Claudio, a pesar de ser el mismo, es concupiscente y le deleita la más crasa promiscuidad. La tragedia, su olor y sabor es la lucha táctil, con ojos, narices, sexo, carne y vida de estás dos formas de un solo fantasma actuando en diferentes cuerpos.

Siempre Hamlet ha caminado seguido por Dionisos, y por Apolo, instalándose a veces uno dentro de él y expulsando al otro y en otros momentos recobrando dentro de él, este otro, el puesto, que aquel le había quitado. Y no queremos decir que se trata del ángel y el diablo, porque sería suponer que Dionisos es el diablo cuando Apolo podría ser tan diablo como Dionisos y viceversa, es que Shakespeare está más cerca a Grecia que al Cristianismo y esto, se lo debemos al Renacimiento, y a esa crisis de la Iglesia que fue : ¡Una gran Revolución que se llamó la Reforma ! Mientras conversamos de estos asuntos, la reina y Polonio han llegado a la habitación de la reina, Polonio se oculta detrás de un tapiz mientras que por otro corredor avanzó Hamlet que llama desde la puerta : ¡Madre !, ¡Madre !, ¡Madre !. Rápidamente da una ágil patada Dionisos y echa a Apolo del alma de Hamlet, pero Apolo empieza una especie de lucha libre con su contendor y a momentos, Apolo se vuelve Dionisos y Dionisos Apolo, esta lucha se refleja en el diálogo, ágil, con la reina.

La reina empieza con la ofensiva, quiere desconcertar a Hamlet, hacerle dudar de que el fantasma es padre de Hamlet, hacerle creer que su padre el Claudio.

REINA .- : Hamlet tenéis muy ofendido a tu padre.

HAMLET .- : Madre tenéis muy ofendido a mi padre.

REINA .- :Vaya, vaya, estás respondiendo con lengua insensata.

HAMLET .- : « Toma, toma, estáis preguntando con lengua procaz ».

La reina ha tenido la desvergüenza de querer atribuir, una gran antigüedad, a sus amores con Claudio, su intención era querer mentirle a Hamlet y asegurarle que quién lo engendró no fue el rey muerto, Hamlet padre. Pero Hamlet sabe más de lo que sospecha la reina, si el fuese hijo de su tío, el fantasma no le había dicho : « Soy el alma de tu padre », hubiera preferido decirle « Soy el alma de tu tío al que asesinó tu padre ».

Deformada por la mentira, por el cinismo de Claudio, con una mente prostituida por los vicios del poder, la reina quiere insistir en esta descarada treta e inicia de nuevo la ofensiva, llena de insolencia autoritaria :

REINA .- ¿Has olvidado quién soy?

HAMLET.- ¡No, por la cruz bendita…! Sois la reina, la esposa del hermano de vuestro anterior marido, y – ¡Ojalá no fuera así ! – Sois mi madre.

REINA.- (levantándose) – Pues bien; «voy a mandarte algunos que sepan entenderse contigo». La reina quiere irse para enviar a otro, Polonio o quizás a quién, que esté dispuesto a contarle el cuento a Hamlet de que Claudio es su padre. Pero Hamlet que conoce bien las armas del enemigo introducidas dentro del espíritu de su madre, no la deja partir y, le dice, que no se moverá ni saldrá antes de que él, le haya puesto ante un espejo, donde se vea ella en lo más intimo de su ser.

Shakespeare y la reina temen que Polonio conozca algunas verdades y, la reina con la esperanza de que el viejo salga rápido y la ayude a salir del paso y a seguir la intriga que acaba ella de urdir, no ha tenido tiempo, de pensar que, Hamlet podría matarlo confundiéndolo con el rey, además, la reina misma tiene miedo verdadero de que Hamlet la mate, quizás haya visto la reina la tragedia Electra, donde Orestes mata a Clitemnestra, su madre y así pues, Gertrudis, grita :

« -¿Qué intentas? ¿quieres matarme? ¡OH ! ¡Socorro ! ¡socorro ! ¡socorro ! ».

Pero Polonio, payaso sin querer serlo, payaso por senectud, aun ante el peligro, en vez de salir desde detrás del tapiz, repite lo que dice la reina : « ¿Qué pasa? ¡Oh ! ¡Socorro ! ¡Socorro ! ¡Socorro ! »

Hamlet, desenvaina su espada ¿Que es eso? ¿un ratón ? (Tira una estocada a través del tapiz) Muerto ! ¡Un ducado a que está muerto !

-(Detrás del tapiz) – ¡Oh ! Me han muerto !

Ni sus últimas palabras han dejado de ser de payaso, ¡Payaso a pesar suyo !

Si además de los espectadores toda esta escena la estaba viendo el fantasma debe haber sentido en toda la primera parte el deleite de un espectador que mirase una ágil partida de ajedrez humana con fichas vivas y, quizás, con lo abstraído que estaba, mirando el juego, se distrajo y no pudo impedir que Hamlet mate a Polonio, pero puede ser también que, sin pensar en las complicaciones, que le va a traer esta muerte a su hijo, se haya alegrado del castigo que recibió Polonio por ser entrometido espía. Otra probabilidad hay y es que el fantasma sea un poco mas cegatón que otros fantasmas que no ven a través de los tapices y que haya creído que quien estaba ahí era Claudio ; esto mismo creyó Hamlet sobre todo cuando la reina le dice :

« – ¡Oh, que acción más loca y criminal ! –

– ¡Criminal ! ¡Casi tan horrible, buena madre, como matar un rey y casarse luego con su hermano.

– ¡Matar a un rey ! »

Estas palabras hacen pensar que la reina no sabe la verdad, que ignora la forma en que fue asesinado el rey Hamlet y son la clave característica del personaje que es la reina. Ella no ha tenido necesidad de una confesión como la de Claudio. Este diálogo de Hamlet con su madre equivale a la oración que, frustrada no le subía a Claudio a los cielos, pero que, le sirvió, en la tierra, para librarlo de la muerte.

Hamlet levanta el tapiz y descubre el cadáver de Polonio al que le dice : « Y tú miserable, temerario, entrometido, bobo, ¡Adios ! Te había tomado por alguien más elevado ; sufre por tu suerte. Ya ves como tiene sus riesgos el ser demasiado oficioso ! Pero Shakespeare ha creado para Hamlet, una situación inesperada. Desde luego, Shakespeare hace morir a Polonio porque, desde ahora más lo necesita como personaje muerto que como vivo.

Tras el tapiz queda Polonio porque Hamlet va a retorcer el corazón de su madre para ver, « Si, el hábito del mal no lo ha acorazado de tal modo que se halle a prueba de sentimiento ».

La reina… es ahora Shakespeare el que subraya : No sabe la verdad acerca del crimen, de otro modo también ella hubiese reaccionado como reaccionó Claudio frente a la representación de la escena del veneno en el asesinato de Gonzago. He aquí el subrayado de Shakespeare :

« -Pero ¿Qué he hecho yo para que así te atrevas a soltar la lengua y con tal aspereza me insultes?

Estas palabras obligan a Hamlet a no acusarle del crimen directamente pero sí del incesto.

Pero entonces aparece un problema nuevo, que se relaciona con la súplica, el ruego que hizo Claudio al cielo, a la misericordia, para ser perdonado. Esta súplica no dejará nunca de estremecer y no por que despierte los conceptos de caridad cristiana o de cualquier caridad posible, sino porque ella encierra el viejo enigma de Abel, el enigma de la inferioridad. La reina, es decir la madre en sentido genérico, puesto que es la « Jefe femenino » de la familia, tiene instintos ¿De qué índole son?. Ella ama a Claudio ¿Por qué lo ama? Su amor no es a un forastero cualquiera, Claudio es miembro de la familia y no hay otra madre en toda la familia sino ella aunque no sea su madre, y sea la madre de Hamlet, era ella en cierto grado hermana y madre y él era tío y en cierto grado hermano de Hamlet, pero además de todo esto : ¿Esa maravilla del Universo, que es el hombre es solo Hamlet ? Por más que Claudio represente en este instante del drama a un incestuoso criminal ¿No es con respecto a la especia humana lo que el negativo de una fotografía que tiene partes claras para que en la fotografía salgan negras y partes negras para se copien blancas?.

Utilizando una terminología moderna, sin que esto signifique de mi parte, un abanderarse a las tendencias que crearon esta terminología, podríamos decir que Claudio es la expresión del complejo de inferioridad que quiere en un momento de su vida, transformarse en voluntad de poder. Dicho en otras términos más corrientes y populares es el caso de un pobre señor, el hermanito desgarbado y feo de la familia, a quién durante toda su vida lo fastidiaron despertándole envidia de su hermano mayor, más atrayente y mejor dotado por la naturaleza y que en cierto momento el hermanito ofendido, se cansa y mata a su hermano y para vilipendiarlo más, después de su muerte, se casa con la mujer de su hermano.

Shakespeare, nos muestra el caso de Ricardo III, personaje contra hecho que, necesita del poder como objeto de que el poder le sirva para compensar o tapar las anormalidades físicas, porque, además es frecuente que cuando el rey es cojo, la cojera se transforma en moda. Del mismo modo que ahora por un retrato de Claudo « pagan veinte, cuarenta, cincuenta y hasta cien ducados », los mismos « que se hubieran mofado de él » cuando estaba vivo el rey Hamlet, el padre del príncipe.

Tampoco hay que pensar que Hamlet padre era un impotente que no satisfacía sexualmente a Gertrudis, los elogios que el fantasma y Hamlet, hijo hacen de la belleza y fortaleza física del anterior rey de Dinamarca obedecen a la verdad. Claudio « la adúltera bestia », era un individuo insignificante al lado de su hermano que era « un adonis » al lado de « un fauno » no en vano le dice Hamlet-hijo a su madre « Mirad aquí este cuadro y este otro, representación en lienzo de los dos hermanos. Ved cuanta gracia reside en este rostro : los rizos de Apolo, la frente del mismo Júpiter, los ojos como de Marte, por su imperio y su amenaza ; un continente como el de Mercurio, el Mensajero, cuando acaba de posarse en la cima de un monte, que besa el cielo ; un conjunto de perfecciones ciertamente, donde no parece sino que todos los dioses quisieran poner su sello para ofrecer al mundo un prototipo de hombre. Este era vuestro esposo. Mirad ahora el que sigue. Ahí está vuestro marido, cual espiga atizonada, que – agosta – a su gallardo hermano. ¿Tenéis ojos?”.

Y aunque parezca curioso, la respuesta que dio la reina, actuando como actuó al aceptar el amor de Claudio y prestarse como instrumento para su consolidación en el poder, ¡es una respuesta increíble !: ¡Si, ella tenía ojos : tenía esos ojos maternales de la madre que quiere a su hijo más débil y más contrahecho antes que al fuerte. Ojos de amor al negativo fotográfico que define y realza la fotografía. En las películas de Chaplín no sólo las mujeres sino todos los seres humanos sienten más simpatía y cariño por el hombrecito que, por los hermosos galanes o los gigantones y es que, el hombrecito aunque les dé duro de algún modo, a los gigantones ; reivindica al burlase o al vencerlos ; para el débil : el derecho de igualdad para todos los seres humanos. Una vez Chaplín hace que el hombrecito se transforme en Caín, es un Monsieur Verdoux, pero es ¡para acusar a los negociantes con la vida que son los guerristas que hacen la guerra para hincharse de ganancias ! Claudio queda en la obra se Shakespeare, con su carácter de Caín para criticar los espantosos vicios que el poder puede originar cuando se llega a él a través del crimen, de la perfidia y de la traición.

Sin embargo la reina, no hace esta defensa de Claudio porque, defensas de este tipo no se hacen con palabras sino con actos y, entonces, surge un nuevo e inesperado aspecto del problema : Hamlet reclama para él, el amor de su madre y esto, sin decirle ni una sola palabra de cariño sino revelándose, con su lenguaje, más celoso y expresivo que el fantasma. Lo curioso es que, en todo lo que dice, por contrapartida, está la defensa de Claudio ; pues el amor que despierta el menoscabado es el amor ciego y sordo : « ¿Tenéis ojos? No me digáis que eso es amor, porque a vuestra edad aplaca la sangre sus ardores, volviéndose sumisa y obediente a la prudencia. ¿Y que prudencia descendería de éste a éste otro? algún sentido tendréis pues de no ser así, carecerías de movimiento ; pero, de seguro que ese espíritu está en vos paralizado, pues ni la misma locura padecería tal yerro, no el buen sentido se esclavizó nunca al delirio hasta tal extremo que no conservase suficiente discernimiento para apreciar semejante distinción. ¿Qué demonios fue, pues el que os burló en este juego de gallina ciega? La vista sin tacto, el tacto sin vista, el oído sin manos o sin ojos, el olfato puro y simple, la más insignificante parte de un solo y sano sentido hubiera bastado a impedir la estupidez ».

La reina le dice interrumpiéndolo una o dos veces:

REINA .- “ ¡ Oh Hamlet, no me digas más !. Me haces volver los ojos alma adentro y allí distingo tan negras y profundas manchas, que nunca podrán borrarse ! …

HAMLET.- Y todo no más que para vivir entre el hediondo sudor de un lecho infecto, encenegado en la corrupción, prodigando halagos y amorosos en una inmunda setíntina !.
REINA.- ¡ Oh basta, basta !. Esas palabras penetran como puñales en mis oídos. ¡ No más querido Hamlet !.

HAMLET.- Un asesino y malvado, un esclavo que no vale ni la centésima parte de vuestro primer esposo; un rey de farsa, un cortabolsas del reino y del poder, que hurtó de un anaquel la preciosa diadema y se la metió en el bolsillo.

REINA.- : ¡ Basta !

HAMLET.- : ¡Un rey de parches y remiendos !

En este momento entra el fantasma y, una de las razones por las que viene es porque parece que la violencia creciente del lenguaje le hizo pensar al fantasma que Hamlet podía matar a su madre, como Nerón … como Orestes. Pero además el fantasma, puede haber comprendido que Hamlet hijo, tiene tantos celos de Claudio como él y quizás enceguecido, si no la mata, podría poseerla como Edipo, aunque éste cohabitó con su madre, sin saber que Yocasta era su madre, pero en este caso la furia enceguecedora, la endiablada pasión, el ilimitado desenfreno de la violencia expresiva, lo dionisiaco, podría llevar a Hamlet, a un incesto peor aun, más grave que el anterior con Claudio y así, de ese modo si bien se ,vengaba de Claudio, en cambio, Hamlet ¡hubiera resultado traicionando al fantasma !. ¿Habría reventado como una bomba el inmaterial fantasma?

La presencia del fantasma crea una situación impresionantemente ilógica y maravillosa, Hamlet tiembla de pavor, cae de rodillas, está en trance, no tartamudea pero le tiemblan las piernas, y las mandíbulas al hablar, los ojos parecen salirse de sus órbitas, los cabellos están tiesos, parados y hablan con el fantasma cosas que resultan casi incoherentes para la reina : Por que la reina no ve no oye al fantasma ! …Y éste le exige a Hamlet que aguce su casi embotada resolución de venganza y después le hace observar que la reina esta asustada y que la calme, pero además le pide le hable para quitarle el susto: Sigue el fantasma por unos momentos y la reina, ha cambiado totalmente porque Hamlet, como espejo, le ha transmitido su conmoción y ahora, es incapaz de un diálogo precoz y descarado, las espinas del arrepentimiento la han transformado en un ser distinto.

La reina no ha visto al fantasma y éste, se ha ido…

« REINA.- : ¡Oh Hamlet, me has partido en dos el corazón !

HAMLET.- : Pues arrojad de él la peor parte y vivid más pura con la otra. ¡Buenas noches ! Pero no volváis al lecho con mi tío ; aparentad al menos cierta virtud si es que no la tenéis…

HAMLET.- : « Refrenaos esta noche ; eso hará algo más fácil la próxima abstinencia ». Todo lo cual, además de que neutralizará el poder de Claudio revela : amor hacia su madre. ¿Pero qué tipo de amor?, aquél de la ternura que ya lo dijimos antes, es, sin embargo la raíz del amor sexual, el primer impulso, su anticipo, pero que por eso mismo suele ser como la acumulación de fuerzas antes del salto.

Hamlet le ha quitado o por lo menos neutralizado la principal aliada con que Claudio contaba. Éste, es un nuevo aspecto, de esta apasionante lucha.

Hamlet va y vuelve, despidiéndose nuevamente, por una y otra vez, y se refiere, en una de esas veces, a Polonio :
« En cuanto a este caballero me arrepiento pero a Dios le plugo, para castigarme a mí con él y a él conmigo, que fuera yo el instrumento de su enojo… »

No se puede dejar de citar un hermosísimo fragmento de una riquísima violencia expresiva.

HAMLET.- : Una palabra más buena señora.

REINA.- : ¿Qué debo hacer?

HAMLET.- : – (Con ironía) Nada, por supuesto, de lo que os he dicho. Dejad que el cebado rey os atraiga nuevamente al lecho, os pellizque lascivo las mejillas, os llame su pichona, y que con un par de inmundos besos, o sobándoos la garganta con sus dedos malditos, os haga declarar que yo realmente no estoy loco ; sino loco por astucia. Bueno fuera que se lo contarais porque ¿Quién como no sea una reina hermosa, modesta y prudente, podría ocultar a ese sapo, a ese murciélago, a ese gato de brujas, tan preciosa confidencia? ¿Quién sería capaz de ello? No ; a despecho del buen sentido y de la discreción, abrid la cesta en el tejado y dejad que los pájaros echen a volar ; y luego como el mono del cuento, colocaos en la cesta para probar la experiencia y rompeos la nuca al caer.

REINA : Ten la seguridad de que si las palabras están hechas de aliento y el aliento de vida, no tengo yo vida ni aliento para contar a nadie lo que has dicho. »

(Como interrumpiendo), Hamlet, le dice a la reina : « Sabéis que tengo que partir a Inglaterra y debo ir » con mis dos compañeros de estudios de quienes me fío como de dos áspides, con aguijón, son portadores de ordenes. Están encargados de barrerme el camino y conducirme a la perdición ».

La imaginación rápida del príncipe empieza a jugar con las acciones y ahora hay que ver cómo se librará Hamlet de ésta situación, de este viaje, fraguado por Claudio :

« ¡Oh nada hay tan delicioso como ver en una misma línea chocar un ardid contra otro ardid… » ¡Estas palabras revelan que Hamlet, ya, ha planeado, para lo del viaje, su contraofensiva.

La reina y Hamlet se van por distintas direcciones.

Hamlet se va arrastrando el cadáver de Polonio.

 


— o —

 

 

La culpabilidad, como un murciélago, se despliega para tamizar la realidad.

 

 


Acto cuarto.

 


¿La escena se queda sola? ¡ No ! Estamos en la puerta del acto cuarto pero vamos a separarnos un poco para hacernos unas preguntas:

¿Quién mató a Polonio?, Ya sabemos que fue Hamlet y que creía que era el rey a quien había muerto. Pero fue algo que no habría querido hacer, fue una fatal casualidad. ¿El destino entonces? Pero en una tragedia el Dios no es el Dios corriente, hay otro Dios que es el que da vida y acción a los personajes, que los mata y si quiere los puede hacer revivir, es el autor. Shakespeare hace morir a Polonio a manos de Hamlet para complicarle la vida, para ponerlo en nuevas pruebas. Hamlet podría incomodarse, protestar contra Shakespeare pero… ¡Oh amarga situación, Hamlet no conoce a Shakespeare, ni sospecha que existe. Pero, la verdad es que a pesar de todo, Hamlet, nos ha dado ya la explicación de : por qué le ha tocado morir a Polonio ; por ser demasiado entrometido, demasiado oficioso ; temerariamente desprevenido para espiar, sin saber, que ésta, es una batalla.

Las batallas tienen algo de partidas de ajedrez. ¡Este es el problema de Shakespeare autor, y este autor, Shakespeare, no necesita como ficha en el tablero, a Polonio y lo hace matar con otra ficha : Hamlet. Inmediatamente y de manera simultánea, ha neutralizado a la reina que empezó con agresivos jaques al príncipe, al defenderse de ellos, fue que cayó Polonio pero, esta muerte compromete la vida y la sensibilidad de otras fichas : por ejemplo la de Ofelia y Laertes que, son hijos de Polonio. La comedia de la familia de Ofelia, con la muerte de su padre, repentinamente se ha anudado y se ha transformado en tragedia. ¿Qué sucederá con ellos?

Por de pronto hay otro problema y es, que el rey al ser puesto en jaque, con la representación teatral, apenas pudo reponerse un poco, tendió una celada a Hamlet y, ésta, es, la de enviarlo a Inglaterra ya citada. La muerte de Polonio ha fortalecido la treta del rey que organizó previamente, a otras fichas, para que lleven a cabo este plan y acompañen y vigilen a Hamlet. ¿Y la reina, será consecuente con Hamlet? Ella … Aquí, viene la acción del cuarto acto, pues mientras hacíamos estos comentarios, la reina, llega con el rey acompañados de Guildestern y Rosencrantz y, están en la escena. El rey pone en asedio, con preguntas a la reina para saber : ¿qué es lo que pasa en el atribulado espíritu del joven Hamlet. He aquí una pregunta que pone a prueba la lealtad de la reina hacia Hamlet.

La reina para contestar pide que salgan, por un momento, Guildestern y Rosencrantz. Mientras salen, nosotros, espectadores, si nos hemos parcializado a favor de Hamlet, es posible que nos incomodemos, con la idea de que la reina vaya a contarle al rey toda la conversación y, sobre todo, que le diga que Hamlet sabe que él, Claudio, es el asesino del rey Hamlet y, que el príncipe no está loco.

¡Aunque Hamlet no le ha contado en detalle el asesinato ! porque eso habría sido confiar demasiado en ella, sobre todo, porque ahora … la vemos, en peligro de relatar, todo lo que conversó con el príncipe, además porque no tuvo tiempo, él, solo, estaba interesado en que ella : se viese en su propio espejo. No olvidemos por otra parte que fue capaz de traicionar a Hamlet – padre, que era tan cariñoso con ella. La reina va a hablar, ¡ha sido necesario aumentar el suspenso con, la salida de los serviles acompañantes del rey !…

« ¡Loco, loco, está el príncipe », le dice al rey, y sin dejar que le pida más detalles dice que ; Hamlet mató a Polonio, sin darse cuenta, diciendo : « ¡Un ratón, un ratón », al ver que, algo se movía tras la cortina, además, estaba tan conmovido y sin embargo tan inconsciente de lo que hacía – añade la reina – que, lloró como un niño, mientras… arrastraba el cadáver.

El rey acepta este relato, totalmente convincente, que no da margen a mayores preguntas, porque es el relato de una acción que se abre y se cierra en forma completa. Llama a Rosencrantz y Guildestern para que busquen a Hamlet : ¡tratadlo con dulzura ! porque a pesar de todo compadece a Hamlet hipócrita y demagógicamente, por la terrible situación en que lo ha puesto Shakespeare y porque le ha creído a la reina : que Hamlet está loco. Por otra parte recomienda a Guildestern y a Rosencrantz, que lleven el cadáver de Polonio a la capilla. Mientras Hamlet, termina de esconder el cadáver, por entre las galerías. Desde lejos, haciendo retumbar huecas y oscuras sus voces, Guildestern y Rosencrantz llaman a Hamlet y él, pregunta : ¿Quién llama a Hamlet ?… ¡Quizás, no esperaba esta llamada que lo sorprende soltando recién el cadáver de Polonio ! Cuando ve a los que lo buscan y oye que le preguntan dónde está el cadáver, se pone en guardia y, fastidiado les dice : « que guarde yo vuestro secreto y no el mío… y además venirme a mí con preguntas una esponja.

Rosencrantz. – ¿Me tomaís a mí como una esponja, príncipe? – ¡Una esponja « que chupa los favores del rey ! », le contesta Hamlet, una esponja que después de ser exprimida quedará enjuta.
La pregunta de ¿dónde está el cadáver?, se repite sin ser contestada y Rosencrantz y Guildestern acompañan a Hamlet a ver al rey. Ellos, los acompañantes del joven Hamlet, deben deleitarse con la idea de que, disimuladamente lo llevan custodiado y preso, y Hamlet, los deja gozar con su idea secreta. Eso también piensa Claudio pues, mientras tanto, en otra sala del castillo, escuetamente, cuenta la muerte de Polonio a personas de su séquito, e indica la intención de dar a entender de que, el príncipe viene custodiado pues ha enviado a llamar a Hamlet y a buscar el cadáver, aprovechando para afirmar que el príncipe es peligroso « andando suelto », pero que sin embargo, no conviene que se le aplique todo el rigor de la ley porque es « muy querido de la multitud fanática », que reaccionaría, contra el rey Claudio al ser castigado Hamlet. Y así para « conducirlo todo con tiento y suavidad, es preciso que esta repentina marcha a otro país, parezca obra de madura deliberación. Los males desesperados se alivian con remedios desesperados o no tienen alivio ».

Con un caminar normal, y sin conversar, como sumergido en su mundo interior se ha ido acercando el príncipe y sus dos acompañantes, Rosencrantz se adelanta, a decirle al rey, que no han logrado obtener el que les revele, dónde está el cadáver y que, custodiado por Guildestern espera sus ordenes. ¡Que pase !, dice el rey, y Rosencrantz, como si estuviese en una oficina de la policía grita : « ¡He Guildestern haced entrar al príncipe ! ».

Siempre han sido llenos de novedad los encuentro del principe con sus semejantes, con el rey sobre todo con quien viene manteniendo una lucha verbal muy intensa. Ahora, en este momento, Hamlet se encuentra en cierta desventaja, debido a que es autor sin culpa, de la muerte de Polonio. Este murió porque su matador no podía hacer otra cosa, se veía forzado a ello por las circunstancias. Una voz habló tras la cortina y como Hamlet pensó, cualquiera habría pensado lo mismo, que era el rey. Si hubiera sido el rey y no Polonio, estaba obligado a matarlo con la celeridad que lo hizo, sin ninguna vacilación.

La muerte de Polonio es una prueba de que así también puede morir el rey y esto lo saben muy bien los dos, Hamlet y Claudio, éste último le ha dicho a su séquito : « Que peligroso es que este hombre quede suelto ». Hamlet, también, está en permanente peligro de ser asesinado y por ello está cuidándose permanentemente. ¡No es raro que hubiese descubierto a algún asesino secreto. Hamlet le advertirá, desafiante, al rey, que está decidido a matarlo, que puede morir como Polonio o de cualquier otra forma y lo prepara a morir, utilizando su antiguo recurso de hablar con doble sentido haciéndose el loco, ayudado, sin saberlo por las palabras de la reina que le ha dicho al rey que está loco, loquísimo, rematadamente loco. Los locos son los mejores poetas del mundo, (lo malo es que no se publican sus poemas).

Hamlet le pone un espejo donde puede verse muerto, ingeniosamente comparando sin comparar su caso al de Polonio en el oscuro y activo reino de los gusanos.

Cuando el rey le pregunta por Polonio, le contesta Hamlet : « Está de cena », y el rey asombrado con esta respuesta le dice : ¿Dónde? Entonces Hamlet le habla de cierta « asamblea de gusanos políticos », quizás combinando entre estos gusanos hábiles discursos, conversaciones alegres, dichas con las bocas llenas de tierna carne de muerto porque Polonio « no es el que come en la cena, sino el que es comido ». El gusano es el verdadero emperador de la dieta y ciertamente que nuestras labores en la tierra, a través de los cotidianos quehaceres y las cotidianas comidas y bebidas van dirigidas a mantenernos, a crecer, a engordarnos como carneros de gusanos, pastando por todas partes para servir después de platos de los golosos, ávidos e inclementes gusanos, somos su gratuito ganado, y « el rey el escuálido mendigo no son más que dos platos distintos » para el mismo permanente y magnifico banquete de los mejores gastrónomos: Los gusanos. Ese es el fín de todo lo que creemos, nuestras ambiciones, nuestras esperanzas: engordar nuestros cuerpos o nuestras mentes para engordar a los gusanos.

El rey impresionado interrumpe diciendo : « ¡Dios mío ! ¡Dios mío ! »

Hamlet sigue : cualquiera podría ir a pescar, llevando gusanos en la mochila y poner en el anzuelo un gusano que hubiese comido « carne de rey » y después ese cualquiera, que bien podría ser un mendigo, comerse el pez que se nutrió con aquel gusano.

« Y qué quieres decir con esto » – le vuelve a interrumpir el rey.

«Nada, sino mostraros que como un rey puede hacer un viaje de gala por las tripas de un mendigo».

Entonces el rey, otra vez, pregunta : ¿Dónde está Polonio?

« En el cielo » y, Hamlet, que quiere insistir con el tema de la muerte, como con disimulada amenaza : « Enviad allá a verle y si vuestro mensajero no lo encuentra, id vos mismo a buscarle al otro reino. Pero a decir verdad, si no dais con él en lo que resta del mes, le oleréis al subir las escaleras de la galería ».

Después de que envía a buscar el cadáver, el rey, se refiere al viaje, tan ansiado por el rey, de Hamlet a Inglaterra y Hamlet contesta con un simple y escueto : – « Bueno ».

« Eso dirías si conocieras mis propósitos ».

« ¡ Yo veo un querubín que los vé ! Pero ¡adelante ! ¡A Inglaterra ! ¡Adiós querida madre ! »

Se despide de su madre que no está en ese momento ahí, pero el hacerse el loco le ha servido para que el rey le revele los oscuros propósitos y planes que tiene, tras ese viaje a Inglaterra : « Eso dirías si conocieras mis propósitos … »

Sale Hamlet después de haber hecho un ingenioso retruécano por el que no se despide del rey, sino de la reina ausente de la escena, salen, también Rosencrantz y Guildestern mientras, el rey se queda, hablando solo. Corto monólogo distinto al anterior; aquel en el que quería que la misericordia acoja su ruego de perdón pero … Sin renunciar a la reina ni al trono. Ahora en este monólogo sabemos que él ha pedido a Inglaterra que … « no acojas fríamente nuestro regio mandato, el cual implica, de lleno, por letras al efecto pertinente, la inmediata muerte de Hamlet. ¡Hazlo Inglaterra, pues inflama mi sangre como fiebre devoradora, y tú debes curarme ! De ningún modo el arrepentimiento era sincero, Claudio está dispuesto a nuevos crímenes y la muerte de Hamlet – hijo se ha vuelto para él una necesidad. Claudio es un enfermo, tiene la enfermedad del poder, resultado de un viejo complejo de inferioridad. Su enfermedad es su pecado del que no quiere arrepentirse, pero además su enfermedad es el peligro en que se encuentra su vida, la usurpada corona y la esposa robada, ¡El poder le ha ayudado a crear una muralla contra su arrepentimiento.

La enfermedad de los tiranos se caracteriza porque se defienden de los crímenes que han cometido, con otros crímenes que los pueden ejecutar ininterrumpidamente porque el poder los ampara y les sirve de instrumento. Su odio « satánico » al pueblo o al opositor deriva del sentimiento de culpa que se resiste, se atrinchera, contra la confesión de sus delitos. De tal modo que toman como valor o valentía o como teorías contra el bochinche y la revolución, lo que no es más que el miedo a que se conozca públicamente sus anormalidades y su monstruosidad disimulada con la petulancia, la pedantería o la agresividad.

A poco de andar Hamlet, Guildestern y Rosencrantz que se dirigen a tomar el barco que llevará al príncipe al destierro, se encuentran con Fortimbrás, el príncipe de Noruega, ven pasar su brioso ejército que se dirige a Polonia para conquistar un pobre y esmirriado territorio. Recordemos que tiene autorización para pasar por Dinamarca, para poder llegar a Polonia. Aprovecha el príncipe de un instante de soledad, pues les ha dicho a sus acompañantes que lo dejen un momento, para que… lo oigamos hablando solo.

Shakespeare nos viene dando ejemplo de parejas de monólogos, uno de un personaje contrastando con el de otro. En esta ocasión, como en otras, es la realidad, son los acontecimientos circunstanciales o casuales, lo que lo llevan, a Hamlet, a recriminarse por el retardo de su acción. Es Fortimbrás con su ejército que lo hacen meditar. Este joven príncipe noruego yendo a conquistar con veinte mil hombres una tierra poco fértil, abandonada, de los aledaños de Polonia, le parece un ejemplo de acción. Y él se pregunta y se increpa a sí mismo. Su monólogo contrasta con el corto del rey, que decía: « Hazlo Inglaterra pues inflama mi sangre como fiebre devoradora debes curarme. El de Hamlet por la repetición de conceptos es casi un circunloquio ». ¿Qué papel estoy, pues, haciendo yo que tengo un padre asesinado y una madre mancillada, fuertes acicates para mi razón y mi sangre, y dejo que todo duerma en paz? Mientras que, para vergüenza mía, estoy viendo la muerte inminente de estos veinte mil hombres, que por un capricho y una ilusión de gloria corren a sus tumbas como si fueran lechos… »

¡OH ! ¡A partir de este instante, sean de sangre mis pensamientos, o no merezcan sino baldón !

Es posiblemente uno de los soliloquios más enigmáticos porque se halla en la más ruda riña interior lo apolíneo y lo dionisiaco en el espíritu de Hamlet. Lo dionisiaco saltaba de gusto, bailaba cuando Hamlet dio la ciega estocada a través del tapiz, pero lo apolíneo, contra su costumbre se puso a reír a carcajadas y le dijo : ¡Eh te has equivocado !. ¡Sin embargo es una ficha menos, dijo contra su costumbre de hablar, lo dionisiaco, pero al decirlo : cedió su puesto a lo apolíneo. Esto, así planteado, no aclara aun el problema y por ello vamos a insistir en otros términos.

El fantasma quiere que Hamlet sea su vengador, le ha estado mostrando siempre el trono dorado del poder diciéndole: Mira eso es lo que tú tendrás para ti, ese cetro será tuyo. Hamlet lo dice, en el momento en que por una ventana lateral, del escenario, que quedó abierto casualmente, el público puede oír y ver esta discusión, ven aquí, y se lo lleva tras los bastidores y creen que se esconden, no solo del público sino de alguien a quienes ellos no conocen que es el que está escribiendo la obra, se esconden de Shakespeare. El los busca pero se han metido en un lugar donde Shakespeare, sin verlos, los oye: ¡solo las palabras ! Shakespeare los oye sin que, ellos lo sepan…

El fantasma insiste: tú eres un héroe, tienes que obedecerme, ¡mata de una vez a Claudio para subir al poder o ¿Es que no me quieres ?, ¿Es acaso cierto que no me quieres vengar?, ¡mal hijo, desvergonzado, que tienes ojos para ver lo que ves, que tienes oído para oír lo que te he contado ; insensible, cobarde, ¿para que te di inteligencia, es para que ésta se « enmoheciera por falta de uso ».

Hamlet le contesta: ¡Querido padre tú no debes dudar de mi cariño, a mí no me interesa el poder si es que alguien cree que el poder, lo voy a ejercer y utilizar como lo ejerce Claudio. ¡No y no y no ! ¡El poder como forma de vicio, del crimen, del incesto, de la traición, de la mentira; el poder así … ! no me interesa. Le interrumpe el fantasma, ¿quiere decir, entonces que, no vas a matar a Claudio?

No es eso, lo que pasa es que… ¡Yo quiero que él se declare culpable ! Yo retardo aparentemente la acción pero en realidad estoy logrando algo. Shakespeare que lo ha oído con toda nitidez es ahora quien habla con nosotros los espectadores y nos dice: ¡es verdad, es verdad !. Pero Shakespeare se calla y nosotros nos ponemos a cavilar y a recordar : Desde luego Claudio tuvo que llamar espías, lo cual es prueba de su inseguridad ante nosotros y también ante Hamlet, después él mismo se puso a espiar y aceptó que Ofelia fuese utilizada como espía, esto no lo sabe Hamlet pero lo sospechó, también todos, Hamlet, Shakespeare, el fantasma, nosotros, la reina, todos hemos visto a Claudio saltar de su asiento cuando estaba viendo la representación y Shakespeare que es un mago nos lo transformó en un ciervo herido, hasta que recobró su antigua figura de Claudio, pero además lo hemos visto orar a este Claudio en el momento en que era ciervo la mitad, y hombre la otra mitad, la parte de hombre quería elevar sus ojos al cielo y la parte de ciervo lo sostiene mirando a Gertrudis y pegado al cetro del reino. ¡Lo hubieras muerto Hamlet ! Decimos en voz alta y Hamlet nos escucha y nos dice ¿cómo hubiese podido yo mirar esos ojos agonizantes que eran ojos mitad ciervo y mitad hombre?…

Hamlet nos hace notar que Claudio además para delatarse ha urdido ese viaje a Inglaterra. Y ahora nos pregunta Hamlet a nosotros. A Shakespeare y al fantasma : ¿Por qué creen que he aceptado este viaje a Inglaterra? Un amigo mío, a quién sin embargo no tengo el gusto de conocer y que es muy complaciente en responder, cuando se le pregunta dice contestando a Hamlet : Hay dos razones, una que el ambiente de la corte se ha cargado mucho con la tendencia al espionaje y al crimen y la reina se ha de ver en una situación muy difícil para mantener la actitud que mantuvo después de su entrevista con Hamlet en su habitación y por ello, es necesario que el príncipe se aleje, quizás para encontrar otro flanco de ataque como el que, para no fallar el tiro, busca otro punto de mira para ajustar el blanco, pero lo grave es …¡que hay órdenes de asesinarlo en Inglaterra !, bueno ésta es la segunda razón, la orden esa despierta en Hamlet el deseo de saber su contenido. Pero yo le interrumpo; esa orden puede quitar a Hamlet como ficha. ¡Ah es verdad me dice mi desconocido amigo, y se va sin comentar mayormente la observación. Hamlet se ha escapado y no ha oído esta parte de nuestra conversación, porque, recordó, que está de viaje y no puede seguir platicando con nosotros. ¿Quizás tenga mucho que hacer? ¿Ir a alguna parte mientras no lo vigilan Guildestern Y Rosencrantz?.

Yo me quedo pensando en otra cosa, recuerdo una obra escrita casi 300 años después de Hamlet, se llama « Crimen y Castigo » de Dostoyevski, en esta obra el criminal hace un crimen perfecto, – como el de Claudio – y el criminal, se vanagloria de esa perfección, ufano, pedante, pretencioso, petulante cree que nunca confesará pero su conciencia le hace la mala jugada de convertirse en una especie de juez, que lo lleva gradualmente, a exaltar su sentimiento de culpa al extremo, a torturarlo con la fuerza del implacable remordimiento y él, tiene tal angustia, que a pesar de que creía que no confesaría, se va delatando poco a poco y cuando se entrega declarándose culpable se siente liberado de esa tortura, como si saliese del infierno de la culpa, a la luz clara del gusto de pagar el delito.

En Hamlet, el príncipe es algo así como la conciencia acusadora de Claudio, éste está seguro de que ha hecho el asesinato perfecto, y se resiste a confesar su crimen pero, justamente al realizarse esta resistencia, va ella misma, mostrando una y otra y otras pruebas, cada vez más evidentes de su culpabilidad. Un carácter transformado en personaje es Hamlet, es la « conciencia acusadora », mostrándose una vez más cómo, esta obra tienen sugerentes parecidos con las moralidades de la Edad Media.

No puedo seguir porque escucho que han entrado en escena la reina, Horacio y un caballero, debo volver al espectáculo y ustedes ¿no van conmigo? …

El caballero viene de parte de Ofelia, hay algo en ella que hace que la reina no quiera verla pero el caballero insiste y cuenta que Ofelia enlaza palabras libres como en una sarta de sueños hablados donde no se sabe distinguir qué cosas son reales y cuales no, a veces se enfurece …, sus cabellos desgreñados llenos de paja y ramúnculas, de pequeñas flores, de velloritas, sus manos tomando ramas que las echa al aire acompañando de frases extrañas, de doble sentido, con una intención que parece revelar descaro grosero y sexual, habla de su padre muerto, habla mucho de él, se da golpes en el pecho y dice que en el mundo hay muchas maldades, a veces interrumpe sus divagaciones y canta, en otras ocasiones hace guiños, cabeceos y gestos inciertos que se prestan a torcidas interpretaciones.

Esta caballero, haciendo la descripción de Ofelia nos hacer recordar a Ofelia misma, cuándo ésta, describió ante Polonio, a Hamlet que fue a su habitación y sin hablar con ella, sin palabras le dejó cosas que por extrañas, enigmáticas y llenas de poesía no se podían decir « con palabras ». Pero ni el rey ni la reina dice de Ofelia que está loca como lo dicen de Hamlet, es que esa locura les acusa. El único que quizás hable de locura será Laertes para acentuar la acusación. Si la reina no quería hablar con ella es, porque a raíz de la conversación de ella, la reina, con Hamlet, ha descubierto un aspecto dormido u oculto de su personalidad : Su culpa, que se nota en estas palabras :

– « Hacedla entrar (sale el caballero) A mi alma enferma – tal es la verdadera naturaleza de mi pecado – cualquier bagatela se le antoja preludio de algún desastre. Tan llena de torpe desconfianza está la culpa, que así misma se pierde por miedo de perderse. « La reina deja traslucir y su sentimiento de culpa que ha aparecido como una consecuencia del encuentro con Hamlet en su alcoba.

El caballero ha vuelto con Ofelia enloquecida, con el largo cabello suelto desatado en hondas y tocando un laúd, otro laúd muy triste es su voz que pregunta: « – ¿Dónde está la hermosa majestad de Dinamarca ?

REINA.- : ¿Qué tal Ofelia? »

Y entonces se pone a cantar:

« Como te conocería

dueño de mi corazón?

– Por el sombrero de conchas
Las sandalias y el bordón »

La reina interrumpe, hablando con la lógica que se utiliza para hablar a una persona normal, pero, precediendo sus palabras de un ¡ay ! como un suspiro ; en ese « ay » se revela, obsesionante el sentimiento de culpa al que nos referimos en unos párrafos más adelante :

REINA.- : ¡Ay, querida amiga ! ¿a qué viene ese cántico?

OFELIA.- : ¿Que decís? No; permitidme un momento, atended (Cantando)

Ya está muerto señora;
nos ha dejado;
verde alfombra de césped
lo ha sepultado,
y a sus pies una losa
de mármol blanco

– ¡Sí, pero Ofelia !…

– Os lo ruego, atended (Cantando)

– « Es tan blanca su mortaja
Como la nieve del monte”

En ese momento entra el rey. Estamos asistiendo al espectáculo de poesía más conmovedor.

Shakespeare trabaja con parejas de monólogos, parejas de problemas, como echando en una balanza, en un platillo, una sustancia y, poniendo en el otro, otra, de curioso parecido, la va equiparando con la del primer platillo y el fiel de la balanza empieza a oscilar en nuestro corazón tomándonos a nosotros, espectadores, el pulso de nuestra emoción.

Así pues, Ofelia, que está loca, sirve de parangón, de contrapeso en la balanza del drama a Hamlet, que no está loco, que se hace el loco. Ella y él son los acusadores, pero la acción de ellos no va hacia adelante, es una acción creando vacío, fabricando nada, para que caiga, a esa nada, la moneda de la comprobación, de la verdad maravillosa: relatada por el fantasma, para Hamlet. ¿Y para Ofelia? ¡… Para Ofelia la locura deriva de no saber para qué le sirve la inmensa nada que se ha originado en su alma y por no saber la causa de los enigmas está loca. No entiende, ni quiere entender ¿por qué, precisamente Hamlet, ha muerto a su padre? Quizás ella sin saberlo ¿ha sido la culpable? Su padre ha muerto, su hermano está en Francia, Hamlet ha partido a Inglaterra y ¿por qué todo eso? No hay respuesta, nadie, ni nada le puede explicar todo esto. Nunca jamás el idioma ha creado una forma más dolorosa, atormentadora y terrible como la pregunta que no obtiene respuesta. La pregunta sin respuesta es la forma gramatical y psicológica de la angustia, de la más desesperante angustia. ¿Sabe ella por qué Hamlet se disgustó con ella cuando le quiso devolver sus cartas y regalos?… ¿Por qué obedeció a su padre y al rey?

Ahora que ha venido el rey, es Shakespeare que lo ha traído, para que vea su obra. Si Hamlet inventó la representación teatral para intentar que Claudio se delate a sí mismo, ahora es Shakespeare que pone a Ofelia loca delante de Gertrudis y del rey; y para que no distraiga el tremendo jaque a la reina y al rey, que les hace Ofelia, para que el efecto de este jaque, sea conmovedor, y se haga temblar las paredes del palacio del Elsinor con el arrebatado huracán del drama, para que Ofelia sea un fantasma vivo de poesía: ¡Ha alejado a Hamlet !, al que Ofelia casi cree loco, y ella su pareja se le apareja, en locura verdadera para contrastar con la falsa de Hamlet. Pero Shakespeare lo ha hecho irse a un lugar lejano, sin que se despida de ella por que el mató a su padre y no tenía él, medios de explicarle, y explicándole no haría revivir a Polonio.

Shakespeare ha alejado también a Polonio hasta el « otro mundo » dejando sola a Ofelia para que acuse con su locura, haciéndoles muecas misteriosas, preguntando: ¿Es Hamlet o es Claudio el verdadero culpable de la muerte de Polonio? Pero ella no sabe que hace estas preguntas, no las dice tampoco. ¿Es la reina la responsable de la muerte de su padre, de Polonio? tampoco sabe Ofelia que hace esta otra pregunta a la reina ¿Son el rey y la reina causantes de que Hamlet no la ame, son promotores de que él se hubiese ido a Inglaterra?. Tampoco sabe ella que hace todas esas preguntas. ¡Si supiese ella hacer todas esas preguntas, no estaría loca !.

« (Ofelia cantando:)

Y bajaron a su tumba,
Adornándole con flores
Humedecidas con lágrimas
de sus files amadores. »

REY : ¿Cómo estás linda doncella?

OFELIA : Bién; Dios os lo pague …

Cuentan que la lechuza era hija de un panadero. ¡Señor ! « Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser. Dios bendiga vuestra mesa ».

No sabe la hermosa Ofelia que Shakespeare le hacer decir indirectamente que la lechuza por ser ave nocturna tiene que ver algo en la fabricación del pan que se come a diario Claudio : ¡pan que en vez de mantequilla tiene la sangre de Polonio y la del rey Hamlet, sangre palpitante a pesar de la muerte, sangre diurna, saliendo de la tumba a embadurnar el pan con corazón blanco de lechuza Polonio al perder a Ofelia sabía lo que era, no sabía lo que podía ser : mantequilla para embadurnar de sangre invisible eternamente caliente en el pan que come Claudio o como lo dijo Hamlet : plato para un festín de gusanos políticos. Un pan así necesita la bendición de un « Dios » loco o tonto o borracho que puede pasar por alto los pecados de los asesinos « que pueden sonreír y sonreír y ser asesinos ».

Hacer poesía así, llegar a ese grado de belleza es como si uno o alguien del otro sexo frotase las partes más eróticas del ser, erotismo expresivo, deleite de escribir, el lenguaje con su riqueza como fruición ilógica o más bien ilógica, una especie de dulce, tierna eyaculación mental :

(Cantando)

« Mañana es la fiesta
de San Valentín ;
al toque del alba
vendré por aquí
iré a tu ventana,
que soy doncellita
pronta a convertirme
en tu Valentina.
Entonces él se alza
y pónese aprisa ligero vestido:
y, abriendo la puerta,
entró la doncella, que tal no ha salido.

REY : ¡Hermosa Ofelia !…

OFELIA : Mirad va de veras; sin grosería alguna voy a termina esta canción (Cantando).

– ¡Por Jesús y la Santa Caridad ! ¡Desdichada de mi ! ¡Ay, que vergüenza !

– Hacen todos los jóvenes lo mismo cuando este propio caso se les brinda.

– Pues juro a Dios que es una acción villana.

– Contestó la doncella -, porque antes de tenderme en el lecho, prometiste unirte en sacrosanto matrimonio.

– Repuso él.

– Y tal hiciera, por la luz del sol, si no te anticipas a mi tálamo.

REY : ¿Desde cuando está así?

OFELIA : Espero que todo irá bién. Hemos de tener paciencia. Pero no puedo menos de llorar pensando que lo pondrán allí en la tierra fría. Mi hermano lo sabrá, y así os agradezca vuestro consejo. ¡A ver, mi coche ! ¡Adios señoras ! ¡Buenas noches, amables señoras ! ¡Buenas noches, adios, adios ! (Sale) »

Aparentemente absurda, la imagen del coche es como un garabato de poesía que camina sola para asociarse a cualquier sugerencia. Es tan bello como las palabras chinas y japonesas que crean conexiones en la estructura de su textura idiomática. En este caso no importa que no se refiera a la idea de: la boda frustrada.

Las alusiones sexuales son una acusación a Claudio y a la reina, una acusación que de otro modo se podría formular así: ¡Vedme, con un amor, fallido, deseoso, juvenil, pues, éste mi amor, está destruido por vuestro crimen; por el asesinato de Hamlet – padre, por la muerte de mi padre, por la « locura » y ausencia de Hamlet-hijo, por mi soledad, ni siquiera mi hermano está aquí y ¡ustedes se acuestan cada noche o cada vez que desean, sobre un colchón hecho con vuestros crímenes, cruje la sangre asesinada a cada movimiento de vuestros cuerpos el chirrido, el alarido de ese horrible colchón es una música siniestra, menos siniestra sin embargo que estas canciones que canto en medio de mi locura. Yo debiera estar retozando como ustedes, todos lo hacen, más aun si son jóvenes como yo, pero por culpa de vuestros crímenes tengo que masturbarme, por culpa de ustedes, con mis canciones. Canto tristísimo a una masturbación que preferiría ser acto sexual lleno de amor.

El rey ha comprendido claramente y dice: « Seguidla de cerca; vigiladla atentamente. Os lo suplico…¡Ah, esto es el veneno de un profundo pesar. Todo proviene de la muerte de su padre ! ¡Oh Gertrudis, Gertrudis !, cuando vienen las desdichas, no vienen como exploradores aislados, sino en legiones. En primer lugar, su padre asesinado; luego la ausencia de vuestro hijo, y él mismo con sus violentos actos, el autor de su propio y justo destierro; el pueblo en agitación, turbulento y disgustado, entregado a conjeturas y murmuraciones por la muerte del buen Polonio, a quien yo, obrando con precipitación he mandado enterrar clandestinamente».

Sin embargo, este Claudio contumaz que no quiere volver a arrepentirse, pero que siente su culpabilidad abrumadoramente se siente seguro con la ausencia de Hamlet, tiene nuevos temores en efecto, cuenta que, Laertes el hermano de Ofelia, ha vuelto de Francia y que las gentes de Dinamarca, todas las que han hablado con él, una a una le han dicho que Claudio es el culpable de la muerte de Polonio y por cierto una furia turbulenta y popular, terrible, rodea a Laertes obligándolo a que exija las debidas reparaciones. Así pues, aunque está lejos Hamlet, los peligros no han terminado.

Interrumpe al rey la llegada de un mensajero que cuenta que: con mayor fuerza que el océano cuando rompe sus diques avanza el joven Laertes a la cabeza de la inmensa multitud la que olvidando los factores de la tradición quieren elegir rey a Laertes, y avanzan gritando que: ¡Laertes sea rey ! Termina de decir esto el mensajero y se oye un ruido atronador de la inmensa masa del pueblo acercándose y dando golpes en la puerta.

El rey llama a su guardia personal para que lo proteja, pero Laertes ya ha entrado, gritando: « ¿donde está el rey?… « ¡Devuélveme a mi padre », añade al verlo, y se acerca pero la reina se interpone entre los dos, mientras el rey contesta: « Ha muerto ».

Y la reina dice defendiendo a su esposo: « Pero no a manos de él » «(señalando al rey).

REY : « Dejadle preguntar cuanto quiera ».

Las palabras que siguen de Laertes muestran que él formaba parte de un partido o movimiento político y que se debió jurar antes junto con su padre, Polonio, lealtad al rey. Los anteriores, uno del acto primero en que « Polonio » dá consejos a Laertes, consejos que veladamente son recomendaciones morales pero que se deja ver que son órdenes de un trabajo político y otro en el que el mismo Polonio indica a Reinaldo: cómo debe espiar a Laertes en Paris (comienzo del acto II). Polonio y el rey tomaron la precaución de obligar, a Laertes a jurar esta lealtad porque al rey le parecía que Laertes era un amigo poco seguro, puesto que era amigo de Hamlet – hijo, del príncipe que además era el « amor » de su hermana.

Polonio mismo debió estar de acuerdo con el viaje de Laertes a Francia, viaje que lo imaginó Laertes porque si se quedaba en Elsinor se habría encontrado en la dificultad de chocar con sus principios verdaderos, (no los impuestos por su padre) estos principios eran de amistad a Hamlet. Es posible que si se hubiese quedado, eso hubiera implicado chocar con su padre y con el rey que habrían deseado que, haga Laertes, el papel que hacen Guildestern y Rosencrantz, y que el rey y Polonio, obligaron a hacer a Ofelia: servir de elemento de espionaje a favor del rey, dirigidos por Polonio. Terrible disyuntiva trágica en la que fue puesta Ofelia y que es una de las causas de su locura: exceso de obediencia a su padre y al rey, que vino a los funerales del padre de Hamlet, Laertes vino al matrimonio del rey Claudio. En cambio no olvidemos que Guildestern y Rosencrantz fueron mandados llamar, posiblemente eran ya conocidos como espías en Witemberg y necesitaba el rey sus servicios especializados.

Las palabras de Laertes son:

LAERTES : « Y ¿cómo fue que murió ? No quiero chanzas conmigo ». (De chanzas califica a lo que hacían con Hamlet, es una chanza que el asesino le eche culpa de su crimen al cielo o a la naturaleza). « ¡Al infierno con la lealtad ! ¡Al más negro de los demonios con la fe jurada ! ¡Caigan al más profundo abismo la conciencia y la piedad ! ¡Desafío a la condenación. A tal extremo he llegado que nada me importa este mundo ni el otro, venga lo que viniere. Pero una cosa quiero y es tomar la más completa venganza por la muerte de mi padre.

REY : ¿Y quien podrá impedírtelo?

LAERTES : Mi voluntad, no el universo entero y los medios de que dispongo, yo sabré dirigirlos con tal timo, que con poco irán muy adelante ». Casi toda persona se habrá preguntado si en este párrafo dicho por Laertes existe el siguiente doble sentido : ¿« su voluntad » es una palabra que quiere decir mi partido y « el Universo quiere decir : el partido del rey Claudio?

Esos medios de que dispone Laertes son desde luego, la inmensa multitud que lo está esperando para proclamarlo rey, pero deben haber otros quizás alistados en Francia.

El rey no es ningún pusilánime que deje crecer el partido de la oposición por vacilaciones de él, un momento antes le dijo a Gertrudis, cuando ésta lo defendía de Laertes que no temiese por su persona, pues hay, « una divinidad que protege como valla a los reyes ». El rey defiende sus derechos adquiridos con la traición y el crimen. Su doble personalidad, donde solo a momentos quiere asomar el arrepentimiento ésta fuertemente dominada por su voluntad de poder que ha echado violentamente de su alma todo complejo de inferioridad. Así pues le dice a Laertes que si desea saber algo acerca de la muerte de su padre, él, Laertes, no puede actuar con igual violencia contra sus amigos y contra sus enemigos y que el rey Claudio, es su amigo.

Laertes le dice que abre sus brazos a sus amigos, en este momento Claudio podía contarle lo ocurrido con Polonio en la habitación de la reina, pero Shakespeare, maestro de los suspensos y del montaje hace producir un gran ruido entre la multitud y se oyen voces:

¡Dejadla que entre ! ¡que entre !: Es Ofelia, viene con el más fantástico atavío de flores y ramas, coronas entrecruzadas, ramúnculos, sus cabellos enlazados a estas flores, sus vestidos rasgados dejan ver telas de calidades diferentes a veces fragmentos desnudos de su bellísimo cuerpo, es tan maravillosa y poética su aparición que parece una especia de fantasma estremecedor, palpitante de poesía.

Shakespeare supo, alejar a Hamlet de esta visión porque quizás se hubiese suicidado o hubiese muerto al rey quedando trunca la acción laboriosa de Hamlet y de otros personajes.

Laertes conmovido dice unas palabras que no están escritas en el tono del vulgar tartamudeo pero que reflejan un tartamudeo espiritual, una terrible amargura conmovida, que lo pone fuera de sí, demudado, clamando venganza. Shakespeare es un poeta que no se queda en pequeños recursos y utiliza la canción para exaltar el sentimiento poético hasta sus más altos registros: Tampoco Ofelia tartamudea, Shakespeare prefiere hacerla cantar:

« Lleváronle en su ataúd
Con la cara descubierta
A la nom, nom, nominanón
A la nom, nom, nominanón.

¡Adiós palomito mío !

LAERTES : ¡Si estuvieras en tu juicio y me persuadieras de la venganza, no me conmoverías tanto como el verte así !

OFELIA (Cantando)

Cantad abajo, abajito,
Y llamadle, que está abajo.
¡Oh que bien va con el tono de ese estribillo ! ¡Fue el pícaro mayordomo que robó la hija de su dueño ! »

Laertes comenta, emocionado que cualquier palabra de ella dice más que muchos discursos.

Pero Shakespeare detiene a Ofelia en su acción y la pone en una especie de ronda lenta y triste, sacándose las flores de su indumentaria y ofreciéndolas a los circundantes:

« Ofelia (a Laertes) He aquí romero que es para el recuerdo; acuérdate amor mío, te lo ruego y aquí trinitarias para los pensamientos.

LAERTES : Una lección en la locura; pensamientos y recuerdos, todo bien acorde !

OFELIA : (al Rey) Aquí os traigo hinojo y aguleñas. (A la Reina) Aquí ruda para vos, y también para mi; nosotros podemos llamarla hierba de la gracia de los domingos. ¡Oh pero vos habéis de llevar vuestra ruda de un modo distinto ! Allí va una margarita (a Horacio) Bien quisiera ofreceros unas violetas; pero se marchitaron todas cuando murió mi padre.

(Cantando)

Porque mi buen Robín
es toda alegría.

LAERTES : Reflexiones y congojas, delirios y el mismo infierno, todo lo trueca en gracia y dulzura.

OFELIA : (Cantando)

¿Y no volverá otra vez?
¿Y otra vez no volverá?
No, no porque está muerto
En su sepulcro de piedra
y nunca más volverá.

Su barba era cual la nieve ;
su cabello como el lino.
Se ha marchado. Se ha marchado ;
son varios nuestros suspiros.
¡Dios se apiade de su alma !

¡Y todas las almas cristianas ! Así lo pido a Dios. Sea él con vosotros (sale)”.

El rey no deja que Laertes haga otro comentario más y lo llama aparte y le dice que: exponiendo ante leales amigos, el relato de la muerte de Polonio, él, Laertes podrá juzgar quién fue el que mató a su padre, y que, si fuese Claudio, el culpable, le ofrecería a Laertes su vida, su corona y todo cuanto le pertenece. Todo esto le dice Claudio porque desea que Laertes aplaque a la enfurecida multitud que debe estar en alto grado impresionada con esa Ofelia cantando canciones y diciendo las frases más hermosas.

El rey y Laertes salen mientras la acción se desplaza a otra estancia del castillo donde entran Horacio y un joven que le anuncia a Horacio que, unos marineros le traen una carta. ¿Quién si no Hamlet le podría escribir? En efecto es de él la carta. En ella Hamlet le dice que los marineros llevan también cartas para el rey y la reina y le ruega obtener que los marineros las entreguen pero además le cuenta que a los dos días de navegación unos piratas asaltaron el barco y que hubieron de revestirse de un forzado valor « y en el abordaje » salté al buque enemigo, pero en el propio momento se desasió del nuestro, de modo que yo solo quedé prisionero de los piratas. Me han tratado como ladrones de buen corazón, aunque sabían lo que hacían y tengo que pagarles un buen servicio ».

En el resto de la carta Hamlet le dice que tiene mucho que contarle, sobre todo de Guildestern y Rosencrantz, y que, vaya con los marineros donde él lo espera.

Hay algunos que piensan que ese barco pirata es un artificio extraño e ilógico de Shakespeare. Uno de los que así opina es Salvador de Madariaga, pero quiere decir que no ha tomado en cuenta por qué Shakespeare hace aparecer solo a Hamlet despidiéndolos a Guildesterns y a Rosencrantz para que se adelanten cuando pasaba el ejército de Fortimbrás. Ahora se aclara el enigmático monólogo. Es de suponer que Hamlet, aceptó tan fácilmente su envío a Inglaterra, porque veía en esa maniobra del rey una posibilidad más de comprobar sus manipulaciones para esconder su crimen. Por ello aprovechando la momentánea falta de vigilancia de sus disimulados carceleros, en forma rápida e insospechable visitó a sus enemigos los piratas y les explicó que necesitaba que, después de dos días de navegación, asaltaran la barca donde viajarían él y los esbirros con la única finalidad de libertar a Hamlet de la custodia de Rosencrantz y Guildestern, pero, en circunstancias tales, que éstos no pudiesen volver donde el rey a contarle lo sucedido … porque el barco no podía devolverse para este solo objeto.

Esto se desprende claramente de las palabras de la carta, arriba citada que dicen: « sabían bien lo que hacían y tengo que pagarles un buen servicio»; se refiere a los piratas, estos vivían en Londres y a veces quizás en Elsinor, pero en Londres los conocía Shakespeare, eran sus amigos y Shakespeare podía lograr perfectamente una entrevista de ellos con su personaje Hamlet. Este, aparente pequeño problema podría llevar a cualquier curioso por las curiosidades a investigar en qué grado Hamlet es un relato de cosas reales, ocurridas en vida de Shakespeare, pues los piratas no son algo fantástico, extraño falso o antojadizo sino algo probable y además previamente organizado ya que ellos no se llevaron del barco: ¡Nada más que a Hamlet !… Ese es un hábil rescate de un prisionero.

Pero, ¿Para qué necesitaba Hamlet aceptar ese viaje?, primero con el objeto de, despejar el ambiente recargado por Claudio contra él y segundo para que el rey mismo no se sintiese tan vigilado, tan asediado por Hamlet y, se descuidase, y para que, Hamlet viese en cierto momento al volver, que es lo qué ha hecho el rey, en su ausencia. ¡Por otra parte Hamlet podría, descubrir muchas cosas de Guildestern y Rosencrantz !

Mientras Horacio busca al rey y a la reina para llevar a los marineros que entregarán las cartas nosotros nos encontramos con el rey y Laertes. El rey le ha contado, a su manera desde su punto de vista, callando por cierto, que él, Claudio asesinó al rey Hamlet padre, ni siquiera le ha dicho que Polonio estaba espiando tras el tapiz la conversación con la reina, pero si le ha afirmado que: Hamlet lo mató creyendo que mataba al rey. No le ha dado la versión que le dio la reina, sino otra, interesada. Con esto Claudio está maquinando para lograr que, Laertes al darse cuenta de que Polonio le era tan fiel, sienta una tendencia a ser amigo del rey como para incitarlo a seguir por tradición, a su padre.

Laertes pregunta que por qué el rey no tomó medidas contra Hamlet, entonces el rey le contesta con palabras que puede decir cualquier tirano de cualquier tiempo contra la oposición, he aquí ellas : el motivo además del cariño que le tiene su madre es « que no puedo apelar al juicio público, porque es grande el amor que le profesa el pueblo, el cual, bañando todas las faltas del príncipe en el afecto que le tiene, a semejanza de aquella fuente que muda el leño en piedra, convertiría sus cadenas en reliquias santas; de suerte que mil flechas, demasiado frágiles, para raudo viento, volverían a mi propio arco, lejos de dar en el punto a que fuesen dirigidas ». Estas palabras tienen especial significado porque revelan que Hamlet tiene un inmenso partido popular. Sin embargo, le dice Claudio a Laertes, no creas que ha descuidado este asunto y pronto sabrás cosas mayores pues no estoy hecho de materia « tan blanda y torpe que tolere se hagan temblar mis barbas con peligro y lo tome a diversión ».

Interrumpe al rey, la llegada de un mensajero que trae las cartas para Claudio y la reina que los marineros han dejado en manos de este mensajero. ¡Increíble !…una carta de Hamlet, lee el rey la dirigida a él, es mucho más corta que la carta de Hamlet a Horacio, se refiere a que ha quedado plantado « desnudo » en el reino, y que al día siguiente le solicitará audiencia para contarle los detalles. En una posdata dice : Solo, lo cual prueba que no está con Guildestern, ni Rosencrantz ; alguien podría pensar que debía ocultarse para organizar una revolución pero estaría equivocado porque Hamlet necesita de la lucha directa y todas sus variantes, porque necesita : las pruebas, las que debe darle, adelantándose por cualquier medio, el rey. Su lucha tiene el carácter de una actitud defensiva, su ofensiva es defensiva. ¡Su habilidad consiste en transformar la defensiva en ofensiva ! He ahí el secreto de su actividad, el secreto de una oposición, aparentemente indolente, pero en intenso combate y vigilancia.

El rey aprovecha rápidamente la carta de Hamlet para modificar la situación a su favor. No hay que olvidar que ésta es una lucha a muerte. Cada uno busca la muerte del otro, Hamlet para vengar a su padre y Claudio para eliminar a su acusador. Y entonces se aprovecha del estado de ánimo de Laertes, que ha sido cuidadosamente preparado por él contra Hamlet y así, Laertes transformado en una marioneta, en manos del rey, le dice a éste : « Mi señor, me pongo a vuestras ordenes, y con tanto mejor grado si combináis la trama de tal modo que fuera yo el instrumento ».

Laertes no tiene la habilidad y el presentimiento instintivo de Hamlet y por ello, Claudio lo ha transformado en un « instrumento » de sus planes. El ardid que ahora ha inventado es el siguiente: Despertar en Hamlet su capacidad deportiva y a través de ella llevarlo a la muerte. Le cuenta a Laertes que estuvo en Elsinor un caballero normando llamado Lamond y que éste elogió mucho a Laertes como admirable e invencible esgrimista, en tal ocasión Hamlet manifestó que le sería muy grato cambiar con Laertes unos cuantos lances de esgrima, pues bien, el asunto será incitar a Hamlet a realizar ese deseo que tenía y para ello preparar una espada sin botón con la que Laertes podría herir de muerte a Hamlet.

Laertes añade que él tiene una pomada, un tosigo, intensamente venenoso, con el que untaría la punta de la espada. Pero como pudiese resultar que ésto le fallase, el rey ha imaginado otra cosas más aun, y es que en el instante del asalto el rey le ofrecería a Hamlet un vaso de una bebida donde echaría una perla preciosísima como premio a Hamlet, pero esta perla sería un veneno intenso, de tal modo que en el momento en que Hamlet pida de beber, un solo sorbo sirva para matarlo.

Cuando están hablando de éste plan se siente un rumor y entra la reina que cuenta que Ofelia ha muerto ahogada. El relato que está rodeado de hermosos detalles donde se habla de las corrientes de las aguas, de sus ondas caprichosas, donde Ofelia se dirigió adornada con guirnaldas, ramúnculos, ortigas, velloritas y unas largas bulbosas flores purpúreas parecidas a sexos masculinos y trepando para « colgar su corona silvestre cuando una pérfida rama se desgajó y junto con sus agrestes trofeos, vino a caer en el gimiente arroyo. A su alrededor se extendieron sus ropas, y como una náyade la sostuvieron a flote durante breve rato; y mientras cantaba estrofas de antiguas tonadas, como inconsciente de su propia desgracia, o como una criatura dotada por la naturaleza para vivir en su propio elemento. Más no podía prolongarse eso mucho, y los vestidos, cargados por el peso de su bebida, arrastraron pronto a la infeliz, a un muerte cenagosa en medio de sus dulces cantos ».

Esta descripción muestra que la reina vio, o alguien, todos los largos detalles previos a la muerte de Ofelia. Ofelia ¿quizás fue incluso empujada a la corriente? Ofelia ¿fue asesinada?, pero Laertes ¿está enceguecido con la lealtad que le ha ofrecido al rey? ¿está tan predispuesto a favor del rey y de la reina que no se da cuenta que sí la reina conoce todos esos detalles, alguien podía haber salvado a Ofelia, pero no lo hizo porque su locura era una acusación demasiado impresionante para que la dejasen viva ? … ¿Es este otro crimen perfecto? En todo caso Shakespeare pone en labios de la reina una descripción de gran belleza y ésta imagen de Ofelia que nos queda, de una Ofelia cantando entre la corriente del agua hace paralelo con la imagen que ella nos dio cuando Hamlet, demudado y extático, caminando como si no pisase el suelo fue a verla a ella como para despedirse de la vida.

Después de unas palabras de Laertes, comentando la muerte de Ofelia, sale, proponiéndose una vez más: vengarse de Hamlet. El rey sin embargo lo vigilará y lo hará vigilar, pues le dice a la reina: « Sigámosle Gertrudis. ¡Cuanto ha costado calmar su furor ! Y mucho me temo que ésta desgracia le irrite de nuevo. Sigámosle pues, (Salen) ».

Este « sigámosle » también fue una orden dada por el rey Claudio en una vez que Ofelia salía del escenario, aun no la había visto loca Laertes, era una orden de espionaje como esta dada para que se vigile a Laertes. Solo que para Ofelia fue una sentencia de muerte para que la asesinen empujándola al agua, pues su locura era muy peligrosa.

Estamos al final del cuarto acto pero deseamos insistir en un corto comentario sobre la muerte de Ofelia. Shakespeare necesita que muera acusando más aun, al rey y a la reina, con su muerte que además es urgente para despejar el ambiente de situaciones que desviarían la claridad final. Ofelia muerta le rinde mas ventajas y en esto realiza un paralelo en Polonio que muerto le sirve más a Shakespeare que si continuase viviendo, pero además el suicidio aparente de Ofelia contrapesa con la obsesión suicida de Hamlet.

 

 

 


« ¡Qué nombre mas execrable me sobrevivirá de quedar las cosas así ignoradas ! »

 

 

 

 


Acto Quinto.

 

 

 


Nuestra mirada salta a otro punto escénico, -dicho sea de paso – este es el quinto acto -, vemos a dos sepultureros en un cementerio cavando la tierra, van haciendo una fosa para alguien, que según ellos, se debe haber suicidado. Aunque está prohibido que los suicidas se entierren « en sagrado », – ésta; pues, es una mujer, – debe ser una dama distinguida,… de otro modo : no le habrían dejado tener sepultura cristiana. Sólo los ricos tienen derecho a suicidarse a los pobres ni esa libertad les queda, ya que si lo hacen, ni siquiera se cava profundamente la tierra sino que, en cualquier parte se les echan guijarros.

Esta escena que se viene desarrollando en un cementerio, acentúa, el color escenográfico general de la obra. ¡En toda ella : sólo el rey o la reina podrían usar para sus trajes el rojo, nada que refleje el fresco ambiente de un claro y brillante color diurno. Grises, negro, atardecer, quizás neblina y noche, hálito de terror tembloroso, meditativo… Gentes inteligentes que se ríen difícilmente como en un largo, tierno funeral. A ratos Claudio usa uno que otro amarillo y quizás la reina, pero a pesar de ser brillantes y de vibración cromática algo los ensucia porque éste amarillo es un símbolo de traición y en él como en un espejo se puede ver la cara de la locura y la muerte. Las conversaciones tienen con mucha frecuencia acento de rondas y a veces la copla cantada sirve par ahondar la tristeza larga y soñadora… Los monólogos son circunloquios.

Ahora mismo entran al cementerio Hamlet y Horacio y oyen a uno de los sepultureros, pues el otro ha ido a comprar licor… Una de esas coplas, aunque Hamlet no ponga atención en ella, parece una alusión irónica y mal intencionada a Hamlet, pues habla de que el tiempo pasaba y nada bueno venía :

« (Sepulturero cantando)

Cuando era joven y amaba,
muy dulce todo me parecía
para matar el tiempo, ¡Oh ! el tiempo ( que pasaba),

aunque con él ¡Oh ! nada bueno me venía »

Hamlet se asombra de que el sepulturero cante al cavar una tumba, pero la costumbre los ha familiarizado y así la mano que menos trabaja, tiene « el tacto más suave », estos son hombres rudos. El sepulturero sigue cantando y parece referirse indirectamente, a problemas de Hamlet, sin saberlo. ¿qué ha de saber todo lo que sabemos nosotros, espectadores, acerca del drama que está desarrollando ante nuestros ojos ? La canción de los sepultureros en una especie de jerigonza enigmática pero se nota tras su lenguaje que son del partido que apoya a Hamlet. Se reunen y recriminan la tardanza de Hamlet, se refieren a su viaje a Inglaterra con desprecio, discuten y ponen en duda el suicidio de Ofelia, se burlan de que sea cierto. La copla que sigue parecería decir que el tiempo al pasar se ha vuelto una red que hubiese de hundir en la tierra a alguien. ¿que presentimientos quiere sugerirnos en esta copla de Shakespeare ? Los sepultureros saben otras cosas, que nosotros espectadores no sabemos :

« Pero la edad con sus arteros pasos
en su red me ha cogido,
hundiéndome en la tierra,
cuando de tierra fabricado he sido »

Hamlet ve que el enterrador toma una calavera y la echa al suelo y el príncipe hace una alusión indirecta al crimen de Claudio : « Esa calavera tenía lengua y podía en otro tiempo cantar. ¡Como si fuera la quijada con que Caín cometió el primer asesinato !… »

Entonces Hamlet para ahondar el contraste general entre la vida y la muerte que caracteriza toda la obra, habla de lo que debieron ser en vida los que fueron dueños de esos esqueletos: éste es un cortesano muy charlatán y adulón, aquel un abogado deleitándose en sus argucias y subterfugios en fin… ahora ¿que les queda? Decide el príncipe hablar con el cavador, a él le deleita hablar con gentes de pueblo y se asombra cada vez más de tres años a la parte », de que éste pueblo progrese en habilidad e inteligencia. Ese tiempo tiene relaciones políticas con la realidad inglesa. Se efectúa entre él y el sepulturero un contrapunteo de habilísimos « calembours », donde salen a relucir una serie de datos que enriquecen la pintura del ambiente.

Desde luego sabemos a través de esta conversación muchas noticias acerca de Hamlet, como si se hiciese de él una necrología dialogada con él mismo. El sepulturero no sabe o más bien se hace el que no sabe que está hablando con Hamlet y, qué éste, ha venido, al cementerio, (como lo hacen los conspiradores para encontrarse con Horacio). Por la charla sabemos que la edad aproximada de Hamlet es de treinta años, que el pueblo tiene la opinión de que perdió el juicio y que por ello fue enviado a Inglaterra y algo muy importante: « Y si no lo recobra, no importa ello gran cosa en aquel país »

– ¿Y eso?

Porque nadie lo notará : allí todos son tan locos como él. Esta referencia, como la otra de los piratas, va destinada a dar al público londinense carácter activo en la escena, por verse aludido directamente, de ese modo se sugiere que todo es tan real y posible, que hay pequeños y grandes ejemplos en la obra que no debe dudar de su veracidad. Otro factor que ahonda esto es que se hace alusión a Yorik. Sea que hubiese o no uno, que verdaderamente existió con este nombre, la alusión al bufón tiene importancia porque los bufones eran gente del pueblo que gracias a su habilidad e ingenio expresivo llegaban hasta las cortes y entre broma y broma le decían a los reyes cortesanos las más crudas, picantes y admirables verdades. Los artistas gozaban siempre del deleite de utilizar la técnica de los bufones, el arte, la belleza y la ironía, disimulaban sus críticas, y gracias a la técnica bufonesca conocemos el teatro de Shakespeare o las admirables caricaturas seriamente ejecutadas con el más cruel espíritu crítico que hizo Goya, en grabado y cuadros al óleo de la real familia española.

He aquí otras de las características escenográficas de éste obra : el pueblo prefiriendo a unos, rechazando a los monarcas antipopulares, y por alusión a otros países, se le sugiere a ese pueblo : ¡la monarquía constitucional ! de la que es abanderado Hamlet. ¡Si el pueblo hubiese elegido, lo habría elegido a él y no a Claudio, por que Hamlet ama en las gentes sus sencillas y grandes posibilidades expresivas y admira su espíritu ingenioso y artístico. No se sabe si el Hamlet fue escrito para que lo viese la reina Isabel o Jacobo I, en todo caso faltan pocos años para que maduren y afloren los sucesos de Cronwell.

« Pero ¡silencio !, i Silencio ! Apartémonos; ahí llega el rey… » y en efecto, sacerdotes, séquito, una procesión entre ellos Laertes y la reina también con su séquito. Hamlet le hace notar a Horacio que, este duelo con tan deficiente ceremonial, acompañado sin embargo por el rey y la reina, prueba es, de que a la persona a quién vienen a enterrar, es persona de calidad, pero que se suicidó, aquel joven, le dice a Horacio, mostrando a Laertes, es nobilísimo. Laertes pregunta si no hay ninguna ceremonia más que « un rocío de flores virginales », el sacerdote contesta que no hay otra ceremonia y que aún ésta es excesiva, concedida sólo por las órdenes reales. Laertes contesta :

« ¡Colocadla en tierra, y que de su bella e inmaculada carne broten fragantes violetas ! Y a tí, cura brutal, he de decirte que mi hermana será un ángel mediador en el cielo mientras tú este aullando en el abismo.

HAMLET : “¡Cómo la hermosa Ofelia ! »…

El príncipe recién se ha enterado de su muerte y la impresión que ésta le ha causado, se revela a los pocos momentos cuando Laertes se acerca a la fosa y entra en ella, y abrazando el cadáver de su hermana, dice que echen tierra encima de los dos, entonces Hamlet salta también a la fosa y forcejea con Laertes, diciendo que ni cuarenta mil hermanos que tuviera Ofelia, no podrían con todo su amor junto superar el amor que él tiene por Ofelia, ¿Que quiere hacer? Cualquier cosa que quieras hacer por ella: llorar, luchar, ayunar, desgarrarte comerte un cocodrilo, todo eso lo haré. Laertes no contesta y la reina dice que esos son desvaríos, delirio del pobre Hamlet pero « que después manso como una paloma lo veréis sumergirse en un silencio largo y triste ».

Ha habido entre Hamlet y Laertes una lucha y ha sido necesario que los separen.

Terminado el entierro van saliendo todos. Solo Hamlet y Horacio se quedan.

Es fácil imaginar la violencia con que habría reaccionado Hamlet si hubiese visto loca a Ofelia cantando esas misteriosas canciones. Shakespeare cuidó que no sucediese eso; es otra de las causas por lo que lo dejó alejarse del palacio de Elsinor con rumbo a Inglaterra. Hamlet ve enloquecida a Ofelia y habría actuado con más energía que cuarenta mil hermanos juntos que ella tuviese y quizás enceguecido, violento, habría querido matar al rey sin tomar en cuenta a los numerosos guardaespaldas que lo vigilaban a éste, lo cual entre otras cosas habría destruido la armoniosa estructura de composición que tiene ésta tragedia, Shakespeare cuidó que no sucediese ese encuentro, el propósito de él era que Ofelia acusase con su muerte a Claudio y a la reina y que después incitase con su muerte, a su hermano a la venganza. (Todo esto sin saberlo ella misma).

La escena ha cambiado, ahora es, una sala del castillo de Elsinor, donde vemos a Hamlet y a Horacio conversando. El príncipe le está contando cosas con respecto a Guildestern y Rosencrantz y una de ellas muy importante: él, Hamlet, tenía curiosidad de saber ¿qué decía el pliego secreto que Rosencrantz y Guildestern llevaban a Inglaterra?, su inquietud era muy grande y así pues aprovechó lo más profundo de la noche del mar, cuando, – estaban dormidos, totalmente, los dos oficiosos, que lo acompañaban y no la vigilaban, – se introdujo en la cámara de ellos y sacó los papeles que remitía Claudio al rey inglés, esos papeles los tiene ahora Hamlet y piden que « por primera providencia y sin demora, sin entretenerse siquiera en afilar el hacha » debían de cortarle la cabeza al príncipe Hamlet.

Para que, Rosencrantz y Guildestern, no notasen que Hamlet, leyó la pérfida y criminal comunicación, redactó, otra igual, el príncipe en la que a nombre del mismo rey Claudio pedía a los ingleses que les cortasen la cabeza, así, en la misma forma, sin demorarse « en afilar el hacha » a Guildestern y Rosencrantz. En esa carta no estaba nombrado para nada Hamlet, porque el príncipe no pensaba llegar a Inglaterra, lo cual es una prueba de que el encuentro con los piratas fue algo previamente organizado, y que esa misma noche, Hamlet, le hizo alguna señal al barco de los piratas, alguna señal para que al día siguiente, simulara el asalto que sería en realidad un rescate del príncipe.

Después de escribir la carta para lo cual debió Hamlet proveerse de papel especial en tierra y que después ocultó, con la tinta, antes de embarcar, le puso a la carta el sello real de Dinamarca que es una copia exacta del que tiene Claudio y que él mandó hacer cuando estaba vivo su padre el rey Hamlet. Algunos opinan y en especial Madariaga que esos jóvenes no hicieron nada grave para merecer tal muerte, pero se olvidan que llevaban otra orden para que muriese el príncipe, por otra parte si hubieran continuado vivos, puede que tuviesen otra orden verbal que les dió Claudio para matar al príncipe, si el mandato no era obedecido por los ingleses. Así pues cuando le pregunta a Hamlet, « Horacio:- ¿Dé modo que Guildestern y Rosencrantz corren a su pérdida? contesta « Hamlet ;- ¡Que quieres amigo mío ! Ellos mismos solicitaron este cargo amorosamente. No pesan sobre mi conciencia; su perdición es efecto natural de sus mismas oficiosidades. Fuerte peligro es para un débil el introducirse entre las espadas de dos fieros y potentes adversarios ». Nótese que dice potentes y fieros y no poderosos, lo cual es necesario aclarar para cualquier interpretación equivocada.

Carlos Lami daba poca importancia en su relato de Hamlet a este detalle de la muerte de Guildestern y Rosencrantz así como también en otro caso en Otelo, lamentaba que Desdémona se hubiese enamorado de un negro. En la actualidad, las adaptaciones del cine muestran las intenciones a favor de los espías y antipopulares que caracteriza a los dos casos – Madariaga y Lami – y aun en la radio han suprimido totalmente las actuaciones de estos dos personaje. Eso, es no respetar a Shakespeare; el odio que éste sentía por el espionaje político, reaccionario y antipopular, capaz de los crímenes más grandes a espaldas de los justos derechos, que tiene la oposición contra la tiranía. Y es que, vivimos en una época, en donde la libertad de pensamiento, aún en un genio, desaparecido hace siglos, se considera una lacra que se debe apañar para no herir a los poderosos. ¡Y hay que ver con que gusto hace morir Shakespeare a los esbirros !: « Haciendo saltar al ingeniero tardo con su propio petardo »

Hamlet tiene en ese momento ya varias pruebas de la culpabilidad de Claudio:

La primera fue la simple sospecha de Hamlet de que en el casamiento de su madre, tan rápidamente efectuado, había algo que escondía anormalidad.

La segunda prueba se la dio el claro y detallado relato del fantasma, acerca del crimen…

La tercera prueba que tuvo Hamlet de la conducta criminal del rey es el espionaje, tan activo y desesperadamente organizado para : ¡averiguar su tristeza ! ¿Por qué la simple tristeza, que además es muy lógica en Hamlet por la muerte de su padre, y el conflicto que tiene con su novia, por que ésta simple tristeza tenía que despertar tanta inquietud, tanta susceptibilidad y deseo de encontrar otra causa distinta a la tristeza por la ausencia del difunto? Esa inquietud al solo formularla es una prueba más de algo, que hay malo, en la conciencia de quién organiza este espionaje.

La cuarta prueba que tuvo Hamlet contra el rey fue, la reacción de éste ante la representación teatral cuando se presentó la copia exacta de su crimen y no pudo seguir viendo y oyendo y huyó.

La quinta prueba que tiene el príncipe contra Claudio es que, al considerar a Hamlet, un fiscalizador de sus actos y un acusador peligroso, organizó su destierro.

La sexta prueba que tiene es que el rey puso a espiar aun a Ofelia y después a la reina en su conversación con Hamlet y por esta razón el rey es el culpable de la muerte de Polonio.

La séptima prueba es que Claudio tuerce y enajena la mente de todos lo que lo rodean, hacia el oscuro deseo de que le sirvan para ocultar su crimen, él no se preocupa de resolver los problemas del pueblo, sólo le interesa saber ¿qué es lo que es lo que sabe Hamlet, acerca de la verdad? y, cuando Hamlet le hace saber que conoce detalles del crimen le interesa ardientemente, al rey, apartarlo del camino y

La octava prueba es que a causa de tener Hamlet tantas pruebas, solo desea hacerlo asesinar pue, eso es, lo que le pedía a los ingleses. De ahí que las siguientes palabras de Hamlet son una especie de resumen de todo el largo proceso de investigación de la verdad:

« ¿No te parece – le dice a Horacio – que ahora se me impone –pues que él asesinó a mi padre y prostituyó a mi madre (se refiere al rey) quién de golpe se interpuso entre el voto popular y mi esperanza, a quien le echó el anzuelo a mi propia vida, valiéndose de tales infamias – ; no es un perfecto caso de conciencia darle su merecido con éste brazo? ¿Y no sería criminal dejar que éste cáncer de la naturaleza se cebe en ella con nuevas maldades? »

Horacio le dice que pronto le harán saber de Inglaterra el éxito que ha tenido « su empresa ». ¡Si, le dice Hamlet, pero el ínterin es mío. En ese momento no sospecha Hamlet que, con exacto paralelismo a este, su análisis, breve y activo hay un plan siniestro contra él donde el rey en su hábil perfidia esta dispuesto a hacerlo matar, envenenarlo, y si de éste ardid se salvase ¿a que recursos no apelará el rey para que Hamlet muera?

Una pildorilla del plan siniestro del rey se acerca, es Orsic un nuevo personaje a quién no conocemos, ni tampoco lo conoce Horacio. No has perdido nada en no conocerlo, posee tierras y eso es lo que lo acerca al rey, le dice Hamlet. Este pequeño detalle tiene por objeto mostrar que al rey lo apoyan los ricos terratenientes aunque son todos serviles e inútiles, repetidores de las palabras gubernamentales, o de otras, así pues le dice Hamlet, que hace calor y Orsic se quita el sombrero, le dice que hace frío y Orsic dice que evidentemente hace frío y se pone el sombrero, Hamlet lo transforma en un clown, burlándose como se burlaba de Polonio o Rosencrantz, este Orsic es una nueva edición más, de cortesano oficioso entrometido y adulante con los poderosos.

Así como podría escribirnos una escena con intención sexual es el nudo de la gracia bufonesca y chistosa para Shakespeare mueve a comicidad y burla : « el oficioso, el arribista que cumplimenta halaga, dobla la cintura para estar cerca a los poderosos y les sirve a estos incondicionalmente mientras están en el poder, pero que a la vez son capaces de traicionar al que caiga ; Es Orsic que viene a poner en marcha el plan que organizaron el rey y Laertes.

Le dice al príncipe Hamlet, que el rey ha apostado a favor del príncipe, seis caballos árabes contra seis dagas, y otras tantas espadas y finísimos cinturones, en un lance, a esgrima contra Laertes. Hamlet se deja llevar por su espíritu deportivo y sin sospechar nada especial acepta intervenir en el lance. Orsic se va a llevar la respuesta. Shakespeare introduce en el quinto acto a este personaje de comedia porque necesita simplificar la labor gracias a la presencia del mandadero cometido. Mientras comentan Hamlet y Horacio que el tal Orsic, « cumplimentaba ya el pecho antes de mamar, llega un caballero anunciando que Laertes el rey, la reina y la comitiva real vienen bajando las escaleras para la realización del lance. El mismo caballero le pide a Hamlet, de parte de su madre que dispense a Laertes un afectuoso acogimiento antes de empezar el asalto. « Me aconseja bien » dice mientras se alista …

« Vais a perder » le dice horacio y Hamlet contesta no creo porque he estado ejercitando mucho ahora último. « Pero no puedes figurarte que angustia siento aquí en el corazón ». ¡Ea no importa !.

HORACIO : Sí vuestro espíritu siente alguna aprensión, obedecedle. Yo impediré que vengan aquí diciéndoles que no os « hallaste dispuesto ». Palabras que se suman a la gran tristeza, característica de la obra. Hamlet dice: « nada de eso, no creo en presagios » y añade unas palabras que han confundido a Goethe y a muchos otros. Estas palabras son: « Hasta en la caída de un gorrión interviene una providencia especial. Sí esta es la hora, no está por venir: si no está por venir, ésta es la hora; y sí esta no es la hora, vendrá de todos modos. No hay más que hallarse prevenido. Pues si nadie es dueño de lo que ha de abandonar un día ¿qué importa abandonarlo pronto? Sea como fuere».

Así Shakespeare ha confundido a mucha gente, pues sabemos muy bién porqué Cervantes, hizo morir al Quijote, pues si no lo hubiese puesto en su lecho de muerte, se habrían seguido escribiendo otras aventuras falsas, acerca del verdadero ingenioso hidalgo de la Mancha, como las que le atribuyó al “Caballero de la triste figura”, don Alonso Fernández de Avellaneda. ¿Es el Hamlet ajeno a la voluntad de Shakespeare que hizo vivir a Falstal en dos obras suyas y después lo hizo revivir porque lo necesitaba en « Las alegres comadres de Windsor? Es el Shakespeare el único dios verdadero que hace vivir y morir a sus personajes, él único verdadero dueño del destino interno de la obra de arte es el artista.

Un poco más adelante volveremos a referirnos a esto pues ahora no tenemos tiempo, pues acaban de llegar a la escena : Laertes, el rey, la reina, varios caballeros, Orsic, pajes gentes del séquito, criados trayendo una mesa, vasos, jarro de vino, guantes de esgrima, una gran caja de floretes. El rey presenta a Laertes a Hamlet tendiéndole la mano de éste, pues a pesar de que se conocen, se supone que la escena del cementerio, en que los dos lucharon dentro de la fosa de Ofelia, los tiene distanciados, pero, entonces, Hamlet le dice a Laertes, estas bellísimas e inolvidables palabras: « Concededme señor, vuestro perdón, os ha agraviado, pero perdonadme, afuer de caballero. Bien saben los aquí presentes, y vos mismo lo habréis oído, lo afligido que me hallo por grave trastorno. Todo cuanto hice, que rudamente pudiera lastimar vuestro pundonor, aquí mismo declaro que fue acto de locura.

¿Fue Hamlet quién ofendió a Laertes? No. Hamlet jamás pues que si Hamlet está fuera de sí y no siendo él mismo, ofende a Laertes, no es Hamlet quién tal hace: Hamlet lo reprueba. ¿Quién lo hace pues? Su demencia; y si ello es así, Hamlet pertenece a la parte ofendida, siendo su locura el enemigo del pobre Hamlet. Señor, haced ante ésta asamblea que ni protesta de toda mala intención me absuelva de toda mala intención me absuelva de tal modo en vuestro generoso espíritu, como sí, disparando mi flecha por encima de la casa, hubiese herido a mi propio hermano ».

Sabemos muy bién cuán llenas de sentimiento y fraternidad con estas palabras porque la locura fingida de Hamlet no es voluntaria en él sino necesaria, para resguardarse del temible Claudio. Laertes contesta a estas palabras, conmovido, aunque agrega que con respecto a lo que su honor atañe, mantendrá reserva y no acepta reconciliación hasta que, jueces ancianos y honorables emitan su dictamen.

El diálogo se hace inmediatamente muy rico y animado, recurso que siempre utiliza Shakespeare para hacer subir la tensión dramática ; Hamlet elige una espada cualquiera sin fijarse, en tanto que, Laertes, elige la suya sin botón en la punta y que, nosotros sabemos, que esa punta, está envenenada. El rey hace servir las copas de vino que quedan puestas en la mesa y ordena que el timbal anuncie cada lance bueno de Hamlet, el timbal transmite, al clarín y el clarín a un clarín más lejano que será una señal para que den disparos, a modo de salvas de todos los cañones de la almenas del castillo.

Empieza el lance, observan los jueces. Hamlet da una estocada, Laertes dice que no, los jueces que sí. El rey pide a los pajes que traigan la bebida y echa en una copa una perla, diciéndole a Hamlet, esta perla es tuya y le hace alcanzar con el paje la copa … Hamlet ordena que por un momento la pongan ahí, que aun quiere terminar este asalto. Hamlet vuelve a tocar con su espada a Laertes, Laertes confiesa que sí ha sido tocado, el rey dice « nuestro hijo ganará »… La reina contesta: « Está grueso y le falta aliento.

Ven Hamlet, toma mi pañuelo y sécate la frente. La reina brinda por su suerte » y toma la copa que contiene la perla y el veneno. Se nota que ella no sabe el ardid preparado por el rey. Hamlet dice « ¡Señora ! » en forma significativa, como despertando símbolos de un asombro extraño. El rey se apresura a decir: « No bebas Gertrudis », la reina, toma en otro sentido la advertencia, como si con ello Claudio se refiriese a que no se emborrache, pero la reina llena de amor por su hijo, entusiasmada de verdad con el lance dice: « ¡Beberé, señor, perdonad, os ruego ! » y bebe, el rey comenta en un aparte : « La bebida envenenada ! ¡Demasiado tarde ! » La reina ofrece una copa a Hamlet pero él la rechaza diciendo: « No me atrevo aun señora, beberé enseguida ». La reina insiste en secarle el rostro ¡Frase repetida para: revelar un presentimiento en la madre y a la vez; la ternura, el cariño maternal que desde la conversación en la alcoba de la reina, cuando murió Polonio, se ha ido acentuando como si se reavivasen fuerzas apaciguadas de una vieja y honda dulzura.

Laertes dice al rey : « ahora le voy a dar. No lo creo, contesta el rey y Laertes añade aparte: « Y sin embargo es contra mi voluntad ». Hamlet incita a Laertes : « Vamos a la tercera no haces más que retozar. Laertes hiere a Hamlet, éste quizás se haya dado cuenta rápidamente de que la espada de Laertes estaba sin botón y muy afilada y que por eso lo ha herido. Si no se ha dado cuenta Hamlet, Shakespeare ¡sí ! sabe como esta urdido el plan contra Hamlet y lo hace enérgicamente a Laertes que logra que : le haga caer su espada sin botón y con la punta envenenada, toma, Hamlet esta espada y rápidamente hiere a Laertes. Los dos están sangrando. Están enfurecidos y todos acuden a separarlos. Hamlet insiste: « ¡No vamos otra vez ! » La reina cae, Orsic grita : « Atended a la reina ». Horacio comenta y pregunta «¡Sangran los dos !» ¿Como ha sido señora? La pregunta significa ¿como se han herido si las espadas tenían botones en la punta. Laertes contesta a Orsic que también ha preguntado: «¡Pues cogido como una becada, en mis propios lazos, Orsic ! Me mata con justicia mi propia traición». (quiere decir que Orsic estaba enterado del plan). Sigue el diálogo:

« HAMLET : ¿Que le pasa a la reina?

REY : Se ha desmayado al veros verter sangre.

REINA : ¡No, no ! ¡La bebida, la bebida !… ¡Oh mi querido Hamlet ! ¡La bebida, la bebida !…¡Estoy envenenada ! (muere) ».

HAMLET : ¡Oh infamia! ¡Hola ! ¡Que cierren las puertas ! ¡Traición ! ¡A descubrirla !

LAERTES : Hela aquí, Hamlet, has sido asesinado; no hay medicina en el mundo que pueda salvarte; no tienes ni media hora de vida. En tu mano está el arma traidora, sin botón y emponzoñada, la infame intriga se ha vuelto contra mí. Mírame aquí caído, para nunca más levantarme. Tu madre está envenenada… No puedes más… Al rey, al rey la culpa !

HAMLET : La punta envenenada también !…Entonces veneno a tu obra ! (Hiere al rey).

TODOS : ¡Traición, traición !

REY : ¡Oh ! Defendedme aun amigos, solo estoy herido.

HAMLET: (Poniéndole en los labios la copa envenenada) Toma tú, incestuoso criminal, maldito rey de Dinamarca ! Apura esta … ¿No está aquí tu perla, tu prenda de unión? ¡Sigue, pues a mi madre, (el rey muere) »

Este diálogo admirable no puede ser cantado, es imposible, es un ejemplo admirable del ritmo teatral al que nos hemos referido antes y que se caracteriza por suspensos gradualmente descubiertos y descubriendo misterios, aclarándolos poco a poco, con precisión. El rey muere más rápido que la reina, que Laertes, que aun nos dirá algo muy importante y Laertes muere más rápido que Hamlet. No hay en eso ningún juego del destino es una necesidad de la poesía de Shakespeare controlada para desplegar toda su comunicación de belleza. Desde luego antes ya enumeramos las pruebas de culpabilidad que tenía en sus manos Hamlet contra el rey. En esta escena, muera la reina y ella dice: la bebida, estoy envenenada, Hamlet hace cerrar las puertas y grita traición ¡a descubrirla. No acusa al rey esperando que: ¡el se delate ! Pero, entonces, aparece un inesperado testigo, y este, aporta tres pruebas más definitivas: una, que la espada estaba envenenada, dos que la bebida, estaba también envenenada, y la tercera es la acusación directa que hace Laertes de que es el rey el culpable. Solo entonces Hamlet mata al rey. Pero éste aun en el último momento miente diciéndo : « solo estoy herido ».

La comunicación de la verdad aparece gradual, dosificada claramente. Laertes propone a Hamlet antes de exhalar el último suspiro, perdonarse mutuamente, que su muerte, ni la de su padre, caigan sobre Hamlet, ni la del príncipe caiga sobre él y expira … (Shakespeare le ha exprimido como a un limón, hasta la última gota para que defina su carácter generoso, dispuesto a perdonar y ser perdonado con nobleza, con desprendimiento: Características de un espíritu juvenil). « ¡De ello te absuelva el cielo », dice Hamlet y añade que si la muerte no fuese « un esbirro cruel e inexorable en su ejecución » contaría todos los antecedentes de los sucesos para justificar y explicar su conducta.

¡Pero queda Horacio para hacerlo ! Sin embargo este quiere suicidarse con las últimas gotas de veneno. Hamlet antes de expirar se lo impide y le suplica que viva: « ¡Si eres hombre, dame esa copa; Suéltala, por Dios te lo pido ! ¡Oh buen Horacio ! ¡Qué nombre más execrable me sobrevivirá de quedar las cosas así ignoradas ».

De tal modo que todos estos acontecimientos, que han ocurrido aquí, del comienzo al fin, no los hemos conocido porque Shakespeare los ha visto sino porque Horacio se lo contó del mismo modo, que las aventuras del Quijote las recogió Cervantes de Cide Hamete Benengali. Sin embargo aun Hamlet tiene tiempo para escuchar una marcha militar, descargas y tumulto que revelan la presencia de Fortimbrás, que saluda con una salva a los embajadores de Inglaterra. « No puedo vivir lo bastante para saber las nuevas de Inglaterra » dice Hamlet y añade que Fortimbrás tendrá a su favor, con su voz, agonizante y moribunda, un apoyo, como voto de opinión para ser elegido rey de Dinamarca, cerrando los ojos después de haber dicho estas palabras a Horacio: « Díselo así, con todos los incidentes, grandes y pequeños, que me van impulsando. Lo demás es silencio ». Solo recién, en este instante solemne y majestuoso muere Hamlet.

La entrada de Fortimbrás y los embajadores queda acompañada de la noticia de la muerte de Guildestern y Rosencrantz. Por otra parte, Fortimbrás hace llevar los cadáveres presentes y ordena que se coloque el de Hamlet en un gran túmulo de guerrero como si hubiese sido rey », ¡pues si hubiese reinado no cabe duda que hubiese sido un gran rey ». Así finaliza la obra.

Todo este quinto acto ha estado teñido del presentimiento y la obsesión de la muerte y la muerte misma de Hamlet, es como una estrofa, la más brillante, y vibrante de emoción, ¡al renunciamiento ! Renuncia o sacrificio involuntario a la vida para dejar una hermosa pregunta suspendida.

La orden del fantasma era una orden de venganza, ¡Si Hamlet era sensible a la rebelión contra la injusticia. Esta orden se transformó en Hamlet en un intenso y apasionada deseo de saber la verdad. La red de sombra y misterio tendida por el fantasma sobre Hamlet, quería despertar muchos sentimientos en el príncipe; la ambición de poder, el goce de poder mismo; pero ¡él no era el fantasma ! él era un ser vivo con lo mejor de la vida, la juventud, el era un joven y para él, lo más importante no constituía, el poder mismo, sino, otro tipo de poder : el descubrir la verdad. Pero éste descubrimiento no se puede hacer sin peligro, sin arriesgar algo. ¡No se puede crear nada si algo no muere y si hay algún misterio por resolver, o una valla por saltar, esa valla se salta aunque sea peligroso hacerlo.

Hace algunos años los médicos prohibieron a Portinari, usar un ázul que se fabrica con una peligrosísima sal de plomo, peligrosa sobre todo para él, para él que amaba ese color, que no concebía su pintura sin la libertad de usar ese color. Portinari se arriesgó y le costo la vida. Si la sal de plomo no lo hubiese matado, Portinari, se sentiría muy poderoso pero la tristeza que debía sentir cuando pensaba en ese color prohibido es como la tristeza de Hamlet, cuando no sabe que significan sus presentimientos y después, cuando no puede encontrar pruebas, que le demuestren la comunicación de sucesos increíbles por medios caóticos, fantasmales.

Los surrealistas de éste siglo no lograron hacer un fantasma que andara a las dos de la tarde, como el que caminaba por el teatro de Shakespeare. No hicieron vivir las horrendas brujas de Macbeth. Ante esta maravilla transformada en realidad. ¡ante la fantasía, que camina como ser vivo, pero sin vida ! es que Hamlet se estremece y su investigación nos hace vivir la enorme fuerza de la ficción. Mentirse a sí mismo, exprofeso, e inventar un fantasma que parece copia de la realidad, una realidad difícil de comprobar : caer en el abismo fantasmal en pura broma y creer que se ha descubierto la verdad. Hamlet dice : « Todo es pura broma: veneno en broma, pero absolutamente nada ofensivo » que parece una síntesis de estos conceptos de Picasso: « Ahora sabemos que el arte no es verdad. El arte es una mentira que nos permite acercarnos a la verdad, o por lo menos, a la verdad que está a nuestro alcance. El artista debe acertar con la manera de convencer al público de la total veracidad de sus mentiras ».

Ese es el secreto de Shakespeare en la creación de su Hamlet, crear una mentira en donde juega a descubrir la verdad. La realidad se escurre de los dedos como agua, es palpable, pero apenas se la palpa cede a los dedos. El juego « de gallina ciega » que le juega Claudio a la reina, con su insignificancia y fealdad que trueca por la belleza del rey Hamlet, ficciones que juega la realidad. Los gusanos « emperadores de la dieta », el viaje de gala del cuerpo de un rey a través de las tripas de un mendigo, el fantasma que tiene el nombre de Hamlet y Hamlet mismo que tiene el nombre del fantasma, todo mentira que parece realidad, la representación teatral dentro de la representación teatral. ¡Mentiras originando verdades. Con el anzuelo de la mentira, pescamos la carpa de la verdad, hacerse el loco para que Claudio se confiese culpable.

Pero a través de esta obra famosa hemos ido viendo como el descubrimiento de la verdad es peligroso, peligrosísimo, enciende la furia de los tiranos que usufructúan con el poder robado. ¡Quién se queda con el producto del robo: he ahí el criminal !, ¡quién se queda con la propiedad y utiliza el poder contra los otros, pervirtiendo a la juventud y a los viejos, prostituyendo a las mujeres, sin responsabilidad social incitando a variadísimas formas, de crimen de mentira de hipocresía es: ¡Ser un criminal y sonreir !

Pero ¿por qué cuando se ha extirpado ese cáncer social que hace peligrar la vida de otros seres, por qué cuando ha muerto el tirano, tiene que morir Hamlet? ¿Por qué?. Contestamos en parte a esas preguntas con otra pregunta. ¿Podríamos imaginar a un Hamlet aprovechando y gozando de su descubrimiento de la verdad para que ésta lo haga subir al poder pisando una alfombra de cadáveres? Pero hay otro aspecto más de esta respuesta, para ello se cuenta con la imaginación del espectador, que empieza a volar cuando dice Fortimbrás: Habría sido un gran rey, y entonces pensamos en un gobierno como lo imaginaba Hamlet.

¡Imaginar un gobierno sin la lentitud de los tribunales, sin la insolencia de los empleados, sin las tropelías que recibe el pacífico, sin que obtenga méritos el más indigno, sin que el amor sea desdeñado, sin las injurias y quebrantos de la edad, sin la violencia de los tiranos, sin el desprecio de los soberbios, un gobierno así y aun más libre, más amplio, con el respeto a la verdad, ese es el obsequio que Shakespeare le hace a la maravillosa imaginación del espectador, cuando produce la muerte de Hamlet.

¡Imaginemos un mundo donde la libertad vuele como un águila, que a la vez sea el águila de la justicia, del amor, de la fraternidad. Por eso Shakespeare sacrifica la vida de su personaje, para que su muerte añada el mensaje de un mundo más justo aquí en la tierra. No se dejaría Hamlet comparar con Jesucristo, porque Hamlet nunca fue un Dios, lo ofenderíamos en su espíritu rebelde y popular. Cuando nos dice « lo demás es silencio », es para que ese silencio lo llenemos con el ardor de nuestra imaginación, con el rumor de las maravillosas praderas del futuro cuando la producción súper, superabundante destruya totalmente las limitaciones actuales, cuando el conocimiento de miles, de millones de planetas haya dado al hombre la más infinita libertad de desplazamiento, en este y otros universos, cuando haya desaparecido la vejez y la muerte, una época así será la de Hamlet en el gobierno, ¡sin gobierno ! porque aun el estado habrá desaparecido. La muerte de Hamlet es un canto al futuro, aun ahora a 400 años del nacimiento de Shakespeare, es este un canto con lo mejor de lo mejor, de la poesía de Shakespeare : las palabras e imagenes del espectador con las que éste llenará el silencio para hacerlo rumoroso.

¡El secreto de Shakespeare: Transformar un dramón en un gran poema dramático !

 

 


FIN

 

 

 

 

 

EL ARTE EN SUS DETALLES

 

 


Reunía Shakespeare en él mismo las condiciones del « acteur en scène », del creador de la obra, del actor, quizás hasta del escenógrafo. Maravillosa fusión que en nuestro siglo se ha repetido en el genio de Chaplín y Berthold Brech.

Todos saben que en sus treinta y siete obras pidió prestada la fabulación a viejas leyendas, cuentos folklóricos, añejas y dulces crónicas. Eso no importa, el argumento es lo de menos. Desde el Quijote hasta innumerables autores modernos, la trama ajena, solo ha servido para enredar la poesía nueva en los viejos odres, comunicándoles el acento inédito.

Lo delicioso y verdaderamente encantador es el cómo realizaba esas puestas en escena, cual si tomase en cuenta estas hermosas palabras de su contemporáneo, amigo y admirador Ben Johnson : « El talento es el hallazgo de semejanzas ocultas entre cosas aparentemente disemejantes ».

En el caso de Hamlet, el argumento ha sido dado por primitivas y burdas historias: « La tragedia española », un dramón antiguo y truculento, que sugirió el personaje del fantasma y una conseja escrita por Sexo, modificada por Bellaforest, que despertó a los otros personajes.

El relato ése, hablaba de dos reyes, hermanos, de los cuales el menor, asesinó al mayor para quedarse él solo con el reino y la reina, su cuñada, esposa del hermano asesinado, con la que se casa inmediatamente …

Pero la reina tiene un hijo concebido con el hermano mayor asesinado por el menor, es un joven príncipe que debe recurrir a la estratagema de hacerse el loco para no correr la misma suerte de su padre. El joven príncipe sospecha que su tío, asesinó a su padre y el fantasma se lo corrobora contándole la verdad.

A su vez el nuevo rey encuentra extraña la fingida locura de su sobrino y sospecha, temeroso que ése sea un ardid para asesinarlo y por ello, comisiona a su principal consejero para que averigüe si la locura del príncipe es real o fingida y si éste sabe algo de cómo murió su padre.

El consejero utiliza a una hermana de leche del príncipe, para hacer a través de ella las averiguaciones pero el príncipe se da cuenta de la treta y desflora a su hermana de leche. Por otra parte descubre que el consejero estaba espiando la conversación, oculta bajo un montón de paja seca y por ello lo mata. Se pone a bailar sobre el cuerpo del consejero-espía y después lo hace cocer en agua hirviendo, lo corta en pedazos para dárselo a los cerdos que se lo comen.

El príncipe habla con su madre, a quien le cuenta todo esto y le dice además que su tío asesinó a su padre, la madre queda sorprendida y se hace su franca y decidida partidaria prometiéndole ayudarle, pero le suplica que se cuide del rey.

A raíz del asesinato del consejero, el rey, tío del príncipe lo envía a éste a Inglaterra, acompañado de dos espías que llevan una comunicación secreta grabada en madera en la que el rey pide al monarca inglés que mande matar al príncipe, pero éste descubre las tabletas grabadas en madera, las borra y le falsifica una nueva petición y es la de que sean los espías que acompañan al príncipe los que sufran la muerte. Allá el joven es muy bien recibido, se hace famoso por su simpatía y sus notables hazañas y el rey le da a su hija en matrimonio. Pasado un buen tiempo, vuelve a su país, Dinamarca, con su esposa y en una fiesta … mata al rey su tío quedándose en el trono y gobernando en medio de afortunadas y felices aventuras, hasta que, rodeado de hijos, estimado de todos, muere plácidamente, como si la muerte fuese una necesidad para su cansancio y fatigada vida.

A simple vista se puede ver que la fábula de Saxo y Belloforest no pasa de ser una leyenda excesivamente primitiva, sin dramatismo ni conflictos. Bernard Shaw dice de Shakespeare que « es una persona dotada de un extraordinario poder de decir las cosas sin haber absolutamente ninguna necesidad de decirlas », a pesar de estas brillantes palabras que hay que referirlas a la elocuencia de Shakespeare, que sentía como nadie el deleite de escribir, se nota desde luego que en el caso de Hamlet tenía necesidad de decir, toda una enorme madeja de asuntos que eran reflejo de su tiempo, de una época de transición entre la Edad Media y el naciente capitalismo. Por ello recurrió a una técnica dialéctica de crear contrastes; Desde luego el que existe entre una bondad teórica y una maldad real, entre lo fantástico y lo evidente, entre la ambición que puede recurrir al crimen, al incesto y la promiscuidad, característicos de lo caduco y el de la juventud, desprendida, noble, heroica, que puede sacrificar el amor y las más puras y elevadas pasiones en la búsqueda ardorosa, apasionada, angustiosa de la verdad.

Para decir esto y para darnos una larga lección de sabiduría, de humanidad, para trasmitirnos en síntesis todos los ideales de su tiempo, las inquietudes de su pueblo, Shakespeare creó una forma, porque el modo de relatar un argumento. Con una intención requiere una forma y la forma se crea para un fondo determinado y Shakespeare lo hizo de tal modo que agotó el tema y nadie más podrá añadir nada a lo que él hizo, exhaustivamente, con el Hamlet. Después de él nunca se volverá a contar con la gracia y la hondura que él lo hizo. No ha pasado lo mismo con la Fedra de Séneca superada por Racine o la Electra de Sófocles y Esquilo motivo de variadas versiones modernas. Shakespeare inventó para su Hamlet una forma de contrastes que se nota aun en el fondo de cada frase. El contrapunto entre la tragedia y la comedia lo sentimos desde el comienzo, cuando Hamlet le dice a la sombra: « Pobre fantasma » o cuando el rey se refiere a « un ojo risueño y otro en llanto ». Pero además desde la presentación de los personajes aparecen parejas de problemas y sobre todo, dos líneas dramáticas con diferente ritmo: La línea de Hamlet y la de Ofelia con sus respectivas familias.

Como muy bien hizo notar Víctor Hugo, en todas las tragedias de Shakespeare hay otros dramas contenidos dentro de la tragedia mayor. En Hamlet el drama del príncipe empieza desde el comienzo de la obra, pero el de Ofelia se inicia como una comedia, con su dama enamorada: Ofelia, su bufón y a la vez payaso: Polonio y su héroe: Laertes, pero en el tercer acto se produce el « nudo » a raíz de la muerte de Polonio y el desenlace empieza a desarrollarse en el cuarto acto hasta culminar en el quinto.

Cuando Goethe que opinó tan ardiente y certeramente con respecto a Shakespeare, hace sin embargo la digresión de que el Hamlet podía concluir en el tercer acto, dando Hamlet, muerte a Claudio, olvida que para Shakespeare no era un deleite pintar héroes románticos que se pierden en el goce dionisiaco de sus actos, sino personajes donde la tragedia juega en sus divergencias hasta los últimos resultados.

Hamlet el príncipe y su línea dramática, tiene el « nudo » de su tragedia, aun antes de que empiece el primer acto, si nos entusiasmásemos con las palabras de Goethe, Claudio debería morir a lo sumun en el primer acto, pues dice que Shakespeare al crear el Hamlet « quiso pintar una acción grande en un alma para la acción no nacida ». Y sin embargo si Shakespeare hubiese concluido sin el cuarto acto, el mismo Goethe no habría conocido a Ofelia loca, esa Ofelia que influenció en la creación de su Margarita, loca también en la cárcel, en el Fausto. Además no hay retardo de la acción, trabaja activamente en dos sentidos: 1° Para comprobar si las revelaciones sobrenaturales son cosas que colaboran con la ciencia en el conocimiento experimental de la realidad, es decir saber si lo fantasmal, materia de fantasía y subconciencia puede dar aportes al descubrimiento de la verdad. 2° Si su tío, autor del crimen, puede delatarse él mismo, dispuesto a cambiar todo lo mal habido, con su tranquilidad de conciencia.

Al comienzo es lo fantasmal, lo único que tiene Hamlet para acusar a su tío, además de cierta sospecha de que esa acusación obedece a una versión fidedigna. El ansia de saber si esta sospecha responde o no a la verdad es lo que vuelve mágica y atrayente la tragedia. La acción es la que da violencia a los diálogos de notable energía, la acción es la lo hace cambiar la carta que da la orden de muerte para Guildestern y Rosencrantz. Si no fuese un vigilante luchador se portaría como Ismene la hermana de Electra que se niega a luchar junto con Electra aunque esté de acuerdo con ella en que Clistemnestra y Egisto son la encarnación de la tiranía y del crimen que hay que vengar.

Las líneas de contraste se suceden en forma infinita en el Hamlet : El fantasma es visible para Hamlet, Horacio y Marcelo e invisible para la reina, Claudio, Polonio etc.

Siguen los contrapuntos: Es necesaria una paz exterior y la van a concertar Voltinmad y Cornelio porque hay peligro de una guerra interna.

El derecho de paternidad con respecto a Hamlet se lo disputan un vivo y un muerto, uno desposeído del poder y asesinado, y el otro gozando del trono y de la esposa del mancillado. Se contrapone el espionaje con respecto al amor y a la ambición de poder una técnica de investigación psicológica sumamente hábil: con la fingida locura de Hamlet y la representación teatral que es una imagen en pequeño como un embrión, con su parte mímica y su parte hablada, donde las alusiones se repiten en varias formas: « Cae el potentado y veis a sus favoritos huir de él; encúmbrase el miserable y de sus enemigos hace amigos ».

¡Infinitamente se repiten los contrastes: la locura real de Ofelia y la fingida de Hamlet, el viaje forzado que impone el rey al príncipe realiza una especie de contradanza con su rápida vuelta.

La lealtad, la honorabilidad y caballerosidad de Horacio hacen juego dispar con la capacidad de traición de Guildestern, Rosencrantz, Orsic y Polonio que con su bufonería y torpeza reflejan la violencia con que usa el poder el rey.

Son diferentes los dos primeros actos con los dos últimos, estos se caracterizan porque la acción se desarrolla cada vez más complicada y vertiginosamente simplificándose, sin embargo más y más al unirse todas las líneas.

En el tercer acto pasan las cosas más decisivas, se atan los nudos, se enlazan otros nuevos, empezando por el famoso monólogo que también está saturado de contrastes y en ello reside en gran parte su belleza.

La entrevista de Hamlet con Ofelia en la que él le dice que se vaya a un burdel, llena también de intensos contrapuntos.

La representación teatral del asesinato de Gonzago,

El plan de viaje de Hamlet acompañado de sus espías, a Inglaterra,

El rezo de arrepentimiento del rey, ejemplo admirable del genio de Shakespeare que lo libra de la muerte para reservarlo para más adelante.

La muerte de Polonio que muere para crearle a Hamlet contratiempos.

La entrevista de Hamlet con su madre, donde Hamlet opone la figura del rey muerto a la de su sucesor y donde él ve al fantasma y su madre ni lo oye ni lo distingue.

Así pues la narración se caracteriza por combinar, alternando, en sinnúmero de veces las situaciones dispares, los ambientes diferentes… La escena es seguida, continuada pero intermitente. El ritmo lo marca la presencia de problemas que parece que no tienen que ver nada unos con otros pero que sin embargo están unidos por el juego del equilibrio como está unido en una balanza el peso del acero con el peso del algodón a condición de que sean exactamente semejantes. Sucesión de cuadros diferentes, de enfoques distintos como ondas de agua sucesivas, ininterrumpidas, imágenes que se originan por fusiones de conceptos, por síntesis de diversos problemas que convergen velozmente como si una fuerza centrífuga de acción los uniese persistentemente. Es lo que después se ha llamado el montaje cinematográfico, la creación de imágenes que se salen de las imágenes a un mundo de asociaciones libres.

La acción es palabra y la palabra es acción. Palabras con tacto y con ojos de rayos X, palabras con pupilas grises para mirar y ver (que no es lo mismo), recargadas de traslucidse. Lenguaje de cirujano que usa el idioma como un cuchillo: aprender y conocer escribiendo, descubrir el mundo y el universo como si fuese una larva que, sosegada durmiese, dentro de la obra de arte al que se le abre la puerta de sus alaridos, descubrir, alumbrar lo que es grito y lo que es simple aparatosidad sonora. Magia que reside en el diptongo, en la dicción intrincada de vocablos a través de los cuales se ve transparente, con una diafanidad gris, todo el organismo humano, sobre todo el del hombre, la mujer es una ostra sin concha pegada al macho. Capacidad de hacer un espectáculo con los seres traslúcidos montados al tablado de la escena como si montasen a un caballo de luz.

Entonces el drama ocurre porque se hacen visibles, alternativamente, cada uno de los órganos y sus sombras, asco táctil, vómito del tacto, olfato sonoro de las yemas de sus dedos, el talón es tan sensible como una retina, como espejo del alma. Desnudo aunque esté vestido y revestido con gruesos ropajes, capaz de percibir el grosor del aire con las partes más delicadas de la epidermis, la misma que es gruesa y se vuelve callo por la necesidad de ser más impresionable, su piel sigue mirando con agudeza, mirada que traspasa las paredes, las gruesas estructuras del cemento, los densos ladrillos, todo es ultravioleta, todo se atomiza y deja ver los espacios entre una y otra molécula, la sangre es viscosa y su recorrido se desplaza por canales de aluminio, flexibles, límpidos más cristalinos que el vidrio o el agua.

La carne, los huesos son transparentes para la zahorí mirada de William Shakespeare. La calidad y cantidad de material trashumante es la que da categoría al ser humano. Los animales tienen menos de esa materia hialina que existe en el huevo en igual proporción que en el himen. El hombre macho tiene un himen que sale de sus arterias con ojos y fabrica una especie de malicia que le permite reconocer, aun sin tocar ni mirar, el material con que están fabricados los objetos que pasan por la noche debajo del alma de las ciudades y eso sin recurrir al análisis químico microbiológico. Shakespeare es el mejor microbiólogo que ha dado la literatura mundial. ¡Qué diferente al confiado Walt Whitman que creía todo lo que veía sin emplear nunca la microbiología de mirada de águila. Águila de ojos claros era Shakespeare para quien el hombre es la parte sensible, el centro gravitatorio de todos los universos, el único ser inteligente en todo el cosmos y el más ágil creador de cosmogonías.

 

 

 

Fiambre electrizado: el cóndor de Hamlet.

 

 

 


Quería García Lorca que entendiésemos la palabra: «duende» como una especie de electricidad mágica, que haría delirar en la brujería del éxtasis.

Lo nuevo que hay en Hamlet es que ese duende, que describió García Lorca, ese duende que vuelve quinceañera a la vieja de 98 años, posesionada por el delirio del baile, ese duende es insuficiente para clasificar a Hamlet … él tiene otra forma de misterio, es algo así como el ozono que se forma en las tempestades, arrasado por lógica ilógica del vértigo, un mal de altura cuando se está a la orilla del mar, frente aun abismo tenebroso, un mal que hace doler el corazón y deja percibir unas manchas violadas en el piso, donde es posible leer los pensamientos de los tigres en acecho y de los caimanes que secretamente, por arte endiablado, quieren trato con el género humano, para ver si de algún modo se transforman en hombres … Es una capacidad de descubrir el vuelo rasante de gran altura : la carroña que duerme en la ciudad. Eso no es el duende, ni ángel sino algo que tiene de tigre de caimán y de ave: el cóndor, es « cóndor » lo que tiene Hamlet. Así pues « el personaje » posee una agilidad mental con que sorprende las observaciones más sutiles.

Shakespeare ha querido darnos una pintura de una inteligencia vigilante, sumamente activa para la que no se le escapa nada. Hamlet es como un niño con los ojos inquisidores e intencionados, curiosos. En cada lectura que hago de Hamlet o cuando lo escucho en long play, me sorprende siempre el que, aprendo nuevas cosas que me enseña el personaje central y otros, pero, de entre todas las que más me llama la atención, es una cierta capacidad de sospecha, diríamos de malicia adivinatoria, nos encontramos con alguien que es capaz de ver debajo del alquitrán, de alguien que sabe descubrir lo que las paredes oyen. Nadie le puede atacar por la espalda porque tiene ojos sin ojos en la nuca y en todas las partes del cuerpo, no se deja engañar jamás, no cae en emboscadas, ninguna estratagema, por hábil que sea lo hace caer en la red como a los peces, si fuese pez en el océano lleno de redes más tupidas, se escaparía de ellas o las cortaría con una rapidez inimaginable, pero si a pesar de eso cayese en la red, haría caer al mar al que sustenta la red y llevaría a los peces a que se lo devoren.

Eso es lo que ocurre en el acto quinto cuando el rey ha planeado diversos recursos para la muerte de Hamlet, él los descubre todos y mata al asesino con sus mismas armas. Nada le es desconocido, sabe perfectamente lo que piensan los espectadores, sus contemporáneos o los futuros a él, de todas las épocas más allá del año veinte mil cuando se estén celebrando sus veinte o cuarenta mil centenarios, conoce las épocas históricas como la palma de su mano que no conoce, sabe quiénes son sus lectores, ha visto las fotos que llevan en los bolsillos, sabe la hora a que lo leen, tiene la lista exacta de sus amigos y partidarios, sabe sus historias clínicas su temperatura, sus amores secretos e inconfesables, esos que ni siquiera ellos mismos en sueños, ni en la alta media noche, se atreverían a nombrar ni a suponer posible en otros seres, vicios inextinguibles que parecen absurdos resabios de épocas canivalescas, ni en los diccionarios más esotéricos se describen esos amores que son además crímenes y sin embargo son la verdadera huella digital de la libertad, la pesadilla de una furiosa dignidad humana que no admite paz ni cuartel, capaz de destruir todo por descubrir en un charco de lodo caliente y podrido un seno núbil palpitante de ansiedad paradisíaca, como si fuese el éxtasis de vivir, la báquica pupila, el gusanito que dá sabor a la vida.

¿Cómo metió Shakespeare la mano dentro de la especie para encontrar la luz que iluminaba los ojos de su personaje? ¿Por qué países de bruma, bajo que vientos vio el ala de su sombrero, el color de su pantalón, su feble bastón que era y es martillo y espada y pistola de disparos atómicos que a la vez puede ser telescopio y microscopio y rayos X que dejan ver lo mejor que hay en lo peor que tiene el hombre?

Todos los personajes que inventó Shakespeare se parecen o se diferencian de Hamlet como si Hamlet fuese la referencia, la unidad métrica, lo universal y particular a la vez concentrándose y desconcentrándose sin llegar a mirarse las manos, sin saber cómo son sus ojos, si posee o no ciertos órganos que permiten que los sapos den a la luna esos conciertos tan útiles para los acordeonistas de la poesía, sin poder descubrir si las grullas tienen la altura de su corazón, el cóndor angelical de su magia. Cóndor que es angelical sin serlo porque no es ángel, no es demoníaco ni mefistofélico, su cerebro sin cerebro, es frío y sin ser calculador adivina las sumas y las restas.

Al único al que no podrán dominar los cerebros electrónicos será a Hamlet, es la sustancia pura de la humanidad estremecida y enternecida de poesía. Es lo americano sin realidad, es lo japonés, sin realidad ubicable, lo europeo areal, lo irlandés, lo ísmico de las islas británicas, es la Gran Bretaña sin británicos, el vuelo de la mirada de Moctezuma y Atahualpa aprisionados en la gran ratonera de la adivinación.

Nada sabe Hamlet de sí mismo, una vez nombra sus barbas y veces su carne « demasiado frágil », pero nada sabe de sus barbas ni de su carne aunque sospecha que en su esqueleto se estremece como en una tela de araña una materia : su alma, común a los plesiosarios, a los dinosaurios y a las moscas cuando les arranca la cabeza la araña y sin embargo diferente. El fantasma, su padre, le quiere arrancar la cabeza, pero él se transforma en la veloz araña que metamorfosea al padre en mosca, pero éste tampoco se deja arrancar la cabeza y para defenderse habla desde su sepulcro abierto que, se abre más, cada vez, que cohabitan Claudio con Gertrudis y gozan en las heridas, en el costado abierto del joven Hamlet, del príncipe-héroe, martirizado por su padre y toda su familia y toda la especie humana.

Toda la especie humana le pone, en la sala inquisitorial del pensamiento, el hierro candente de las preguntas: ¿Para qué quieres la libertad? ¿Para desflorar a Ofelia? ¿Para matar a Polonio, para matar a Laertes, para asesinar al rey? ¿Es posible que hayas dejado que el rey envenene a tu madre? ¿Por qué no puedes también dejar que el rey asesine otra vez al fantasma. ¿Dónde está el fantasma cuando tú cometes, impunemente, tantos crímenes? ¿Por qué no me asesinas a mi por calificar tus crímenes de impunes? Si algún día logras contestarme todas estas preguntas y otras miles más que podía hacerte yo y millones de personas ¿qué importancia tendrían tus respuestas? ¿se referirían a algo ? ¿qué sería ese algo ?.

El teatro tiene sus causas, sus motivos. Unos creen que es cuestión de acción, otros de palabras y en Hamlet ni la palabra ni la acción son suficientes, por eso se han escrito tantos libros especialmente sobre Hamlet más que acerca de otros personajes de Shakespeare. El rey Lear por ejemplo, o Macbeth, Ricardo III y Otelo han suscitado montañas de libros, pero Hamlet ha hecho escribir más mucho más que ninguno de todos esos personajes y sin embargo nada se ha dicho verdaderamente de él ni se logrará decir jamás la última palabra. Pero habrá época en que en el Hamlet se estudie todo, todo y a la vez nada de lo que a los seres humanos y extrahumanos se refiere. Hamlet es el libro borrador donde se acumulan las cuentas de la humanidad, Hamlet es como una rama que crece de su nombre, ese el es cóndor de Hamlet: que crece de su nombre y tiene garras a pesar de ser rama y tiene alas en su añosa estructura de celulosa, de árbol, de espuma de cañón, de bruma que dispara paisajes y mares donde las ballenas son las ballenas de los corsés que usaban las señoras de comienzos de siglo, que eran unas ballenas como la ballena de Sara Bernahard haciendo el papel de Hamlet emballenada por las ballenas de su corsé.

Hamlet está enjuiciado por la jauría y nadie lo dejará vivir, ni las ballenas de los corses, ni las ballenas de los barcos. En el aullido de la jauría necesita de su muerte para vivir porque desde que aparece en escena y aun antes, es un muerto delirante que vive en el delirio, ¡solo viven en el delirio de monólogos y soliloquios, pero necesita de la muerte para se concluya esa su situación de fiambre electrizado y eso es el secreto de su cóndor, el misterio de volar con el olfato estando en un desolado lugar sin cielo, sin mar y sin tierra y lleno del olor del cielo, del mar y de la tierra sin poder llegar nunca a saber qué es el cielo con todos sus encantos la lluvia con sus delicias el mar con sus deleites. No en vano la poesía es la sospecha de lo insospechable. Es el gran orador que no sabe hablar, el filósofo que no sabe filosofar, que es orador y filósofo porque es poeta, pero un poeta cómico que habla en serio y hace el ridículo de estar serio y se pone bravo porque no quiere reír.

 

 

Fin del comentario



 

Parranda de aguinaldos pintura por Luis Luksic

“Y cual es el material más duro que el marmol, más firme que el acero y más fresco que una flor, que en vez de envejecer rejuvenece, el material con el que está construído el Hamlet, ¿cuál es ?.

Él mismo nos responde cuando Polonio le pregunta … ¿qué lee Hamlet?, haciendo alusión a un libro que lleva en la mano y él contesta:

«Palabras, palabras, palabras.»

Una de ellas, una de esas palabras, puede matar, incendiar países, revelar sortilegios. Tiene ella un poder mágico terrible, increíble, dinámico. Confiar en la fuerza de las palabras es poseer el secreto más intenso del Universo ….”

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